ELENA

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Para quienes desean, con distanciamiento social, viajar al pasado para completar la fórmula capaz de revivir el teatro.

ELENA

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (RiAlCastillo)


“Esta es la historia de un teatro que vuelve a la vida.”

Un maniquí sobre el escenario que reaparece todos los días exactamente a la misma hora; una obra a punto de estrenarse que un devastador terremoto paró su historia en seco; un teatro vacío por seis meses a causa de una pandemia que reabre sus puertas para resolver un misterio que deambula entre el pasado y el presente, entre la ficción y la realidad. Siguiendo todos y cada uno de los protocolos de sana distancia, y aún más, el Teatro Milán reabre sus puertas para recordarnos que nosotros, el público, tenemos una función vital dentro del quehacer escénico, una que, de extinguirse, condena este arte a ser sólo un recuerdo atrapado en las paredes de un recinto teatral.

“Esta no es una historia de fantasmas.”

Al entrar al Teatro Milán un trabajador del lugar toma la temperatura de cada una de las personas que conforman el grupo de máximo 10 integrantes y ofrece gel antibacterial. Una vez en el lobby, se establece el color de la agrupación y el número de cada asistente, códigos que sirven como guía de dónde se debe ubicar cada espectador en todo momento. Esto, junto con algunas instrucciones compartidas a través de un video informativo narrado por Pepe Valdés, establecen los lineamientos que se deben seguir para garantizar la tranquilidad y salud de quienes deciden vivir la experiencia inmersiva con distanciamiento social intitulada “Elena”.

“Necesitamos hacer un salto en el tiempo.”

La primera parada del recorrido dramatizado es en el Liceo Milán/Lucerna. Ahí Mariana Garza, interpretándose a sí misma, recibe a los espectadores con un enigma conectado a la obra La Ley de Creonte de Olga Harmony, última puesta en escena en el Teatro Milán antes de que tuviera que cerrar sus puertas a causa del sismo de 1985. Es aquí donde la dramaturgia de Joserra Zúñiga, escritor de Quiero Volverme Supernova  y El Buen Sazón, entremezcla la ficción con la realidad no sólo a nivel anecdótico, sino también al enfrentar a personas de la vida real con personajes que cuestionan, investigan o tratan de conectar con planos existenciales más allá del presente. De tal manera, un detective y una médium, representantes del mundo terrenal y espiritual respectivamente, buscan respuestas detrás de un posible asesinato, de un libreto que aparece en manos de María Perroni, y sobre qué es lo que más necesita un actor que ha quedado atrapado por la eternidad en las entrañas de un teatro.

“¿Un fantasma sabe que es un fantasma?”

Con incredulidad y un poco de cinismo, Pablo Perroni le sigue la corriente a una fársica vidente contratada por su socia Mariana Garza. En un abrir y cerrar de ojos, el 2020 es ahora 1985, el Foro Lucerna se ha transformado al escenario del Milán y los actores son ahora fantasmas, recuerdos de una vestuarista y de un actor de La Ley de Creonte, atrapados por la eternidad en recitar un chisme sucedido entre bambalinas mientras se realiza una prueba de iluminación.

“Uno es parte de una obra para siempre.”

Transitando entre un falso teatro documental, una historia de espectros plagada de traición y ambición, y una carta de amor al quehacer teatral, “Elena” cuenta con múltiples capas de lectura, cada una de ellas revelada a lo largo de las 6 paradas que conforman la experiencia. Ya sea viendo las obsesiones con la fama de un actor atrapado en su propio infierno, siendo testigo de una controversial petición de un director a la actriz que corrió de su montaje, o acompañando a una cantante en su regreso al escenario que se vio forzada a abandonar, “Elena” entreteje una compleja dramaturgia aderezada del ácido humor característico de Joserra Zúñiga donde el espectador se ve atrapado por la fábula al mismo tiempo que se le deja en claro su vital papel para poder cerrar el círculo que permite al teatro existir.

“Depende de ustedes que la historia esté completa.”

Mientras se bajan las escaleras del Foro Lucerna al sótano del lugar, se escucha una radio transmitiendo desde los ochentas; segundos antes de que el Teatro Milán se vea destruido, luces estroboscópicas marcan el inicio del terremoto del 85 mientras que se escucha la voz de Lourdes Guerrero en su aterradora transmisión del último programa de Hoy Mismo; con un simple cambio de zapatos y un chongo en la cabeza, una médium que cobra por minuto se convierte en una vestuarista desaliñada. Bajo la dirección de Miguel Septién, creador escénico de exitosos montajes como The Pillowman y Argonautika, “Elena” rebasa su premisa de puesta en escena creada para la nueva realidad y se demuestra como un complejo montaje en el que cada detalle se ve cuidadosamente atendido. Apoyado por el diseño de audio de Fernando Sisniega, el vestuario proporcionado por Eres Vintage o la iluminación de Pepe Valdés, creador también de la idea original, Septién logra darle a cada una de las 6 estaciones que conforman la obra su propio idioma, género y peso dramático. Es así que la comedia presente en los dos primeros cuadros adquiere tonos fársicos con la presencia de la médium/vestuarista en el tercero; de un momento oscuro y dantesco en el sótano del teatro, uno sube a tras bambalinas para encontrarse con un melodrama casi telenovelesco, todo ello culminando con un musical intimista que cierra con fino hilvanado cada uno de los vértices abiertos por la narrativa.

“¿Qué quiere un actor atrapado en un teatro?”

Un actor ávido de fama y reconocimiento cayó en el averno de la envidia, la desgracia y el olvido. Ahora, encerrado para toda la eternidad en el más oscuro de los rincones de un teatro, debe narrar su patética historia en espera de que alguien lo pueda recordar, aunque sea por su portada en la revista El Alarma. “Elena” cuenta con un elenco sólido, cada uno de los integrantes aportando sus propias fortalezas a la puesta en escena. La frescura de Mariana Garza, la naturalidad de María Perroni, la fuerte presencia de Pablo Perroni, la vis para la comedia de Anahí Allué, Ignacio Riva Palacios y Héctor Berzunza, las voces de Gloria Toba y Aitza Terán, como el realismo de Juan Cabello funcionan como una maquinaria bien aceitada para que cada participación funcione en clara armonía tanto de la dramaturgia textual como de la escénica. Sin embargo, es importante destacar el trabajo de Salvador Petrola como Gabriel García, un actor venido a menos enjaulado en el sótano del Milán. Con ojos desorbitados, movimientos corporales desencajados y proyectando un desesperado patetismo con una voz seductoramente suspirada, Petrola crea un personaje de enorme complejidad emocional con menos de 10 minutos frente a los espectadores.

“Hola Teatro Milán, ¿me extrañaste?”

Seis meses sin ir al teatro. Sin embargo, cuando llegué al Teatro Milán me sorprendí a mí mismo sintiendo una gran calma, no encontrando una excitación mayor de la que sentiría en cualquier otro momento por ir a ver una puesta en escena. Reí con gusto, me adentré en la fábula, analicé los puntos necesarios para este escrito e iba viviendo la experiencia con la más absoluta tranquilidad. Sin embargo, al final, sentado en una butaca del teatro que fue testigo de mi propia boda, al momento en que una luz iluminó el telón rojo que representa aquello que tanto amo, no pude evitar llorar y darme cuenta de que sí, lo he extrañado con todas mis fuerzas durante cada segundo de esta crisis llamada pandemia. Gracias “Elena” por cuidar de mi salud con los protocolos necesarios, por contarme una buena historia, por permitirme volver a aplaudir el trabajo de personas que admiro, pero sobre todo, por dejarme volver a sentarme en un teatro. Gracias.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Elena”

DRAMATURGIA: Joserra Zúñiga

DIRECCIÓN: Miguel Septién

ACTÚAN: Mariana Garza, Pablo Perroni, María Perroni, Anahí Allué, Juan Cabello, Salvador Petrola, Ignacio Riva Palacio/Héctor Berzunza y Aitza Terán/Gloria Toba.

MÚSICA ORIGINAL: Dano Coutiño

DÓNDE: Teatro Milán

CUÁNDO: De Jueves a Domingo 19:00, acceso cada diez minutos hasta las 20:30 horas.

COSTO: $500. Boletos en taquilla y en www.ticketmaster.com.mx

DURACIÓN: 70 minutos sin intermedio.Principio del formulario

DATOS ADICIONALES DEL TEATRO: Por el momento no se cuenta con servicio de valet parking.

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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