FOTOGRAFÍAS: RICARDO CASTILLO CUEVAS
EN EL FONDO DEL RÍO
Para quienes desean adentrarse al universo femenino de tres generaciones coahuilenses donde las violencias y heridas se heredan.
EN EL FONDO DEL RÍO

“Andan diciendo que su nieta se anda juntando con gente mala.”
La fiesta de quince años de Anita fue el momento que marcó un antes y un después para todas. Para su prima Romina, fue el último baño en el río, el despedir de golpe su niñez, el nunca más volver a ver a quien también era su mejor amiga. Mientras que para su tía Virginia fue un despertar a una realidad que ya no se puede tolerar más, un detener su incesante trabajar y cansancio para sentarse a comer con su hija, para su abuela Licha fue confrontar sus abandonos, su mirada ciega ante lo que sucedía con sus hijas, el entender que sus violencias estaban siendo replicadas una y otra vez. En Saltillo, los usos y costumbres han permitido que una mujer desaparezca sin temor a represalias, que el temor a Dios solape golpes y juicios, que las mujeres vivan en un estado perpetuo de abuso y abandono. Es tiempo de levantar la voz y cambiar las cosas.
“Por favor diosito, que no me vuelva a pegar.”
A partir de un recuerdo familiar propio, e historias compartidas por diversas mujeres de Saltillo, Coahuila, la dramaturga Cynthia Fernández Trejo construye “En el Fondo del Río”, un amplio retrato de tres generaciones de mujeres quienes, entre costumbres que perpetúan la violencia de género, creencias basadas más en el juicio que en la empatía, y un maltrato sistémico que se hereda sin cuestionamiento, aprenden en la pérdida que sólo se tienen a ellas mismas para encontrar un resquicio de felicidad.
“De verdad yo no sé qué hice mal contigo.”
A sus escasos quince años, Anita guarda en su interior un secreto, producto de estar con malas compañías según las chismosas vecinas; con apenas trece años, Romina aún es una niña que quiere jugar con su prima en el río, a las muñecas, a pretender que todo está bien en un hogar donde su madre está profundamente cansada de trabajar todo el día en un hospital y harta de los juicios a los que la somete la abuela Licha; innombrables secretos del pasado, una hermana que abandonó a su hija para buscar suerte en San Antonio y que vuelve justo a tiempo para la fiesta, y un caso más de desaparición en un país convulsionado por la violencia.
“De Dios no te puedes esconder.”
Uno de los aspectos mejor logrados en la dramaturgia de “En el Fondo del Rïo” se halla en la creación de personajes que se perciben como reales, sustraídos de esta dura realidad Coahuilense, mujeres que han tenido que sobrevivir de la mejor manera, que agreden por no conocer otra manera de expresarse, que viven del chisme o de la fe, que repiten patrones aprendidos sin cuestionar cuán violentos son. Sin embargo, es tal la amplitud de problemáticas y situaciones que se quieren plantear que algunas de ellas se diluyen, restándoles potencia y contundencia. Aunado a esto, en la construcción de la narrativa se plantea que en el mundo real los finales felices de telenovela no existen, pero, luego de dos falsos finales en la historia, se llega justo a eso, a un final feliz donde, a pesar de todas las vicisitudes vividas por las mujeres de la obra, de haber sido violentadas sistemáticamente, de haber sido cómplices silentes de abuso, o de haber sufrido una inmensa pérdida, las cosas llegan a una conclusión edulcorada y hermosa.
“Vamos a jugar a que tú tenías un bebé.”
Escenas filmadas en el propio Coahuila, la mayoría presentando a jóvenes interpretando a Anita y Romina en diversas situaciones que van desde el rezar en un altar para que pare la violencia que viven hasta el mero acto de jugar con muñecas, se convierten en contantes prefacios antes de que en el escenario se representen escenas que replican lo que se mostró en video, ahora por las actrices Teté Espinosa y Patricia Loranca. Tanto en la casa de la abuela Licha como en la de su hija Virginia hay dos entradas claramente marcadas, mismas que son ignoradas por la vecina u otros personajes, quienes salen por otros lados del escenario. El río que constantemente visitan las primas ha sido representado por una serie de piedras en la parte frontal derecha del escenario y una serie de telas blancas translúcidas, elementos que dan la ilusión de un espacio donde dos primas crearon complicidad, donde los cuerpos se avientan para ocultar un crimen.
“Los niños aprenden a decir puta a los 6 años.”
Tonalmente, la dirección conjunta de Cynthia Fernández Trejo y Valeria Martino, inserta “En el Fondo del Río” en un melodrama realista, decisión que permite la recreación del ambiente que la dramaturgia quiere retratar de una manera que conecte con la audiencia a nivel emocional. Como parte de este retrato escénico, el montaje incluye un diseño sonoro a cargo de Christian Giraud, el cual transporta al espectador a Coahuila desde el sonido de gallinas y tráfico, de agua y aves, de todo el ambiente que representa la zona. En esa misma línea, se incluye en un punto clave de la historia un canto cardenche, música y arreglos vocales de Juan Pablo Villa con letra de Lázaro Izael. Una vez dicho esto, la falta de rigor en el cuidado de las convenciones teatrales, tanto en manejo de escenografía, de utilería y de vestuario tiende a romper con la ficción. Asimismo, el abuso en el uso del video innecesariamente alarga la puesta en escena, con una idea que termina siendo reiterativa, ilustrativa y, al final, innecesaria.
“¿La regla hace que ya no quieras jugar?”
Como Romina, Patricia Loranca se muestra como una preadolescente quien, por un lado, aun quiere jugar con muñecas, por el otro está celosa de perder el amor de su prima y mejor amiga al mismo tiempo que no termina de entender los cambios que están a punto de pasarle. Como la madre de Anita, Loranca se convierte en una exuberante y cínica mujer que piensa que puede comprar el afecto de su hija con regalos traídos de San Antonio. Por su parte, Teté Espinoza da vida a Anita con una mezcla precisa de inocencia perdida y un deseo por aferrarse a ella, aun cuando su cuerpo le indique que no hay vuelta atrás. Igualmente, Espinoza interpreta a Virginia, una mujer agotada por su trabajo y vida diaria, quien a veces elige los burritos de la calle a cocinar, quien desea fervientemente nunca ser como su madre, y verse imposibilitada a no repetir los patrones. Las tres generaciones las completa Gabriela Núñez como la abuela Licha, una mujer dura y curtida por la vida, a veces más preocupada por lo que piensan las vecinas que en la felicidad de su propia familia, capaz de herir sin remordimiento con el filo de sus palabras.
“Aquí la rabia no sólo es para los animales.”
El verdadero sostén de “En el Fondo del Río” se encuentra en el trabajo actoral a cargo de Patricia Loranca, Teté Espinoza y Gabriela Núñez, las tres interpretes dando peso, veracidad y emotividad a la dramaturgia a partir de apropiarse de ella. Ya sea viendo a Loranca herida y desconcertada luego de que su prima le llama mala madre mientras juegan a las muñecas, a Espinoza describiendo un encuentro sexual entre una Barbie y un Ken, o a Núñez amenazando con un cinturón a su nieta, para luego hablar a una radiodifusora para pedir una complacencia con toda naturalidad, las tres actrices dan evidencia de su inmensa capacidad sobre el escenario. El elenco se completa con Hazel Hamdan, quien se encarga de representar a la comunidad en que viven estas mujeres, en voz de las chismosas vecinas.
“Tú ya eres manzana podrida.”
Más de una vez me he descubierto repitiendo las mismas frases que usa mi madre, mismas palabras que ella aprendió de mi abuela. No sólo eso, es muy común que antes de acabar de comer, yo empiece a levantar la mesa, horrendo hábito que tenía mi mamá y que siempre odié y que ahora replico para fastidio de mi esposo. Somos historia, para bien o para mal, somos herencia de nuestra historia familiar. Tenemos que aprender de ella para ser mejores, no para replicar violencias.

DATOS GENERALES
(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)
OBRA: En el Fondo del Río
DRAMATURGIA: Cynthia Fernández Trejo
DIRECCIÓN: Cynthia Fernández Trejo y Valeria Martino
ELENCO: Patricia Loranca, Teté Espinoza, Gabriela Núñez y Hazel Hamdan
ELENCO DE VOCALES: Cassandra Espinoza, Carolina Espinoza y Fernanda Espinoza
DÓNDE: Casa del Teatro
DIRECCIÓN: Vallarta 31, Colonia La Concepción
CUÁNDO: Sábado y Domingo 19:00 horas. Hasta el 9 de Agosto 2026
COSTO: $400. Boletos en taquilla y En el fondo del río – Boletópolis
DURACIÓN: 110 minutos sin intermedio




