VORAZ

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Para quienes desean asistir a un peculiar reality show donde el morbo sabe a carne humana.

VORAZ

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (RiAlCastillo)

“Yo soy la mejor opción para ser cocinado por el chef, se los juro.”

Luego de un exhaustivo proceso de audiciones, el más grande de todos los chefs ha seleccionado al Elegido para ser el platillo principal en su más reciente reality show. Entre vender cuchillos, sonreír constantemente y esperar que los likes sigan subiendo todos los días, el Elegido se prepara, se aclimata para que su carne se encuentre en las mejores condiciones para ser cocinada en la gran final del programa. Claro que hay cosas que no estaban tan claras en el contrato, nadie le terminó de explicar el dolor al que se enfrentaría, o que tan feroces pueden llegar a ser los televidentes que están frente a él levantando sin piedad la mano desde las butacas.

“Tú no sabes a éxito… no todavía.”

Los excesos a los que ha llegado la industria del entretenimiento, particularmente en los llamados reality shows donde el que dos desconocidos se tengan que casar luego de haber tenido que convivir desnudos en una selva por semanas es cosa de todos los días, es el principal objeto de estudio y crítica del dramaturgo peruano Jorge Robinet en su obra “Voraz”. A partir de un supuesto programa de televisión en el que el más afamado chef del mundo va a cocinar a un ser humano en vivo, la narrativa apela a lo más mórbido del ser humano, a ese primitivo goce que se siente a partir de ser testigo del dolor ajeno.




“¿Brazo o muslo?”

Durante los primeros minutos de la audición, el Chef le pide a Juan Pérez que se desnude para poder evaluar su cuerpo, específicamente el potencial de su carne para ser cocinada; al momento de realizar el primer corte, el Chef le pide a los televidentes que voten dónde se debe de realizar la primera incisión, si en el brazo o en el muslo, cosa que horroriza a Juan y lo reduce a un guiñapo rogando para que no lo haga; cuando la desesperación y el dolor ha dominado por completo al futuro platillo principal del Chef, este confronta a los espectadores preguntándoles si quieren que se comporte como un animal y coma cereal como si un ave se tratara. “Voraz” se cimenta en el en la expectativa mórbida de hasta dónde se van a llevar las cosas entre los dos protagonistas. Es en este punto, mismo que involucra de manera directa a los espectadores, que la tesis de Robinet lamentablemente se cumple, pues invariablemente el público, dominado por su deseo de ser entretenido, elige en cada decisión la peor alternativa para la víctima. Sin embargo, la inclusión en la dramaturgia de extensos antecedentes en la historia de los personajes, sus dramas personales, ficticios o no, alargan innecesariamente la última parte de la línea narrativa, empantanando a momentos el flujo del juego de poderes que el dramaturgo tan bien maneja y que incluso remiten a la obra de Oleanna de David Mamet, donde las líneas entre víctima y victimario famosamente se desdibujan.

“Manden emoticones de aplausos para él.”

La acción se desarrolla en un escenario casi vacío salvo por un par de sillas metálicas y dos mesas de cocina con algunos elementos para preparar alimentos que se estarán reacomodando constantemente sobre un piso blanco. En la pared del fondo se proyectan algunos videos durante las transiciones de escenas, algunas alusivas a la audición de Juan, otras haciendo referencia al voyerismo que invariablemente se asocia con los reality shows. En este espacio, luego de haberse realizado el primer corte de carne de Juan, el Chef se sienta con gran ceremonia frente a la carne ya preparada para dar su primera impresión de tan peculiar platillo. En el plato, una especia de gelatina oscura hace las veces de tan grotesco manjar, apelando a un realismo que alimenta el morbo del espectador. La dirección que Reynolds Robledo propone para “Voraz” fortalece la premisa del texto, consigue la participación del público quien en un momento realiza una cuenta regresiva entre risas antes de que un brutal acto de violencia suceda. Con un ritmo pausado, un tono que apuesta por el realismo, aunque a momentos cae en el exacerbado melodrama, y construyendo la escena desde el minimalismo, Reynolds logra que la crítica sobre la violencia asociada con el entretenimiento se de a manos llenas si bien el público no necesariamente se da cuenta por estar demasiado involucrado siendo cómplice de tan lamentable violencia.




“Aproveche cada segundo de la carne en su boca.”

El Chef es estoico. Su mirada, sus movimientos, su sonrisa, cada gesto está meticulosamente medido al saberse siempre observado por la cámara. Por su parte, Juan es la antítesis al estar más dominado por sus emociones, frustraciones, enojos y miedos. A lo largo del tan peculiar experimento culinario, ambos personajes se van enfrentando el uno contra el otro y frente a sus propios demonios, situación que podría fortalecer a uno mientras que debilita a su contraparte. Las actuaciones en “Voraz”, a cargo de Manuel Balbi y Alejandro Oliva están hermanadas con la propuesta de dirección, apostando por un realismo que no siempre parte de la fractura emocional, pero que igualmente consigue la conexión con el espectador quien se siente fascinado por la frialdad del Chef, no puede evitar tener lástima y piedad por el destino de Juan, al mismo tiempo que levanta la mano votando por verlo sufrir aun más. Es en este efectivo trabajo histriónico, y una evidente comunicación entre los dos actores, que la puesta en escena consigue ser por demás efectiva.

“Nuestra carne está en sus manos.”

Qué fácil sería posicionarme como un ser superior y juzgar a cada uno de los espectadores que votaron por que Juan Pérez sufriera cada vez más durante la función a la que asistí de “Voraz”. Qué sencillo sería erigirme como una autoridad moral que condena con mi dedo flamígero. Qué fácil… Sin embargo, yo confieso haber visto reality shows, muchos, y haberle gritado a una televisión queriendo que el concursante fuera eliminado para deleitarme en su miseria, brincar de gusto luego de ver fracasar a alguna celebridad en una prueba ridícula que está realizando como si de un mono entrenado se tratara, únicamente para mi muy seguro entretenimiento. Qué fácil sería olvidar que los seres humanos somos bestias, algunas listas para comer carne humana, otras deleitándose de la más horrenda miseria humana.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: Voraz

DRAMATURGIA: Jorge Robinet

DIRECCIÓN: Reynolds Robledo

ELENCO: Manuel Balbi  y Alejandro Oliva.

DÓNDE: Foro Lucerna

DIRECCIÓN: Lucerna 64, Colonia Juárez.

CUÁNDO: Miércoles 20:30 horas. Hasta el 26 de junio 2024.

COSTO: $550. Disponibles en taquilla y Boletos para Voraz | Detalle de fechas para Obras de teatro | Ticketmaster MX

DURACIÓN: 90 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: Cuenta con valet parking.

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Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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