EL ÚLTIMO ROUND

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Para quienes desean ser testigos de una pelea a 12 rounds donde perder es el camino para triunfar.

EL ÚLTIMO ROUND

Por Juan Carlos Araujo
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas

“Se podría decir que soy un perdedor profesional.”

A sus 43 años, Jesús “el Chucho Sombras” está a punto de tener la más grande e importante pelea de su carrera sobre el ring del MGM Grand Garden Arena de las Vegas; con tan sólo 8 años de edad, siendo no más que un niño, Jesús relacionó el amor de su padre con el boxeo, con la pasión de lanzar golpes contra un contrincante; mientras que a los 21 años fue descubierto en un bar de mala muerte en medio de una pelea ilegal, fue a los 25, en pleno ascenso, que aprendió que su destino nunca iba a ser el de un campeón, pero que igualmente podía ganar. El camino ha sido largo para este pugilista, los golpes duros, las caídas aún más. Pero hoy, en uno de los escenarios más importantes del mundo, su K.O. será la más espléndida de las victorias.

“Necesito que pierdas la próxima pelea.”

El mundo del boxeo profesional, en todo su esplendor y podredumbre, en los sueños que despierta y aplasta, con todo el dinero que genera a través de las apuestas y entre cuerpos sudados y destrozados, es el escenario desde el que Lucía Ferreyra y Lucas Solustri construyen “El Último Round”. Contado desde la perspectiva del ficticio boxeador profesional argentino Jesús “el Chucho Sombras”, y abarcando 12 momentos clave de su vida, desde la infancia hasta la edad adulta de los 40s, este unipersonal plantea importantes y necesarios cuestionamientos en torno a los conceptos de ganar y perder, al mismo tiempo que toca aspectos sobre la pérdida, la corrupción, y las metas que uno se plantea de joven y la manera en que la vida obliga a reconfigurarlas.

“Soy yo el que decide qué guante me entra en la cara.”

Con el primer round, se presenta a un pequeño y la relación afectiva que anhela tener con su padre; en el sexto el espectador se adentra en la mente del boxeador mientras se enfrenta a su primera pelea arreglada; las relaciones de pareja y con su ya anciana madre se abordan en los rounds 8 y 9, mientras que un enfrentamiento muy cercano con la propia muerte es el tema a tratar en el round 10. Doce rounds son los que le toma a el Chucho Sombras para narrar su vida, la de todos aquellos a su alrededor, la de su camino a una caída final antes de la victoria.

“Papá dice que el boxeo es lo único que lo hace sentir vivo.”

La estructura episódica que desarrolla la dramaturgia en “El Último Round”, cada escena abarcando un momento específico de la vida del protagonista para desarrollar las temáticas de la obra, funciona como una totalidad, aun cuando de ellas por separado no tengan la misma fuerza dramática, aquella donde se desarrolla la vida de un mafioso siendo ejemplo de esto. La obra como tal funciona como un sólido melodrama, pero donde la capacidad narrativa cobra mayor fuerza es cuando este género se pone momentáneamente de lado, y la historia entremezcla la acción con el pensamiento, se le permite al espectador dar un vistazo a la mente del boxeador, mientras pelea, teniendo que enfrentarse a su voz interna confrontándolo contra sus propias creencias, contra sus propios demonios.

“¿Cómo hago para perder cuando sólo me enseñaron a ganar?”

Al iniciar la gran pelea, el espacio se ilumina por una gran cantidad de rayos de intensa luz blanca, mientras que una música grandilocuente y heroica se escucha por todo el lugar, convirtiendo el amplio escenario casi vacío en un gran ring de boxeo en el hotel MGM de las Las Vegas. La paleta de colores que se usa para construir al personaje del Chucho Sombras es basada en el rojo, elemento en su vestuario, en sus guantes, hasta en el saco de boxeo que usa para entrenar. La presencia de un micrófono de piso en una esquina se percibe como un elemento innecesario o redundante, dado que el actor usa un micrófono personal adherido a la cabeza. La utilería principal es un baúl rectangular de madera de donde salen diversos elementos para la construcción de los “rounds” que conforman la obra.

“Para dejar de pensar hay que dejarse pegar.”

La escenificación de “El último Round”, bajo la batuta de la directora Lucía Ferreyra, se enriquece gracias a la musicalización de Fede Montero, así como la escenografía e iluminación de Matías Gorlero. Estos dos creativos crean atmósferas en el unipersonal tanto de intimidad como de espectacularidad, elevando la puesta en escena. A nivel tonal, se aprecia que Ferreyra mantiene un buen equilibrio entre lo dramático y la ligereza, sabiendo usar a su favor la comedia sin banalizar la potencia de la dramaturgia, dejando que sea la actoralidad lo que verdaderamente brille en todo momento.

“Yo decido cómo me afectan los golpes que recibo.”

A los 16 años, una chica muestra interés por el joven Jesús. El problema es que ella tiene novio, quien no aprecia esta situación en lo más mínimo. En escena, esta confrontación entre tres personajes la realiza Lucas Solustri, ya sea dando un giro para cambiar entre el protagonista y la muy afeminada y caprichosa chica, o volteándose y ampliando la espalda para interpretar al tercero en discordia. Una pelea sobre un ring entre dos contrincantes se lleva a cabo únicamente por Solustri, cambiando su corporalidad a cada nuevo golpe o salto que dan de un lado a otro.

“Yo no sé quién soy si no estoy peleando.”

El elemento clave para ovacionar “El Último Round” se encuentra en el trabajo interpretativo que realiza el argentino Lucas Solustri al dar vida no sólo al boxeador protagonista, sino a toda una gama de personajes que van desde un mafioso de cara chueca, hasta la madre o la novia del pugilista, esto incluyendo conversaciones enteras entre dos o más personajes en una misma escena. Ya sea recreando un abrazo conmovedor con su padre, con el mero gesto de tratar de controlar disimuladamente el temblor en una mano, o escenificando peleas completas, Solustri demuestra rango y versatilidad, abordando sus personificaciones desde el realismo puro o desde la comedia y hasta la caricatura, más todo ello en balance y en favor de la historia, nunca para el lucimiento personal.

“Perder es todo un arte.”

A mis 52 años, son muchas, muchísimas las peleas que tenido que librar. Algunas, como mi sobrepeso, mi vergüenza ante mi homosexualidad, las he ganado y porto con orgullo las cicatrices de esas batallas. Otras, como superar la muerte de seres queridos o tratar de sanar relaciones familiares, las he perdido, aprendiendo de cada una de ellas para ser una mejor persona. Hoy, mientras veo de frente a lo que podría ser una de las más duras luchas que he tenido que enfrentar en mi vida, me siento listo, más fuerte que nunca para hacer todo lo posible por ganar, con la mente calma si es que de perder se trata.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: El Último Round

DRAMATURGÍA: Lucía Ferreyra y Lucas Solustri

DIRECCIÓN: Lucía Ferreyra

ELENCO: Lucas Solustri

DÓNDE: Central Granada 67

DIRECCIÓN: Lago Tanganica 67, Colonia Granada

CUÁNDO: Sábado 21:00 horas. Hasta el 5 de Septiembre 2026

COSTO: $350 Emtrada General. Boletos en taquilla y Central Granada 67 | Boletia

DURACIÓN: 90 minutos sin intermedio

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Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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