DUDA, UNA PARÁBOLA

Por  |  0 Comentarios
COMPARTE!




Para quienes entienden que una creencia, por más férrea que sea, dista mucho de ser la verdad absoluta.

DUDA, UNA PARÁBOLA

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (RiAlCastillo)

“¿Qué pasa si no hay respuesta, sólo silencio?”

Cuando el niño regresó a clases, luego de haberse entrevistado a solas con el Padre Flynn en la rectoría, su actitud parecía extraña, al menos a los ojos de la Hermana James. Según ella, el niño tenía alcohol en el aliento, pero tampoco estaba completamente segura de ello. Sin embargo, esa fue toda la información que la Hermana Alloysus necesitó para comenzar la guerra, para convencerse con la más absoluta certeza que había algo perverso entre el cura y el inocente monaguillo, y que ella se iba a encargar de detener tal abominación. No importa la falta de evidencia, los hechos que corroboran la versión del acusado, cuando la almohada se ha acuchillado, las plumas volarán y nadie, nunca, podrá volver a recogerlas.

“¿Qué fue lo que vio?”

Ganadora de los premios Tony y Pulitzer en 2005 a la excelencia en dramaturgia, “Duda, Una Parábola” del escritor norteamericano John Patrick Shanley es una confrontación, no sólo entre una monja ultraconservadora convencida de sus creencias y un sacerdote progresista a quien se le acusa de un abominable acto a mediados de la década de los sesenta, sino también entre el público y los conflictos que la obra presenta. Sin una clara respuesta final, presentando argumentos por ambas partes, pero sobre todo creando personajes complejos cargados de conflictos internos, algunos fáciles de rechazar o juzgar, otros difíciles de comprender o respetar, el autor obliga al espectador a tener una reflexión profunda sobre lo que significa la verdad, todo ello envuelto en una narrativa de suspenso finamente hilada dentro de una guerra de poder eclesiástica.




“¿De qué me está acusando exactamente?”

Al padre Flynn le gusta tener las uñas un poco largas, toma notas con un bolígrafo y considera apropiada la canción de Frosty el Muñeco para el festival de navidad escolar. Cada una de estas características son motivo de repulsión para la Hermana Alloysus, directora de la institución, y mujer convencida de que algo muy oscuro se oculta en el alma del sacerdote. Luego de enfrentar al hombre de sotana con las acusaciones en su contra, sospechas mejor dicho, el cura presenta argumentos suficientemente sólidos para convencer a la Hermana James, más no hacen la menor mella en la convicción de su superiora. Es tal la superioridad moral de la monja, que al enfrentar a la madre del niño supuestamente afectado, la religiosa no está preparada para escuchar realmente la muy shockeante respuesta de una mujer dispuesta a todo para que su hijo salga adelante en la vida. El mayor logro que John Patrick Shanley consigue en “Duda, Una Parábola” es la delicada manera en que va entremezclando situaciones de ambos lados de la acusación para que el espectador se vaya generando su propia opinión a lo que sucedió, o no, entre el sacerdote y un niño de color. Sin embargo, en ningún momento se presenta un hecho definitivo que condene o absuelva a nadie, por lo que todo termina en una especulación, en un punto de vista, hecho que abre todo un debate sobre la manera en que las personas toman decisiones, asumen como verdadero ciertos eventos, aun cuando no hay un verdadero elemento que lo dicte como absoluto. Esto se consigue en este montaje gracias a la precisa traducción y adaptación a cargo de Enrique Arce y el también director José Sampedro.

“No sé si usted y yo estamos en el mismo lado.”

El escenario está dominado por una cruz blanca que marca los espacios en el suelo. Como únicos elementos de utilería se encuentran cuatro sillas que ocuparán los personajes durante la puesta en escena, todos los demás objetos, como tazas, bolígrafos o teléfonos, son sugeridos con lenguaje corporal. Del lado izquierdo, Belén Ruiz toca el cello, ya sea para imitar el trino de un ave o para acentuar e ilustrar escenas como si de una telenovela se tratara. Del lado derecho, la actriz Conchi León, responsable de interpretar a la señora Muller, pasa innecesariamente casi 75 minutos sentada en su silla antes de tener su primera participación en la obra. Tonalmente, la dirección de José Sampedro en “Duda, Una Parábola” consigue crear el aura de suspenso necesaria para que la obra fluya correctamente, balanceando ambos lados en conflicto para que en ningún momento el espectador caiga en certeza alguna, a diferencia de la Hermana Alloysus. Este equilibrio es sin duda su carta más fuerte, y un reto que se aplaude al ser conseguido plenamente. Escénicamente hay decisiones que levantan dudas, justamente, en torno a las decisiones tomadas, como es el tener a una actriz sentada sin razón, siendo que los demás actores entran y salen de escena libremente, o el tener que dar instrucciones al público sobre cómo sentir a través de la música, en vez de la creación de atmósferas con tan bello instrumento. Una vez dicho esto, la economía de recursos dentro del escenario es una opción que resulta interesante, sugerente incluso a la manera en que una gran parte de la obra se está desarrollando en la mente de los protagonistas, lugar oscuro donde habitan una infinidad de fantasmas.




“Yo creo que sí pasó.”

La fachada de hierro que la Hermana Alloysus ha levantado alrededor de ella, al punto que una canción secular navideña la lleva a retorcerse las manos con fuerza mientras explica sus implicaciones heréticas, se podría colapsar ante una de las más esenciales características humanas; la pasividad y afabilidad con la que el Padre Flynn se desenvuelve por toda la escuela podría quedarse de lado para liberar toda una furia contra la mujer que está empeñada en verlo caer; la personalidad apocada de la Hermana James no es omnipresente, pues ante un exabrupto con su superiora deja ver la fuerza interna que reside en ella; la desesperación y lágrimas de una madre ante ver el futuro de su hijo en peligro dejan entrever una forma de pensar un tanto macabra y, quizás, demasiado realista. Una obra de la complejidad de “Duda, Una Parábola” demanda la presencia de actoralidades que sean capaces de proyectar la complejidad de los personajes, todo ello desde un lugar de fractura emocional. El elenco conformado por Emma Dib, Antón Araiza, Ana Guzmán Quintero y Conchi León saca a relucir lo mejor de sí, entregando interpretaciones sólidas que dejan en claro el profundo entendimiento de cada una de las cuatro personalidades. Mientras que Dib se muestra como una verdadera gorgona infranqueable, Araiza es un hombre de aparentes buenas intenciones que es capaz de usar todo el poder de la iglesia a su beneficio; por un lado Guzmán Quintero puede llorar con toda sinceridad al sentirse incapaz de ser una buena maestra, por el otro León se entrega de lleno al melodrama que vive una mujer de color tratando de hacer lo que sea por su hijo, literalmente lo que sea. Es en este trabajo coral de los cuatro miembros que el montaje encuentra su as bajo la manga.

“Lo que alcanzamos a ver no es la verdad absoluta.”

Más de una vez he salido de una obra de teatro con la absoluta certeza de mi opinión al respecto. Sin embargo, han sido múltiples las veces que, con el paso de un par de días, me asaltan dudas sobre mis propias opiniones, sobre el análisis que he hecho, sobre mi propia capacidad dentro de la crítica. Dudar es humano, es lo que nos aleja del ego, de la soberbia de muchos que dicen ostentar la verdad absoluta y, por ende, se empoderan para cometer actos terribles en nombre de dicha verdad. Son ya miles las obras de teatro que he tenido oportunidad de aplaudir a lo largo de muchísimos años, más no por ello creo tener la última palabra al respecto de nada. Mi misión como crítico será la de dudar, siempre, de lo que pasa en escena y de lo que escribo en esta página.

Búscanos en Facebook e Instagram como Entretenia
Twitter: @Entretenia

DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: Duda, Una Parábola

DRAMATURGIA: John Patrick Shanley

DIRECCIÓN: José Sampedro

ELENCO: Emma Dib, Antón Araiza, Conchi León y Ana Guzmán Quintero.

MÚSICA ORIGINAL Y CELLO: Belén Ruiz

DÓNDE: Foro Shakespeare.

DIRECCIÓN: Zamora 9, Colonia Condesa.

CUÁNDO: Lunes 20:30 horas. Hasta el 10 de Junio 2024.

COSTO: $600. Boletos en taquilla y Boletos | Duda, una parábola | SHKSPR & CÍA (shakespeareycia.com)

DURACIÓN: 90 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: Hay un estacionamiento justo a lado.

COMPARTE!

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *