FOTOGRAFÍAS: RICARDO CASTILLO CUEVAS
SANDRA Y JULIA (o lo que queda de ti)
Para quienes quieren ser atravesados por una historia de duelo y violencia familiar desde el potente lenguaje de la máscara.
SANDRA Y JULIA
(o lo que queda de ti)

Julia, la abuela de Sandra, ha muerto. Su legado, una carta, será la llave para abrir un baúl lleno de recuerdos los cuales, entre lágrimas de amor y dolor por tan profunda pérdida, revelarán mucho más que una historia de vida. Una muñeca antigua y un periódico de hace más de cincuenta años son memorias de maltratos y derramamiento de sangre innecesario; un recetario de cocina es un recordatorio de todo lo compartido en una cocina entre risas y complicidad, feliz paréntesis en medio de toda la agresión que nieta y abuela vivieron, atestiguaron, o siguen sintiendo en el cuerpo. Es tiempo de que caigan las máscaras, que se vea a la cara una horrenda realidad que se ha perpetuado por generaciones, para que por fin se detenga el ciclo de violencia.
El duelo por la muerte de su abuela sirve como vehículo para que una mujer confronte algo mucho más terrible que la pérdida de un ser amado: la sistémica violencia que ha existido en su familia durante generaciones y que sigue en el presente, en su propia vida. Esta es la premisa sobre la que Karla Gordillo escribe y dirige “Sandra y Julia (o lo que queda de ti)”, una puesta en escena que apuesta por el teatro de máscaras y la performatividad del cuerpo como sustituto a la palabra para transmitir un mensaje potente y urgente en un México donde la violencia de género sigue siendo un asunto de todos los días.
Durante el funeral de Julia, el novio de Sandra mostró nula empatía por el dolor de su pareja. Muy al contrario, pareciera estar interesado en el funeral por la posibilidad de una herencia. Esta es la primera señal de alarma que se le comparte al público, una de muchas más por venir. Entre escenas que aluden a amorosos recuerdos que compartieron abuela y nieta en la cocina, celebrando buenas calificaciones o jugando cartas, se intercalan escenas donde el alcohol, la infidelidad, y sobre todo las agresiones físicas fueron una constante durante décadas, incluyendo actos de verdadera crueldad que culminaron en un cuerpo cubierto por orina o en una pérdida de la que una madre jamás se recupera.
Los temas eje que toca “Sandra y Julia (o lo que queda de ti)” giran en torno al duelo y a la violencia familiar perpetuada, principalmente aquella ejercida en contra de una mujer por quien es su pareja masculina, ya sea un novio o esposo. Sin embargo, algunos de los recuerdos incluyen la muerte de un pretendiente a causa de la inseguridad en la Ciudad de México, o sobre una disputa entre pretendientes, líneas argumentales que extienden la dramaturgia sin necesariamente aportar a dichos discursos. De igual manera, la relación entre las protagonistas tiende a extenderse al punto de lo reiterativo, siendo que una vez establecido el vínculo afectivo, los momentos en que se cura una erupción cutánea o se aplica una inyección no suman a la narrativa. Una vez dicho esto, la manera en que la historia se cuenta sin un solo diálogo sonoro resulta loable, llegando el punto más alto de la dramaturgia cuando los recuerdos de toda su familia se aglomeran en la mente de Sandra hasta llevarla a un punto de quiebre del cuál ya no habrá marcha atrás. Esta escena resulta contundente al sintetizar toda su propuesta de manera hermosamente dolorosa.
Del lado izquierdo del escenario se encuentra la recámara de la recién fallecida Julia, un espacio que remite a una época distante con su papel tapiz floreado con mariposas, muebles de madera y fotografías enmarcadas. El lado derecho es un espacio vacío que se irá habitando de memorias, ya sea creando una sala donde un macho ve deportes a lado de una novia que busca complacerle, una cocina donde se crearon deliciosos platillos en medio de una amorosa relación, o hasta un cuarto de hospital donde una abuela se irá empequeñeciendo hasta la nada. Los personajes que habitan esos recuerdos llevan máscaras de expresión completa, mismas que se complementan con peluquería y vestuario que sitúan a cada persona en su época, edad y personalidad.
Estéticamente, “Sandra y Julia (o lo que queda de ti)” es una puesta en escena diseñada de manera cuidadosa en cada una de sus áreas creativas, elemento vital para que un trabajo de máscaras que cubra la cara completa de los ejecutantes, y sin diálogo, sea capaz de transmitir tanto su anécdota como las emociones de sus personajes de manera efectiva hacia las butacas. La misma directora, Karla Gordinllo, es responsable de una gran parte del diseño de la puesta en escena, como lo es la escenografía, el diseño conceptual de las máscaras, así como del vestuario y la selección y colocación de pelucas. De igual manera lleva la batuta en el proceso de construcción y caracterización del resto de las máscaras junto con miembros del elenco. El único elemento que no está en el mismo nivel de cuidado y precisión sería la musicalización, la cual resulta a momentos incongruente, una melodía dulce y suave durante un momento violento, y en otros resulta ilustrativa e incluso manipulativa de las emociones de los asistentes.
La emoción de una joven se transforma en lágrimas de dolor cuando le informan que su prometido ha muerto a causa de eventos trágicos sucedidos en las calles de la ciudad; en la cocina, Julia era capaz de prepararle a su nieta delicias que la llenaban de alegría, pero con el paso del tiempo sus movimientos se volvieron lentos, se quedaba dormida viendo televisión, hasta que el final la alcanzó dejando un inmenso dolor y vacío en Sandra; un padre borracho llega a casa con una mujer de la calle, violentando a su familia, como alguna vez lo hizo una madre que arrojaba el contenido de bacinicas a su propia hija. Todas y cada una de estas escenas se realizan mientras los actantes usan máscaras completas y deben usar su expresividad corporal para transmitir toda una gama de emociones.
El trabajo interpretativo que realiza el elenco de “Sandra y Julia (o lo que queda de ti)”, conformado por Sabrina Gerson, Melody Murguia, Mauricio Moncayo, Frida Alcántara y José Salas, apoyado por un elenco operativo por parte de Luis Cortés y Pedro Lerin, es claramente resultado de un arduo entendimiento en el uso de la máscara y el manejo corporal. A pesar de ciertos momentos en que se cae en el uso de mímica, la capacidad que cada uno de los actantes demuestra en el escenario para dar vida a los muchos personajes que habitan el universo de la obra, con un lento caminar, cayendo al suelo en dolor tras perder a un ser amado, levantando amenazadoramente un brazo para lanzar un golpe, es sin duda la principal razón para aplaudir el montaje.
Recuerdo el ir a la oficina de mi papá luego de que muriera. El ver su escritorio lleno de fotografías de nosotros, sus hijos, el abrir sus cajones y descubrir cartas que le escribimos sus hijos, pequeños fragmentos de vida que le acompañaban en su día a día, algunos de ellos habitando ahora, aquí en mi propio escritorio, lo mismo que una pequeña réplica de La Piedad de Miguel Ángel, escultura que estaba en la recamara de mi abuela y que conservo como parte de mis recuerdos y de mi herencia. Con su partida, se llevaron sus historias personales, pero estoy seguro de que cualquier violencia que hayan vivido no se las dejaron a sus generaciones siguientes y esa es una razón más por la que siempre honraré las memorias de mis muertos a quienes tanto amé y sigo amando.

DATOS GENERALES
(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)
OBRA: Sandra y Julia (o lo que queda de ti)
DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: Karla Gordillo
ELENCO: Sabrina Gerson, Melody Murguia, Mauricio Moncayo, Frida Alcántara y José Salas
ELENCO OPERATIVO: Luis Cortés y Pedro Lerin
DÓNDE: Foro Shakespeare
DIRECCIÓN: Zamora 9, Colonia Condesa.
CUÁNDO: Viernes 20:30 horas. Hasta el 26 de junio 2026.
COSTO: $400. Boletos en taquilla y Boletos | Sandra y Julia (O lo que queda de ti) | SHKSPR & CÍA
DURACIÓN: 90 minutos sin intermedio




