MUÑEQUITA

Por  |  0 Comentarios
COMPARTE!




Para quienes deben entender que las mujeres no son objetos con los cuales se puede jugar.

MUÑEQUITA

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (RiAlCastillo)

¿Por qué las muñecas no podemos sentir?”

Sentada sobre un baúl de juguetes con las palabras privado y no tocar escritas en su superficie, a lado de una enorme silla de madera, la muñeca espera inerte. En cuanto la música de una canción de cuna comienza a sonar, y se escucha el toquido de una puerta, el objeto inanimado cobra vida, sus movimientos mecánicos, coreografía que poco a poco se deforma en movimientos con una clara carga sexual. El inocente vestidito rosa se convertirá en un provocador atuendo a medida que las capas irán cayendo, la verdad detrás de la imagen se revele, y la rabia que se contuvo por tantos años será liberada en un aullido clamando venganza y justicia.

“De mi infancia recuerdo el dolor.”

La violencia, cosificación, e incluso violación sistemática, a la que una enorme cantidad de mujeres es sujeta día con día dentro de una sociedad que permite que tales actos continúen impunemente y en secreto es parte del discurso que la dramaturga y actriz Gina Martínez Ortega aborda en su monólogo “Muñequita”. Directo, honesto y sin disculpas, el texto aborda tan complejos temas a partir de una mujer que en su niñez sufriera de abuso sexual intrafamiliar, que en su juventud fuera señalada por ejercer lo que ella entendía como sexualidad, y que en su vida adulta trata de exorcizar todos los demonios acumulados para así liberarse de la inmensa furia que le embarga, y encontrar una muy anhelada paz mental.




“Mamá dice que a las niñas gordas nadie las quiere.”

Mamá no dejaba de repetirle reglas de cómo verse y cómo comportarse. Ser discreta, cerrar las piernas, entender que ser gorda le impide ser bonita, imposiciones que dañaron la autoestima de una niña aterrada por el monstruo que la visita todas las noches desde que tenía seis años y del cual esa mujer conservadora sabía y callaba. Ahora, como una mujer empoderada, la personaje titular busca venganza, contra los hombres que la hirieron, contra las mujeres que eligieron el silencio, contra todo aquel que alguna vez la hizo sentir como un juguete con el cual se puede jugar y luego desechar. A partir de ir manipulando el discurso, “Muñequita” pareciera a primera instancia un discurso sobre el ejercimiento de una sexualidad femenina plena sin tener que sentir vergüenza o pedir disculpas por la manera en que se exprese. Sin embargo, debajo de esta primera lectura, aparece una dura crítica contra la violencia sexual, contra el abuso, contra una serie de condiciones brutales contra las que las mujeres se enfrentan aún en nuestros días. Este mensaje lo transmite la dramaturgia desde un lugar de apropiación, desde tomar control de palabras socialmente inaceptables como puta o verga, desde una posición que se aleja por completo de la victimización que suele asociarse con este tipo de mensajes.

“Tengo ocho años, el monstruo me acaricia y dice que me quiere.”

Hablando de sus múltiples amantes, la narradora saca un chicle con liquido viscoso rojo al centro, mismo que deja salir lentamente para que cuelgue, haciendo una analogía al semen; vestida de forma más estereotípicamente masculina, ella vierte una cerveza sobre un vestido rosa, para después azotar la prenda una y otra vez contra el suelo, una imagen más que clara sobre las violencias de género; haciendo uso de marionetas iluminadas por luz negra, la protagonista comienza a dejar más que en claro la repugnante y grotesca manera en que fue introducida a la sexualidad. Bajo la dirección de Alex Benavides, “Muñequita” es una experiencia escénica que busca confrontar e incomodar al espectador, creando un reflejo de la bestial violencia que viene a partir de cosificar a una mujer, de hablar sin tapujos de sexo y mostrarlo de una manera tanto alegórica como cruda, de abrir una discusión y levantar preguntas a partir de una escena que exhibe, sin duda, pero haciéndolo desde un lenguaje teatral lleno de simbología y metáforas.




“Ya no sé de quién quiero vengarme.”

Los movimientos mecánicos con los que la muñeca se mueve al inicio de la obra se contrastan con la furia con que la actriz azota una y otra vez un vestido rosa contra el suelo; la manera de hablar abiertamente sobre vergas es un empoderamiento que se contrapone a la muy real fragilidad con la que habla de su colapso mental que la llevo a ser hospitalizada y medicada; el dolor con que habla de sus recuerdos de infancia son un momento doloroso a partir de la intimidad con que se comparten sus traumas. El trabajo actoral de Gina Martínez Ortega en “Muñequita” proviene de un lugar de fractura, de su capacidad para dejar salir sus emociones, claramente provenientes de una creación cercana a ella. A pesar de que a momentos la falta de matices lleva a escenas exacerbadas en el enojo o en la denuncia, la honestidad con la que opera la actriz valida su trabajo ya sea como una aparentemente inocente niña, o como toda una mujer levantando la voz en ira.

“Tengo 34 años y quiero poder dormir en paz.”

Al término de la función, luego de los aplausos y los agradecimientos, la protagonista de “Muñequita” pidió al público un momento de su tiempo para leer un escrito que ella dice compartir tras cada representación. La denuncia que lee es una reiteración de lo que se acaba de ver en escena, pareciera ser una explicación como si el espectador no hubiera sido capaz de recibir el potente mensaje desde la teatralidad. No importa cuán importante sea la crítica, el grito o la denuncia, la condescendencia, la reiteración y caer en lo ilustrativo o aleccionador nunca será la vía correcta encima de la escena.

Búscanos en Facebook e Instagram como Entretenia
Twitter: @Entretenia




DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: Muñequita

DRAMATURGIA Y ACTÚA: Gina Martínez Ortega

DIRECCIÓN: Alex Benavides

DÓNDE:

  • La Teatrería Sala B los miércoles a las 21:00 horas hasta el 29 de noviembre 2023.
  • Foro Shakespeare los domingos a las 18:30 hasta el 10 de diciembre 2023.
  • El 77 Centro Cultural Autogestivo los miércoles y jueves a las 20:30 del 6 al 7 de diciembre 2023.

DIRECCIÓN:

  • La Teatrería: Tabasco 152, Colonia Roma Norte.
  • Foro Shakespeare: Zamora 7, Colonia Condesa.
  • El 77 Centro Cultural Autogestivo: Abraham González 77, Colonia Juárez.

COSTO: $300. Disponibles en taquilla y en las páginas de los diferentes teatros.

DURACIÓN:  60 minutos sin intermedio.

COMPARTE!

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *