SIETE VECES ADIÓS, ÉL Y ÉL

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Para quienes entienden que los corazones rotos también suceden en la diversidad.

SIETE VECES ADIÓS, ÉL Y ÉL

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (RiAlCastillo)

“Los llamaremos Él y Él.”

Al momento de sentir amor, uno sin etiquetas, sin importar el género al que se le entrega, la música comienza a sonar. Lamore, ser no binarie que entiende que el amor es perfecto en todas sus acepciones, nos da la bienvenida a todes a este universo donde el ritmo de una melodía lleva la misma cadencia de dos corazones que alguna vez se amaron profundamente, más hoy quizás ya no tanto. Hoy conoceremos a Él y a Él, y en su historia, en lo que se esconde en siete sobres, descubriremos la belleza y el dolor de dos hombres que se encontraron y alcanzaron la felicidad, a pesar de la sociedad.

“Hoy cumplimos 7 años juntos y voy a terminar nuestra relación.”

A más de un año en cartelera, y habiéndose convertido en todo un fenómeno escénico de enorme éxito, el musical “Siete Veces Adiós” evoluciona, es congruente con su propio discurso y propuesta, y presenta su versión gay intitulada “Siete Veces Adiós, Él y Él”. Con una acertada adaptación al libreto original de Alan Estrada y Salvador Suárez O. para reflejar con dolorosa y a la vez ingeniosa precisión la problemática de muchas parejas de hombres en la actualidad, y con dos nuevas canciones a cargo del mismo Estrada junto a Vince Miranda y Janette Chao, esta reinterpretación de la puesta en escena toca temas profundos, relevantes y urgentes para la comunidad gay como son la heteronorma y la homofobia interiorizada, al mismo tiempo que mantiene la esencia del original que hace de polvo de estrellas una oda a los corazones rotos del mundo.

“Es el amor, y no el miedo, lo que nos hace volar.”

Él es un abogado en el negocio familiar, siempre vestido como la sociedad espera que lo haga; Él es un hombre queer con una estética más autentica, y que sueña con casarse algún día con el hombre que ama; Él no puede ni siquiera decirle a un mesero que está celebrando siete años de estar en pareja con un hombre; Él no está dispuesto a bajar la cabeza en vergüenza ni un solo día más de su existencia. Lejos de los lugares comunes a donde “Siete Veces Adiós, Él y Él” se pudiera haber ido, la adaptación que se realizó consigue conectar con la actualidad, con lo que muchas parejas gay sufren hoy en día que es la lucha contra una sociedad heteronormada que ha impuesto sus reglas sobre hombres gay, por ende alejándolos del orgullo que tanto se celebra hoy en día. De tal manera, la canción Suficiente cuestiona si, a pesar del amor, la persona a tu lado es capaz de hacerte feliz cuando los demonios internos le impiden la libertad de ser. Asimismo, Terremotos es un acertado mensaje de confrontación contra el mundo que declara que si un beso es capaz de cimbrar a la sociedad, pues que se derrumbe toda ella para reconstruir uno mejor, donde nadie se atreva a señalar a nade por amar.

“Te importa más lo que los demás piensan que lo que yo siento.”

Tras bajar sus defensas con ayuda de algunas drogas recreativas, Él y Él tienen un reencuentro íntimo. La cama es representada con una barra de luces como las que se utilizan en conciertos, misma que inunda el teatro entero en luz blanca, creando siluetas negras de los amantes. Mientras esto sucede, la canción Somos el Sol adquiere un crescendo monumental uniendo en absoluta armonía la totalidad de la propuesta. Apoyado por un preciso trabajo de iluminación a cargo de Félix Arroyo y el diseño de escenografía de Jorge Ballina, que convierte el escenario en un estudio de grabación, la dirección de Alan Estrada en “Siete Veces Adiós” fusiona el lenguaje del amor con el de la música. De tal manera, una bocina representa una lavadora, un disco LP hace las veces de una caja de cereal y hule espuma con que se amortigua el sonido representan una playa. Esta propuesta visual es eficiente y coherente con la dramaturgia, poderosa a momentos como en la conclusión de la puesta en escena en que el universo mismo pareciera ser parte de la obra, deslumbrando al espectador y, como se ha mencionado antes, exacerbando el sentimentalismo de la obra para beneficio del espectador. Aunado a esto, el diseño de audio ha mejorado considerablemente desde el estreno de la obra, permitiendo al espectador apreciar y sentir el poder de las canciones, entendiendo cabalmente la totalidad de la propuesta de Estrada.

“Nadie debería de amar a escondidas.”

Cuando Él y Él regresan a la playa, luego de haber abierto uno de los siete misteriosos sobres, ambos se ven felices. Luego de que uno dibuja al otro, la pareja en peligro de terminar se persigue por la arena entre risas y algo de coqueteo. Más adelante, cuando una falsa navidad revela la podredumbre que los dos trataba de ocultar, la furia que ellos desatan contra cada uno es sencillamente avasalladora en su poder de destrucción. Al frente de “Siete Veces Adiós, Él y Él” se encuentran Cuauhtli Jiménez y Martín Saracho como el gay heteronormado y el más queer respectivamente. Tanto el cariño que logran expresarse, como la rabia que después se lanzan, son sentimientos que en ambos actores provienen desde la honestidad, de la entraña misma, elementos esenciales para la conexión emocional con el público, cosa que se logra a manos llenas. A su lado, Valeria Vera como Lamore entrega un personaje que claramente proviene de ella misma, de su propio entendimiento del amor, logrando que las palabras en el libreto se sientan propias. De igual manera, la obra permite a Vera sacar su lado humorístico a flote, cosa que explota maravillosamente ya sea como un encargado de una lavandería o como una cajera muy corrupta en un Oxxo. El elenco lo completan los cantantes en escena, conformados por Humberto Mont, Lucía Covarrubias, Esván Lemus y Nana Mendoza. Cuatro voces potentes y con grandes capacidades interpretativas, aun cuando la dicción en algunos de los interpretes resulta imperativo mejorar para un buen entendimiento de las letras.

“Si hoy fuera el último día de tu vida dime: ¿lo pasarías conmigo?”

Alguna vez fui Él. Durante una larga parte de mi vida vestí con pantalón, camisa y corbata, repudiaba las “joterías”, y trataba de que no se me notara. Alguna vez fui Él y le negué a mi verdadero yo salir a la luz pues la vergüenza me atormentaba, no menos que mi propio rechazo, que mi muy profunda homofobia interiorizada. Después de mucho tiempo, mucha terapia, y con ayuda de mi esposo, hoy soy Él. Ahora me pinto las uñas, me pongo tacones y falda, me importa un bledo lo que piensen los demás, y vivo mi vida con la bandera del orgullo. Fui Él y ahora soy Él, y en todo momento, es cierto, la música ha estado a mi lado para reflejar mi sentir, mi verdad, eso que alguna vez negué y que ahora grito con mucha felicidad.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Siete Veces Adiós, Él y Él”

LIBRETO: Alan Estrada y Salvador Suárez O.

MÚSICA Y LETRAS: Janette Chao, Vince Miranda y Alan Estrada

IDEA ORIGINAL Y DIRECCIÓN: Alan Estrada

ACTUAN: Valeria Vera, Cuauhtli Jiménez y Martín Saracho.

CANTANTES EN ESCENA: Humberto Mont, Lucía Covarrubias, Esván Lemus, Nando Fortanell, Silvia de Freitas, Nana Mendoza, Jorge Garmalo y Morena (alternan funciones).

MÚSICOS EN ESCENA: Iván Núñez, Pablo Yescas, Karla Soledad, Mauricio Poblete, Belén Ruiz, Dago y Ulises Aquino (alternan funciones).

DÓNDE: Nuevo Teatro Ramiro Jiménez.

DIRECCIÓN: Avenida División del Norte 2656, Del Carmen Coyoacán.

CUÁNDO: Jueves 20:45 horas. Hasta el 17 de Agosto 2023.

COSTO: $1,300, $1,000, $850 y $600. Disponibles en taquilla y en goliiive | La vida es en vivo

DURACIÓN: 140 minutos con un intermedio de 15 minutos.

DATOS DEL TEATRO: Cuenta con estacionamiento.

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Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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