RIDE THE CYCLONE, EL MUSICAL

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Para quienes quieren subirse a la mortífera y divertida montaña rusa de un musical de culto canadiense.

RIDE THE CYCLONE, EL MUSICAL

Por Juan Carlos Araujo
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas

“Les presento al coro de San Cassiano de ciudad Uranio.”

¡Sean todos bienvenidos a Wonderville! En esta maravillosa feria llena de magia y misterio hay muchas opciones de diversión para toda la familia. Podrían pedirle su fortuna al gran Karnak, aunque en una de esas podría predecirles su muerte antes de que una rata hambrienta acabe con su existencia. También podrían subirse a The Cyclone, la increíble montaña rusa, pero tendrán que esperar a que se bajen los miembros del coro de San Cassiano, o a que un terrible accidente los lance a un limbo donde un macabro juego los hará competir por sus existencias. Vengan, disfruten, valoren sus vidas, esto apenas va a comenzar.

“Puedo predecir mi propio final.”

Estrenada en 2009 en Victoria, Canada, y con una exitosa temporada en Off-Broadway en 2016, “Ride The Cyclone, El Musical” es un bizarro, ingenioso y muy particular musical escrito y compuesto por Jacob Richmond y Brooke Maxwell, ubicado en la ficticia ciudad de Uranio, y en un limbo entre la vida y la muerte. La trama gira alrededor la presentación de seis jóvenes que perecieron en un terrible accidente de feria y que ahora deben participar en una competencia por quién será votado de manera unánime para volver a la tierra, todo bajo la penetrante mirada de un adivino mecánico y su bola de cristal. Su muy oscuro sentido del humor, la variedad de géneros y estilos musicales utilizados, y la personalidad de sus personajes, mismos que capturan el sentir de muchos en las generaciones Z y Alpha, contribuyeron a que en 2022 se viralizara el musical en redes sociales como TikTok, catapultándola al estatus de musical de culto contemporáneo.

“El gran premio: volver a casa.”

Ocean, desesperada por volver al mundo de los vivos, canta sobre cuán mejor es ella que todos los demás; Noel, el único chico gay de toda la comarca, entona una melodía sobre sus deseos de ser una prostituta francesa en una película en blanco y negro de la posguerra; a pesar de tener una fachada sumamente agresiva, Mischa revela su verdadera sensibilidad entre raps y videos virales; mudo y con problemas para caminar cuando estaba vivo, Ricky saca a lucir su voz y su muy vivida imaginación galáctica cuando es su turno de presentarse; Jane Doe, una chica no identificada que perdió su cabeza en el accidente, está a punto de tener un peculiar cumpleaños; Constance, mejor amiga de Ocean y considerada como la chica más buena de todas, revelará un secreto que dejará en claro su lado rebelde y arriesgado.

“En realidad yo me fijo más en la melodía que en la letra.”

A pesar de que su línea argumental es muy delgada, más una excusa para presentar a una serie de personajes que una trama, el triunfo de “Ride The Cyclone, el Musical” radica en la personalidad y complejidad de dichos personajes, representativos de lo que significa ser parte de la generación Z. Aunado a esto, las canciones que han compuesto Richmond y Maxwell abarcan una amplia gama de géneros musicales, cada uno comprendido desde sus propias reglas, y utilizado tanto para fines de darle mayor dimensión al musical, como para el entretenimiento de la audiencia. De tal manera, Amo esta Rola es una canción en hip hop, La Balada de Jane Doe tiene elementos de ópera, y El Lamento de Noel, es una balada que mezcla el pop con cabaret francés, por mencionar algunos ejemplos. Es de notar el trabajo de traducción y adaptación a cargo de Alan Palacios, Adrián Chávez, Sophia Acosta y Diana Barrera quienes no sólo mantienen a manos llenas la esencia del material original, también logran imprimir una personalidad propia al montaje respetando métrica y cadencia en las letras de las canciones.

“He visto los suficiente reality shows para entender qué es lo que quieren que hagamos aquí.”

Al momento en que Noel se adentra en su fantasía de cinematografía francesa, la escena se convierte en un homenaje a Bob Fosse, específicamente a su Mein Herr de la película Cabaret, siendo Noel una mezcla entre Liza Minelli, una cancanera del Moulin Rouge y un travesti de la más exquisita decadencia. Toda esta espectacularidad, conseguida con pocos pero bien utilizados elementos, se encuentra ausente en el número de Mischa, el cual se ve empobrecido en comparación en términos estéticos. Mientras que la canción en que Jane Doe lamenta su falta de identidad genera una atmósfera macabra y doliente a partir de sombrillas negras deshilachadas, espacio ideal para una melodía operística sobre la muerte, cuando Constance canta sobre el pueblo que ha aprendido a amar, hay una ausencia de elementos que realmente acentúen la escena.

“Un chiste fue mi última canción.”

La dirección escénica de “Ride The Cyclone, el Musical” corre a cargo de Joel Abad, quien también se encarga de dar vida al misterioso Karnak. Ciertamente, a nivel tonal, la puesta en escena consigue transitar entre la comedia negra, lo dramático o incluso patético, y lo energético de manera fluida y sostenida, mérito digno de aplaudir. Igualmente destacable es el trabajo de dirección coreográfica por parte de Gerry Pérez Brown, quien consigue dar fuerza a cada número musical, aprovechando la desbordante energía y talento para la danza que demuestra todo el elenco. Una vez establecido esto, es de notar como no hay una consistencia estética en la presentación de cada personaje, siendo algunos montajes mucho más sólidos, más espectaculares, llegando a tocar la contundencia, mientras que otros meramente están trazados sin una propuesta clara desde la butaca. El diseño de vestuario por parte de Lorenzo López tiene momentos destacables como en la arriba descrita escena de Joey, mientras que la iluminación de Jaime García es responsable de uno de los momentos más potentes de la obra al usar luz morada oscura para apoyar una escena en que pareciera que Jane Doe flota. La decisión de video proyectado sobre un telón no liso afecta la apreciación de las imágenes, de la misma forma en que el diseño de audio impide el pleno entendimiento de lo que el elenco está cantando dado que la música llega a devorarse a las voces.

“¿Quién fui yo antes de perecer?”

Jane Doe, una muerta viviente cuya ropa y maquillaje la convierten en una especie de muñeca de trapo macabra, se mueve de manera casi mecánica, elemento que se nota incluso cuando realiza complicadas y energéticas coreografías; como la opacada amiga de Ocean, Constance se muestra siempre sonriente aunque se le nota un aura de vulnerabilidad, parte de su personalidad que relucirá en su momento de cantar llegando a evocar un gospel; Por un lado, Joel libera a esa prostituta francesa que lleva dentro con deleite y lujuria, por el otro, Mischa va dejando caer esa fachada de bully que usa como escudo ante la vida, para revelar a un hombre sensible y deconstruido que no se ve amenazado por un beso dado en el fervor del momento.

“Si voto por mí misma, ¿cuál es la moraleja?”

El elenco de “Ride The Cyclone, el Musical” está mayoritariamente conformado por una nueva generación de jóvenes en el teatro musical que brillan con su carisma y talento, tanto en lo actoral, como en lo vocal y lo dancístico. Tannia Dávila, Ixchel Ragüe, Lorenzo López, Diego Enríquez, Alain Peñaloza y Alexa Hidalgo, esta última alternando con Farah Justiniani, dan vida a los concursantes del macabro juego de Karnak, personaje ominoso que es interpretado sin gran exploración de matices por Joel Abad. Es de destacar la forma en que Gruber, Ragüe, Enríquez y Dávila brillan en el escenario, cada uno operando desde lugares reales y de fractura, divertidos y a la vez dolorosos, mientras que dejan cuerpo y alma cantando y bailando. Peñaloza encarna a Ricky Potts de manera sólida, su calidad como cantante y bailarín admirable, aun cuando debe de mantenerse en personaje en todo momento, no permitiendo que sus gestos faciales denoten emociones que no van de la mano necesariamente con su personaje. Como Ocean, Hidalgo realiza un buen trabajo, sin duda, aun cuando su hablar a momentos cae en lo estridente, en favorecer el gritar, decisión que a momentos reduce su personaje a unidimensional. Una vez dicho esto, como unidad, los seis intérpretes consiguen que el montaje se eleve, alcance un alto nivel de calidad y profesionalismo, sea una puesta en escena sumamente divertida, que deleita y levanta preguntas profundas.

“Quien más lo desea redimirá al perdedor para completar el todo.”

El formato que utiliza “Ride The Cyclone, el Musical”, de contar una historia a partir de presentar a una serie de personajes, no es algo novedoso, ya se ha visto anteriormente en otros musicales como Cats o Starlight Express de Andrew Lloyd Webber. Sin embargo, los ejemplos anteriores basan su éxito en la espectacularidad con que se montan las canciones para cada personaje, mientras que en este pequeño musical de Canada se consigue por la manera en que muestra a seres humanos, menores de 20 años, en un estado frágil y verdadero, todos deseosos de seguir con vida, mientras cantan a todo pulmón. Es ahí donde uno no puede dejar de pensar en cómo sería mi canción si estuviera frente a Karnak. Mi respuesta: muy probablemente una en el más puro estilo de Madonna, como si estuviera estelarizando su Blond Ambition Tour o su Girlie Show.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: Ride the Cyclone, el Musical

LIBRETO, MÚSICA Y LETRAS: Jacob Richmond y Brooke Maxwell

TRADUCCIÓN: Adrián Chávez, Sophia Acosta y Diana Barrera

DIRECCIÓN: Joel Abad

ELENCO: Tannia Dávila, Farah Justiniani, Ixchel Ramírez, Lorenzo López, Diego Enríquez, Alain Peñaloza y Alexa Hidalgo (alterna funciones)

DÓNDE: Teatro Xola Julio Prieto

DIRECCIÓN: Eje 4 Sur Xola y Nicolás San Juan, Colonia Del Valle

CUÁNDO: Martes 20:00 horas.

COSTO: $800. Boletos en taquilla y Boletos para Ride The Cyclone México | Detalle de fechas para Musicales | Ticketmaster MX

DURACIÓN: 90 minutos sin intermedio

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Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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