HAY ALGO PODRIDO EN DINAMARCA

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Para quienes quieren ver la obra maestra de Shakespeare de forma única en el mundo.

HAY ALGO PODRIDO EN DINAMARCA

 
“¡El rey ha muerto, que viva Dinamarca!”
 

¡Bienvenidos a Dinamarca! El rey ha muerto pero no hay cabida para la tristeza en este lugar ya que las nupcias de la reina, con quien fuera su cuñado, dejan el duelo en el olvido para regocijarnos en tan gran celebración. Un príncipe, un hijo, Hamlet, no permitirá que tal vileza perdure y la locura y la venganza se fundirán en una sola mente que debatirá su propia existencia. ¡Bienvenidos al Centro Nacional de las Artes! Están a punto de experimentar la obra maestra de William Shakespeare en un montaje que dejaría boquiabierto a cualquier amante del teatro de cualquier parte del mundo. 

“Venimos al funeral de tu padre y estamos en las bodas de tu madre.”
 

Montar “Hamlet” siempre se ha considerado un enorme reto. El lenguaje, la complejidad de la trama y de los personajes, la reputación que la precede, todos son elementos que provocan a cualquier creador pensar dos veces antes de tomar tan arriesgada decisión. Ahora que si se trata de una adaptación, se debe de aumentar, además de lo ya mencionado, el elemento crítico donde toda una serie de puristas intentarán vituperar el trabajo resultante por el simple hecho de haber tenido la osadía de cambiarle una sola coma a lo que el intocable bardo consiguiera en su genialidad. Es por esto que me atrevo a decir que Marisa Gómez, adaptadora y directora de  “Hay Algo Podrido en Dinamarca”, es una de las creadoras teatrales con más agallas que he visto en el último año.

“A los pobres no nos interesa la justicia, ni siquiera la verdad.”
 

“Hay Algo Podrido en Dinamarca” es un “Hamlet” en una versión atemporal, en un espacio no convencional que, además de todo, utiliza como banda sonora la música de The Beatles, incluyendo una versión libre de “Let it Be” llamada “To be or not to be”; que trae a su público de arriba paraabajo tratando de entender hacia dónde dirigirse pudiendo resultar un pretencioso desastre monumental; lo que en realidad es, es una experiencia verdaderamente fascinante y uno de los espectáculos más originales que he tenido la fortuna de experimentar en mi vida.

“Ahora eres el rey, no puedes tener esos exabruptos.”
 

Con una capacidad para 65 espectadores, “Hay algo Podrido en Dinamarca” transforma la Plaza de las Artes en el palacio del ahora difunto padre de Hamlet. El recorrido comienza caminando la extensión completa del lugar para llegar a la celebración de las boda de Claudio y Gertrudis; de ahí se suben unas escalinatas para llegar a la sala del trono; asomándose por el borde de las mismas, encontraremos a Hamlet discutiendo con el fantasma de su padre para de ahí bajar a otra parte de palacio donde los jóvenes planearán la revolución. Un recorrido que aprovecha cada espacio imaginable del lugar, culminando en un camino flanqueado por columnas donde el desenlace mortal se llevará a cabo. Tras las casi dos horas de duración del espectáculo, el espectador no puede menos que gritar una ovación, que queda claro no es únicamente para los actores sino para todo un equipo que ha conseguido llevar esta alucinante versión de “Hamlet” a la realidad.

“La confianza ha devorado tu prudencia.”
 

Este tipo de trabajos no puede ser realizado sin un enorme trabajo de mesa y producción. Es por eso que resulta imperativo aplaudir la labor técnica detrás de este montaje, incluyendo el vestuario, el diseño sonoro y especialmente el trabajo de Mario Oliver como iluminador de la obra. Oliver consigue crear atmósferas, ambientes y enfatizar emociones a partir de toda una iluminación que se encuentra estratégicamente colocada a lo largo de todo el lugar. Este montaje no sería ni la mitad de efectivo de no ser por la producción detrás de él.

“Debilidad, tu nombre es mujer.”
 

El elenco a cargo del montaje realiza un comprometido trabajo actoral, además de encargarse de que los asistentes se sientan como parte integral de la obra, incluso pidiendo en ocasiones la participación directa con ella. Encontré verdaderamente delicioso verme a momentos gritando a viva voz alabanzas al nuevo rey o a nuestro fotógrafo tomando la “foto oficial” de la familia. A medida que el público se involucre con la obra, más gratificante será la experiencia. Destaco el trabajo de Francisco Mena como Hamlet, el de Jorge Gustavo García como Claudio, el de Laura Vega como Gertrudis y, muy en especial, el de Natalia Solián como Ofelia, quien prácticamente no pronuncia una sola palabra y con una gran labor de corporalidad logra transmitir lo que muchos otros actores llenos de diálogos no consiguen jamás. De igual manera, aplaudo al grupo Los Centauros del Olimpo, quienes se encargan de musicalizar en vivo la obra con versiones de canciones de The Beatles muy bien utilizadas. 

 
 
“Arranca esas ideas de tu cabeza, que de nada le han de servir a Dinamarca.”
 

Hay tradiciones culturales obligadas en la Ciudad de México. Uno debe de ir al menos una vez en su vida a ver “El Lago de los Cisnes” en El Lago de Chapultepec o ir a ver “La Bella Durmiente” al Castillo. No exagero en lo más mínimo al asegurar que “Hay Algo Podrido en Dinamarca” debería entrar a este muy selecto panteón de creaciones y convertirse en una tradición que pueda ser visto por multitudes cada año, para convertirse en referencia de la gran creatividad artística que existe en nuestro país.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

 

OBRA: “Hay Algo Podrido en Dinamarca”
DRAMATURGIA: Versión libre de Marisa Gómez a partir de “Hamlet” de William Shakespeare
DIRECCIÓN: Marisa Gómez
ACTÚAN: Francisco Mena, Jorge Gustavo García, Héctor Hugo Peña, Laura Vega, Néstor Galván, Roldán Ramírez, Natalia Solián, Hernán Romo, Adrián Ladrón, Apolinar Salgado Goytia y Francisco Meléndez Tapia.
MÚSICOS: Enrique Segura, Álvaro León, Dively Preciado, Alfredo Platta y Hernán Romo.
DÓNDE: Plaza de las Artes, dentro del Centro Nacional de las Artes.
DIRECCIÓN: Río Churubusco 79, casi esquina con Tlalpan, colonia Country Club.
CUANDO: Sábados y Domingos 20:00 hrs durante el mes de Marzo.
COSTO: Entrada libre.
DURACIÓN: 110 minutos sin intermedio.
DATOS DEL TEATRO: El Centro Nacional de las Artes cuenta con estacionamiento gratuito. Para quienes vienen en transporte púlico, el metro más cercano es General Anaya.


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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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