FOTOGRAFÍAS: RICARDO CASTILLO CUEVAS
PARTINUPLÉS
Para quienes desean reír con la magia y comedia que una voz femenina le imprimió al siglo de oro español.
PARTINUPLÉS

“Sea o no sea justo, a daros un rey me ajusto.”
Rosaura, emperatriz de Constantinopla, está bajo presión de sus súbditos para que tome marido pues, al momento, el trono se encuentra sin sucesor. Sin embargo, debido a un presagio funesto, y con ayuda de la hechicera Aldora, la monarca tomará cartas en el asunto para garantizar que ella, una mujer fuerte y decidida, sea quien esté en control de las cosas, y no un hombre, como dicta la sociedad de la época. Entre nubes que rescatan amantes, secretos románticos en la oscuridad, comida que flota y varios pretendientes poco deseables, una gobernante dejará más que en claro que si ha de haber una boda, será porque ella lo decidió y nadie más.
“No sé si llamarle amor, Rosaura, a tu arrojamiento.”
Considerada como la más importante dramaturga española del siglo de oro, denominada como “la décima musa andaluza”, e incluso comparada en calidad e ingenio con su contemporáneo, Calderón de la Barca, Ana Caro de Mallén escribió a mediados del siglo XVII su comedia “El Conde de Partinuplés”. En medio de una estructura de enredos típica para la época, la autora, afamada por ser la primera mujer en España en vivir de la escritura profesionalmente, integra elementos fantásticos y mágicos dentro de una trama caballeresca, al mismo tiempo que dota a las mujeres de una fuerza y carácter que rompían con la cosmovisión heteropatriarcal de la época. El resultado es una dramaturgia claramente representativa del siglo de oro, desde una voz femenina tan potente como lo fue en México la de Sor Juana Inés de la Cruz.
“¿Quién será visión divina?”
Rosaura le impuso claras reglas al Conde de Partinuplés si es que el noble quisiera desposarla, siendo la más importante que él no podría conocerle el rostro hasta el momento en que ella lo decidiera. Instigado por su siempre fiel y gracioso sirviente, Gaulín, el Conde decide aprovecharse de un momento de reposo de su amada para iluminarle la faz, desfachatez que le podría costar la vida. A la par, quien fuera la prometida del Conde, la iracunda Lisbella, ha tomado las armas y se dispone a ir a la guerra en contra de Constantinopla si no recupera al hombre que ella considera su futuro esposo. Entre ineptos pretendientes compitiendo en una justa, algunos trucos bajo la manga, y varias mujeres sabiendo cómo manejar las cosas, todo habrá de llegar a un romántico y empoderado final
“¿Pondrás a prueba su constancia y su firmeza?”
Bajo una cuidadosa adaptación por parte de la también directora Paola Izquierdo, “Partinuplés” mantiene cabalmente la belleza en las palabras de Ana Caro Mallén, al mismo tiempo que levanta una mirada crítica al pensamiento de la época, principalmente en torno al rol de la mujer y a sus obligaciones. Ciertamente, la dramaturgia original ya presenta a personajes femeninos en roles de poder típicamente asociados a lo masculino, esto quedando más que claro con la presencia de Lisbella comandando un ejército. Sin embargo, sin caer en lo panfletario o lo discursivo, Izquierdo añade ciertos elementos al texto, principalmente al final de la trama, donde se deja en claro que lo que fue aceptado en aquel entonces, sencillamente nunca más deberá ser ni en 2026 ni en un futuro. Esto se consigue manteniendo a plenitud el humor e ingenio, los enredos y embrollos, la magia y el ridículo que la dramaturga barroca creó hace siglos ya.
“Dulce engaño, ¿dónde estás?”
La escenografía son impresiones a gran escala del manuscrito original que se encuentra resguardado en la Biblioteca Nacional de España. Las travesías que los personajes atraviesan por Europa, o las bestias fantásticas con que se encuentran, cobran vida con uso de teatro de sombras sobre las paredes. Una vez que han llegado al palacio de Rosaura, cansados y hambrientos, sobre todo Gaulín, el conde y su acompañante son recibidos con una cena llena de magia, donde exquisitas viandas aparecen y desaparecen en el aire, y donde mujeres observan todo escondidas bajo capas que se mimetizan con las paredes del lugar.
“Claro está que esto es encanto o hechizo.”
La dirección de Paola Izquierdo en “Partinuplés” conjunta toda una serie de lenguajes escénicos para crear una puesta en escena que acentúa tanto la comedia como los elementos mágicos en la dramaturgia. Desde el clown y con varios trucos de magia en escena, Izquierdo crea momentos tanto asombrosos como absurdos, donde un brazo oculto por una capa causa hilarante pánico en uno de los personajes, un caballo que relincha es recibido con carcajadas entre las butacas, o donde una pelea entre hombres medievales nos recuerda a la película The Matrix o a la identidad oculta de Superman. Esto se logra con el apoyo de un equipo de creativos que incluye a María Vergara en el diseño de escenografía e iluminación, y a Azucena Galicia en el diseño de vestuario. Una vez dicho esto, la música original de Analí Sánchez Neri, misma que combina estilos medievales y barrocos con contemporáneos, no es apreciada de lleno dado que en los momentos en que los personajes cantan, parte de la adaptación de Izquierdo, no se llegan a entender debido al diseño de audio, así como a la decisión de grabar las voces del elenco cuando cantan, y que también canten en vivo, creando más cacofonía que estética.
“¡Cuánto condear!”
Roberto de Transilvania camina de manera afectada, moviendo exageradamente sus hombros de lado a lado, siendo que no tiene la menor idea de cómo blandir una espada; cuando Eduardo de Escocia debe de declarar sus razones para ser elegido como marido de Rosaura, su discurso se convierte en una declamación que nos recuerda a un niño en el día de las madres diciendo Mamá soy Paquito; mientras que Rosaura es poderosa desde la facilidad con que deshecha a hombres con un gesto de su mano, Lisbella lo es desde la cima del caballo de palo en el que anda.
“¿No soy digno de tu amor?”
El elenco en “Partinuplés”, conformado por Micaela Gramajo, Juan Acosta, Leonardo Zamudio y Griselda Ashari se entrega de lleno a la visión clown de Paola Izquierdo, al mismo tiempo que logran imprimir el peso necesario a las palabras cuando la situación así lo amerita. Ya sea Zamudio desesperadamente buscando su mano o desquiciado por no poder comer una pierna de pollo, Acosta tirándose al drama luego de que su amada lo mandara a prisión o dándole vida al más divertido de los transilvanos, o Gramajo deleitándose cada vez que su caballo debía de relinchar o dejando en claro que Rosaura no es una víctima de sus circunstancias, cada uno de los actantes tiene oportunidad de sacar a relucir sus dotes histriónicas tanto para el teatro clásico como para la comedia.
“Lo que ocurra con mi cuerpo sólo yo lo decreto.”
Luego de haber gozado en vida de pleno reconocimiento como escritora, Ana Caro de Mallén fue silenciada por siglos, borrada de los anales de la historia. Es hasta hace poco que investigadores y la Compañía Nacional de Teatro Clásico de España la han reivindicado y la han devuelto a su justo sitio dentro de la dramaturgia barroca. No puedo dejar de pensar en Norma Román Calvo, una gran dramaturga mexicana que en sus inicios tuvo que cambiar su nombre a Román Calvo para poder ganarse un lugar dentro de la comunidad teatral de su momento. Norma, una reconocida dramaturga, una estupenda maestra, mentora, y mi amiga no ha sido montada en mucho tiempo, su obra más reconocida, ¿Dónde Vas Román Castillo?, no ha visto los escenarios en años. Ella ya no está con nosotros, pero su obra perdura. No dejemos que caiga en el olvido, ni ella, ni ninguna voz femenina, nunca más.

DATOS GENERALES
(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)
OBRA: Partinuplés
DRAMATURGIA: Ana Caro de Mallén
ADAPTACIÓN Y DIRECCIÓN: Paola Izquierdo a partir de El Conde de Partinuplés
ELENCO: Griselda Ashari, Micaela Gramajo, Juan Acosta y Leonardo Zamudio
DÓNDE: Foro Sor Juana Inés de la Cruz
DIRECCIÓN: Centro Cultural Universitario, Insurgentes Sur 3000.
CUÁNDO: Jueves y Viernes 20:00, Sábado 19:00 y Domingo 18:00 horas. Hasta el 30 de Mayo 2026.
COSTO: $150, aplican descuentos. Boletos en taquilla y Partinuplés – Teatro UNAM
DURACIÓN: 90 minutos sin intermedio




