ADÁN

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Para quienes desean admirar la incompleta vida de un hombre sin corazón y hecho de papel.

ADÁN

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Cortesía de INBA

 

“La Tierra retumbó y el mundo se hizo un basurero.”

Al inicio de la creación surgió el cielo y las montañas, los ríos y los bosques. Poco después aparecieron los edificios, la contaminación y, con ellos, en el interior de una bolsa de basura, el hombre. Ahora, sin corazón y con un trabajo sin sentido, Adán comenzará una travesía a lo largo y ancho de su mundo de papel en búsqueda de respuestas, de algún tipo de significado a su tan frágil existencia. Las respuestas lo llevarán a la verdad, pero quizás esa verdad enmarcada por un escenario de cartón no sea el camino a la felicidad.

“Cuando las cosas van bien las personas se cansan pronto de ellas.”

La muy bella y delicada estética que conforma el teatro de papel se contrapone con un exquisito humor ácido y negro en “Adán”, una puesta en escena escrita, dirigida y actuada por Viviana Amaya. Desde el inicio de la humanidad hasta un falso final que arranca verdaderas carcajadas desconcertadas, con cierto desparpajo, mucho ingenio y una fuerte dosis de crítica social, Amaya cuenta un cuento para adultos que provoca e invita a la reflexión sobre la profunda soledad en la que todos vivimos y sobre nuestra misión en este planeta al mismo tiempo que es capaz de hacer reír a rienda suelta con situaciones tan absurdas como la de un corazón atrapado entre las cuatro paredes de la cantina El Jacalito.

“Eres un muñeco de papel y esto es una obra de teatro.”

Tras haber estudiado a todos los filósofos de la época, haberse unido a todas las protestas habidas y por haber, y tras haber sido vegetariano, vegano y orgánico, Adán tiene una profunda revelación. Su realidad está hecha de papel, su misión es entretener a los espectadores que están cómodamente sentados en sus butacas, el lugar donde vive es un escenario y no una realidad. Uno de los factores que llevan a “Adan” de una simple anécdota a una puesta en escena mucho más provocadora y fascinante radica en la manera en que Amaya hace uso de la meta-teatralidad para darle un golpe de realidad a su propia creación. Es a partir de que el personaje titular de la obra se vuelve consciente de su propia dimensión dentro del gran esquema de las cosas que la propuesta cobra mucho más peso, veracidad y fragilidad, sobre todo ante las implicaciones que resultan del reflejo que las mismas palabras de Amaya significan sobre ella.





“A este boquete le llamaron soledad y dolía… dolía mucho.”

Rascacielos que al voltearlos se convierten en oficinas llenas de Godinez, un Metrobús que corre por toda la ciudad con sus pasajeros tambaleándose en su interior, un temazcal en medio de Tepoztlán que culmina en verdadera hilaridad al revelar el significado de un silbato prehispánico. La puesta en escena de “Adán” brilla en muchos sentidos. A nivel técnico el cuidado que se ha puesto en la manufactura de todos los elementos de papel que conforman la puesta, la iluminación que es controlada desde el mismo escenario y el uso de la música como el tema de Alex North para la película 2001 son testimonio del sumo cuidado que ha puesto Amaya en cada una de las piezas que arman la escena. A esto se suma el tono despreocupado y casual que la directora le imprime a su creación. La gravedad de toda la denuncia que realiza es mucho más contundente debido a la aparente falta de preocupación con que se cuenta. Esto suma de forma importante al éxito del todo que conforma tan estético y cuidado trabajo.

“¿Es que tengo que llegar a ser alguien en esta vida?”

Desde la mínima distancia que existe entre el pequeño escenario y la creadora, Viviana Amaya cuenta cómo el hombre se encuentra solo y busca remediar a toda costa esa situación que tanto le incomoda ya sea casándose, teniendo hijos o encontrando compañía en un perro. Con igual distancia relata sobre el sufrir de un corazón abandonado cuyo dueño vive con un hueco en el pecho. Más que una actuación, Amaya ofrece una narración dramatizada en su propuesta para “Adán”, justo como si estuviera contándole un cuento a un niño. Esta acertada decisión vuelve aún más poderosa la propuesta general, hace de la denuncia que se hace a la soledad en que vivimos aun más profunda, golpea con más fuerza en su humor y en su ironía.





“Y fueron felices… por un rato.”

En un mundo donde todos estamos conectados por completo a través de redes sociales ligadas a nuestros dispositivos móviles nunca hemos sufrido de mayor soledad. Es verdad que nacemos solos, que morimos solos, pero en el medio… ¿qué no podemos aprender a disfrutar un poco más del enorme tesoro que significa la compañía de alguien más? Hoy mi esposo está de viaje, he disfrutado mucho mi tiempo solo, sobre todo porque estoy muy consciente de que en poco tiempo habrá de volver para seguir haciéndonos compañía.

 

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Adán”

DRAMATURGIA, DIRECCIÓN Y ACTÚA: Viviana Amaya

DÓNDE: Sala CCB dentro del Centro Cultural del Bosque.

DIRECCIÓN: Paseo de la Reforma y Campo Marte S/N.

CUÁNDO: Jueves y Viernes 20:00, Sábado 19:00 y Domingo 18:00 horas. Hasta el 10 de Junio.

COSTO: $150 entrada general. Boletos en taquilla y ticketmaster. Aplican descuentos.

DURACIÓN: 50 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: El Centro Cultural del Bosque cuenta con una extensa cartelera en sus diferentes teatros, les recomendamos revisarla. Cuentan con dos estacionamientos gratis al mostrar sus boletos para la obra. Se encuentra detrás del Auditorio Nacional.

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Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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