FOTOGRAFÍAS: RICARDO CASTILLO CUEVAS
ALBA
Para quienes desean enfrentar la depresión y el duelo desde la amorosa sororidad que genera la amistad.
ALBA

“La mamá sólo llamó y me dijo: lo hizo.”
Alba se ha ido. Una carta a Señora Mamá dejó muy en claro sus intenciones de desaparecer por completo, de irse lejos de ahí con la intención de acabar con su vida. No importa por cuál prisma se vean las cosas, bajo qué luz se perciba la situación, la partida de Alba ha inundado de oscuridad el corazón de tres amigas que sencillamente se niegan a aceptar este evento sin al menos tratar de hacer algo para cambiar tan trágica decisión. Ya en la carretera, en un coche que no funciona del todo, cada una con su propia tormenta interna, tres mujeres galopan a toda velocidad en busca de respuestas, de consuelo, de la paz que llega cuando un nuevo amanecer se vislumbra de la mano de una o dos amigas.
“No quiero pensar en la última vez que la vi.”
La compañía teatral Mujeres Pájaro Teatro explora los procesos de depresión y duelo, dentro del contexto de un suicidio y bajo la mirada de la amistad, en “Alba”, dramaturgia y dirección de Valentina Manzini. En voz de tres amigas decididas a encontrar algún tipo de sentido a la decisión de una cuarta de quitarse la vida, la obra se construye fusionando elementos del thriller y de una aventura carretera con pasajes oníricos y surreales que introducen al espectador a la mente de cada una de las protagonistas en sus intentos por procesar dicho evento desde el enojo o la incredulidad, hasta la más profunda depresión que puede causar el duelo y la culpa.
“¿Cómo se hace para desaparecer a propósito?”
Luego de tratar infructuosamente de conseguir con los familiares de Alba algún tipo de información que les indicara el paradero final de su amiga, Ramos y Ale deciden irrumpir en secreto en su recámara para extraer algunos objetos personales que pudieran darles alguna pista. Por su lado, Irma ha conseguido dar con el último lugar donde se marcó la ubicación del celular de Alba, mismo que está a 14 horas de distancia. Entre imaginar la manera en que cada una se quitaría la vida, buscar mitigar el dolor durmiendo de más, y tratar de encontrar un mecánico en medio de una fiesta de pueblo donde una canción de la Sonora Dinamita es capaz de detonar toda una crisis existencial, tres mujeres encontrarán, en un cementerio de caballos, respuestas que duelen y sanan, que hacen florecer nuevas perspectivas en que la oscuridad es tan brillante como el más resplandeciente de los días.
“La última vez que su cel estuvo prendido fue hace cinco días.”
A pesar de que la anécdota en “Alba” es lineal, la construcción narrativa que desarrolla la dramaturgia intercala el desarrollo de la historia con pasajes sucediendo dentro de las mentes de las protagonistas. Esto da como resultado un arco dramático que se desarrolla en paralelo. A medida que el espectador quiere averiguar cuál fue el destino de Alba, este se va adentrando en el sentir de cada una de las protagonistas, va conociendo los mecanismos con que lidian con la pérdida, compenetrándose con cada una de ellas, reflejándose con sus sentimientos, empatizando y uniéndose a la sólida sororidad que forman para sobrevivir en tan hostil realidad. Lo que en un inicio es el conflicto en la obra, la desaparición e intención de quitarse la vida de Alba, pasa a segundo plano a medida que el segundo conflicto se revela, el cómo seguir adelante con la vida, cuando una desgracia de tal magnitud se le presenta a jóvenes que tienen todo un futuro por delante. Es en esta compleja intersección donde cohabita lo crudo del mundo con lo surreal, el realismo mágico con lo onírico, todo esto con un ácido y preciso sentido del humor, que Valentina Manzini hilvana una historia que captura la esencia humana desde una obra que atrapa la imaginación y el interés, al mismo tiempo que es potente, necesaria y sanadora.
“¿Sabías que lo iba a hacer?”
A un lado del escenario se ha construido un enorme carrillón de viento que en su interior guarda otros carrillones más pequeños, algunos espejos y acrílicos de colores, los objetos de Alba que las amigas robarán de su recamara, incienso prendido y un aparato que emula el galopar de un caballo. Este masivo objeto musicaliza, ilumina, sonoriza la puesta en escena, acentuando el sentir de las tres protagonistas. En una de las escenas más potentes a nivel visual de la obra, una cortina de humo se ilumina para crear una ilusión equina que llena de esperanza a Irma de poder encontrar a su amiga antes de que sea demasiado tarde. Cuando las amigas llegan a una vivienda en medio de la nada, se proyecta una película filmada expresamente para la obra donde una mujer da cuenta del paradero de Alba, filme que se muestra en tres ángulos, el central muestra la imagen completa, un lateral sólo un ojo y el otro la boca.
“¿Cómo conseguiste esta ubicación?”
La propuesta multidisciplinaria que Manzini diseña en la dirección de “Alba” fusiona diversos lenguajes artísticos y sensoriales para crear un montaje que eleva la narrativa a toda una experiencia escénica. Por un lado, se encuentra el trabajo de multimedia a partir de videos que recrean una carretera, recuerdos de Alba o la visita a un pueblo que guarda en su interior el lugar de último reposo para caballos. Estos elementos, que se usan con ayuda de dos grandes marcos blancos con persianas en su interior, impregnan la puesta en escena de un aura cinematográfica que aporta al discurso en torno de la perspectiva con que se miran las cosas. Sin embargo, es en el trabajo más teatral, donde la imaginación se motiva desde lo sugerido y no lo directo, que Manzini encuentra tierra aún más sólida. Iluminar un poco de agua en movimiento desde la parte superior del teatro da vida a una ensoñación de Ale en torno a cómo se quitaría la vida, mientras que el pedirle a un espectador que sostenga una linterna de destello rápido mientras que Ale e Irma sostienen las esquinas de una chamarra de piel que lleva Ramos crea la ilusión de una motocicleta en movimiento. Son estos elementos los que aportan una cierta magia a la obra, así como lo hace el monumental carrillón de viento, todo ello conducente a una fiesta con mezcal y baile, preámbulo a lo que inevitablemente confrontará a las protagonistas con sus más oscuros demonios.
“Te dolía mucho todo, ¿verdad?”
Ale trata de entender lo sucedido desde un espacio racional mientras que Ramos está operando desde la rabia, misma que la lleva a desesperadamente buscar algún tipo de respuesta, incluso en una feria abandonada. Sin embargo, ante las miradas ciegas de sus dos amigas, Irma está hundiéndose más y más en una terrible depresión ante el no poder entender lo que ha hecho Alba, sentimiento que la hunde al punto de que una canción en medio de una fiesta la hunde por completo, un día antes de subir a las alturas para contemplar cuál será su propio destino, si es que aun tiene fuerzas para tenerlo.
“No te vamos a soltar.”
Ya sea accionando una coreografía en torno a llamadas con familiares de Alba, bailando con miembros del público en plena pachanga, haciendo sonidos fantasmagóricos, o confesando sus propios miedos, inseguridades y dolores, el trabajo actoral que Alejandrina González, Irma Sánchez y Abril Ramos Xochiteotzin realizan en “Alba” es comprometido con la puesta en escena, poniendo todos sus recursos histriónicos al servicio de la obra. Ciertamente, al operar desde una fractura emocional mucho más insertada en la entraña, la performatividad de Irma Sánchez toma el foco principal a lo largo de la narrativa. Una vez dicho esto, la comunicación y evidente complicidad entre las actrices, quienes alternan funciones con María Kemp, son un reflejo de la sororidad por la que aboga la obra.
“Quiero amanecer con mis amigas parrandeando.”
La manera en que mi psicólogo me explico la profunda depresión en la que me sumí a raíz de la muerte de una de las personas más importantes de mi vida, misma que me llevó a dejar de caminar por más de seis meses, dormir un promedio de veinte horas diarias y a tener que ser alimentado de vía intravenosa, es que el cerebro le da instrucciones al cuerpo para que se colapse y muera. Entiendo perfectamente el dolor tan inmenso que significa una pérdida, he tenido muchas a lo largo de mi vida, así como entiendo el deseo de aniquilarme yo mismo. Sin embargo, es en la red de amor que tengo, en esos amigos que siempre han estado a mi lado para sostener mi mano, que he podido seguir adelante con una sonrisa, para cantar como un gallo cada que empieza una nueva mañana.

DATOS GENERALES
(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)
OBRA: Alba
DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: Valentina Manzini
ELENCO: Alejandrina González, María Kemp, Irma Sánchez y Abril Ramos Xochiteotzin (alternan funciones).
DÓNDE: Teatro Santa Catarina
DIRECCIÓN: Jardín Santa Catarina 10, Plaza de Santa Catarina, Coyoacán.
CUÁNDO: Jueves y Viernes 20:00, Sábado 19:00 y Domingo 18:00 hrs. Hasta el 26 de abril 2026. Suspende del 2 al 5 de abril.
COSTO: $150. Boletos en taquilla. Aplican descuentos. Sólo pago en efectivo.
DURACIÓN: 90 minutos sin intermedio
DATOS DEL TEATRO: No cuenta con estacionamiento o valet parking.




