FOTOGRAFÍAS: RICARDO CASTILLO CUEVAS
NUESTRA ISLA
Para quienes desean adentrarse a una isla escocesa donde la música y la realidad cohabitan con leyendas y ballenas.
NUESTRA ISLA

“Sin habitantes, Kinaan morirá.”
El futuro de la isla de Kinaan está por decidirse. Ante la falta de turismo, una población cada vez más reducida, donde incluso la escuela ya cerró pues sólo queda una niña en todo el lugar, los habitantes deben de votar entre seguir residiendo en la isla o mudarse a tierra firme. En medio de esta difícil elección, la pequeña Eilidh se ha encontrado con una ballena bebé encallada en la playa, trágico evento que desatará un encuentro mágico entre dos mundos en peligro de desaparecer. En medio de la niebla, de tormentas, gnomos perdidos y canciones generadas en vivo con una loopera, dos seres vivos unirán sus almas en amistad para crear una nueva esperanza en sus vidas, en sus respectivas islas.
“Las ballenas cantan, ¿no?”
A partir de una idea sobre crear una obra intima sobre el aislamiento que implica el vivir en una isla, la creadora escénica británica Amy Draper invitó a Finn Anderson y a Stewart Melton para desarrollar la música, letras y libreto de lo que sería “Nuestra Isla”. El resultado es un musical, estrenado en 2018, que combina el misticismo escocés con temas ambientales, que entrecruza valores familiares y de amistad con el peligro de una comunidad isleña en peligro de extinción, que hermana a humanos con ballenas en un encuentro con un verdadero sabor de leyenda. Sin embargo, el factor que convierte a este musical en una experiencia única es la particularidad de que toda la música, inspirada en el folclor escocés, es creada e interpretada en vivo por sólo dos actrices, apoyadas por el uso de un looper, una máquina que graba, repite y va acumulando sonidos para crear música en vivo.
“Yo soy Kinaan y Kinnan soy yo.”
Luego de que su madre su mudara a tierra firme a causa de la falta de trabajo en la isla, Eilidh ahora vive con su abuela, una mujer con un macabro sentido del humor y sin la menor intención de dejar la tierra que ha sido su hogar durante toda su vida. El encuentro con la ballena encallada, y la subsecuente amistad que desarrolla con Arran, así como la sorprendente revelación detrás de la aparición de esta misteriosa niña en la isla, dan inicio a una travesía por aguas tormentosas que llevarán a ambos personajes a encontrar nuevas esperanzas en el perdón, en el adiós y en un nuevo futuro lleno de magia.
“Es evidente que esta vida no se puede sostener.”

Más allá de la capacidad que tiene la dramaturgia de crear una fábula escocesa contemporánea que entremezcla elementos mágicos con problemas actuales muy reales como son el sentimiento de aislamiento y la pérdida, el encanto de “Nuestra Isla” se encuentra en la concepción de su música y la manera en que es creada. Chasquidos de dedos, aplausos, patadas al suelo y tararear se combinan y se repiten al mismo tiempo que se crean al momento canciones sobre ballenas o el futuro de la isla, sobre pleitos entre madre e hija, o sobre la promesa de un futuro mejor con la llegada de nueva vida, creando un ambiente que es escoces de génesis, atemporal en su relevancia humana. Ciertamente, a nivel melódico, las canciones son desafiantes, la novedad del looper se agota tras un cierto número de canciones. No obstante, la profundidad y misticismo inherente a la historia tiene el potencial de mantener al espectador interesado y emocionalmente conectado, siempre y cuando se sostenga el peso dramático. El trabajo de traducción y adaptación al español por parte de Ana Graham, Antonio Vega y Cristóbal MarYan, con la colaboración de Analí Sánchez Neri en las canciones, consiguen transportar al espectador a esta Escocia folclórica y mística de manera natural y fluida.
“Algo cambió en el océano.”
En el centro del escenario a dos frentes se encuentra la isla de Kenaan, una tarima elevada circular de madera con ciertos elementos que remiten a lo marítimo como postes y cuerdas de un barco, teniendo al centro un farol que representa un faro de niebla. A los extremos se encuentran piedras que dan la ilusión de la playa de la isla. En uno de ellos suceden escenas clave a nivel piso con las ballenas que son imposibles de ver para un alto número de espectadores que se hallan del otro lado del teatro. Tonalmente, algunos personajes se decantan mucho más por la comedia, hacia un humor de risa fácil, siendo una locutora de radio, el dueño de un gnomo y la abuela de la protagonista, más una caricatura que personas asentadas en el realismo.
“Mi isla flota oculta en la niebla.”
Estéticamente, el montaje de “Nuestra Isla” bajo la dirección escénica de Clemente Vega resulta atractiva. La escenografía a cargo de Daniela García Espino, en conjunto con la iluminación de Daniela Espino, crean una atmósfera tanto onírica como mística, aludiendo a este universo marítimo. Sin embargo, en el uso de dicha escenografía, la isóptica es desatendida al no tomar en cuenta que gran parte de la audiencia no podrá ver escenas montadas en un extremo del espacio. El diseño de audio a cargo de Dulce Mariel, el cual incluye el monumental reto de crear las canciones a partir del looper, es destacable, consigue sumergir al público en este ambiente sonoro escocés. Más en el trazo escénico, donde las actrices dan la espalda en ocasiones a la mitad de la audiencia, se llega a perder la letra de las canciones, ahogada por la música que ellas mismas generaron con la máquina. Una vez dicho esto, donde la puesta en escena levanta el mayor número de preguntas es en la decisión tonal de la obra, donde pareciera favorecerse la comedia a costa de la generación de tensión dramática o de darle el peso necesario a la dramaturgia. De tal manera, una junta entre toda la comunidad para decidir el futuro de la población en la isla se convierte en un vehículo para generar risa, lo mismo que sucede con una caída irreal e innecesaria antes de una escena con la abuela, claramente trazada como un chiste aislado y no como parte de la obra. El resultado es un trabajo bello de ver, igual de escuchar, que finalmente termina siendo mucho más forma que fondo a consecuencia de decisiones creativas.
“¿Cómo conoces nuestra canción?”
Gina Granados y Marián Guzmán, quienes alternan funciones con Alicia Candelas y Gaby Castillejos, dan vida a toda una variedad de personajes, desde una locutora de radio hasta un ser místico con apariencia de niña. La mamá de Eilidh se crea a partir de unos anteojos y una mano en la espalda, mientras que un singular habitante de la isla pareciera emular al gnomo que ha perdido con su voz exageradamente carrasposa. Entre operar el looper, grabar y generar tanto los efectos de sonido como las armonías en preparación para las canciones, y ponerse el vestuario que representará al personaje en turno, las actrices se enfrentan a una abrumadora cantidad de responsabilidades, situación que encaran con arrojo y una sonrisa en la cara, pero que termina por afectar a las interpretaciones que no llegan a alcanzar profundidad cuando el texto lo demanda. Sin duda vocalmente hay momentos destacables, las voces de ambas siendo llevadas a lugares por demás demandantes. La vena cómica que demuestra Granados es notoria, al igual que la profundidad en el cantar de Guzmán. No obstante, en no llegar a habitar el conflicto que ahoga a los personajes principales desde un lugar de franca fractura es que la actoralidad se queda en una entretenida pero llana superficie.
“Este es el lugar de nuestros ancestros.”
La tierra donde uno crece es hogar, son historias acumuladas por generaciones, son creencias, mitos y leyendas que nadie fuera de ese universo contenido entendería, es un lugar del que nadie debería irse si es por voluntad propia. Es en este punto donde una isla escocesa en la que ballenas y humanos cantan en conjunto se hermana con este lado del mundo, alcanza su universalidad. Es en el entender que lo que une por siempre a una familia, lo que hermana a amigas, son valores de toda la humanidad, algo por lo que se debe cantar y celebrar con nuestras voces, en loop o no, en México o en Escocia.

DATOS GENERALES
(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)
OBRA: Nuestra Isla
MÚSICA Y LETRAS: Amy Draper y Finn Larson
LIBRETO: Stewart Melton
TRADUCCIÓN Y ADAPTACIÓN: Ana Graham, Antonio Vega y Cristobal MarYan, con la colaboración de Analí Sánchez Neri en las canciones.
DIRECCIÓN ESCÉNICA: Clemente Vega
DIRECCIÓN VOCAL Y MUSICAL: Analí Sánchez Neri
ELENCO: Alicia Candelas, Gina Granados, Marián Guzmán y Gaby Castillejos (alternan funciones)
DÓNDE: Foro Lucerna
DIRECCIÓN: Lucerna 64 esquina con Milán, Colonia Juárez.
CUÁNDO: Lunes 20:00 horas. Hasta el 30 de Noviembre 2026
COSTO: $500. Boletos en taquilla y Boletos para Nuestra ísla | Detalle de fechas para Más Teatro y Culturales | Ticketmaster MX
DURACIÓN: 90 minutos sin intermedio




