FOTOGRAFÍAS: RICARDO CASTILLO CUEVAS
EDI Y RUDY
Para quienes desean ver el lado más estúpido e ignorante de la amistad masculina desde la hilarantemente mordaz pluma de LEGOM.
EDI Y RUDY

“Ya no quiero hacer negocios contigo.”
Ya son años de amistad y negocios fallidos los que los unen. Todo ese tiempo juntos ha creado un monstruo de dos cabezas capaz de sangrar a mujeres con sobrepeso por dinero, alimentar croquetas a infancias con discapacidad mental, a desvivir a animales domésticos con tal de obtener una plaza o por tratar de vender chamarras de “borrego” a China. Nótese el lenguaje apropiado y cuidadoso que se está usando en este párrafo, pues en los universos de LEGOM jamás se usará la corrección política y las sensibilidades débiles se deben dejar en la puerta antes de ocupar una butaca.
“Mi asunto es que tus asuntos no los entiendo.”
Luis Enrique Gutiérrez Ortíz Monasterio (Q.E.P.D.), mejor conocido como LEGOM, es considerado uno de los dramaturgos mexicanos más importantes de su generación. Su forma única de capturar y criticar lo mexicano, de tocar temas sensibles como el crimen organizado o la corrupción desde una comedia hilarante y a la vez punzante, haciendo uso de un ácido humor descrito como honestamente hiriente o hirientemente honesto debido a su falta absoluta de corrección política y a un manejo inigualable del lenguaje, entremezclando lo soez con lo poético, son algunas de las características que han llevado a las obras de LEGOM a ser consideradas como pilares de la dramaturgia mexicana del siglo XXI. “Edi y Rudy” del 2003 es un claro ejemplo de su maestría y genialidad.
“No se puede poner a sangrar pendejas para salvar poetas.”
Edi y Rudy están discutiendo como siempre, un ritual que pareciera que lleva años sucediendo. Sus temas de conversación van desde la homeopatía hasta el mundo del espectáculo, desde usar a niños con síndrome de Down para sacar microcréditos a sus nombres, hasta todo lo que se podría hacer con miles de perros muertos que sacarían de un antirrábico. Su hablar revela no sólo su nivel de compenetración, cuánto se quieren ambos amigos de manera tóxico, codependiente y enfermiza, también sus niveles de ignorancia, cuánto más cercanos se encuentran de los simios que de la raza humana, a partir de sus altos niveles de franca estupidez.
“¿Prefieres matar perros que hacer negocios conmigo?”
De primera impresión, “Edi y Rudy” pareciera ser una comedia centrada en incomodar profundamente y hacer reír a carcajadas a toda persona presente al hablar, entre muchos temas tabú, de matar perros, sobre la forma en que los protagonistas van a conseguir un autobús gratis, con doce bultos adentro que hay que deshacerse de manera discreta, de que darles de comer a niños Down croquetas y agua es alimentarlos bien, todo esto mientras insultan a las personas con sobrepeso, o usan palabras peyorativas en contra de los homosexuales. Sin embargo, en medio de una incorrección política que se siente refrescante en medio de una sociedad enfrascada en la cultura de la cancelación, lo que LEGOM revela es una dura y profunda crítica a una sociedad mexicana enraizada en la mentalidad de que el que no transa no avanza. El comprar u heredar plazas en vez de merecerlas, la idea de que es mejor vender sangre ilegal a buscar un trabajo, a que participar en un programa de televisión como falso panelista es cercano a ser famoso, son situaciones que en la obra resultan sumamente divertidas, pero que en el México actual son caldos de cultivo para la ignorancia, la corrupción, la huevonería y la mediocridad.
“Esta máquina que no sirve para nada nos va a sacar de jodidos.”
Rudy está tumbado en un sillón individual, vestido en ropa beisbolera, gorra roja al revés incluida. Enfrente de él, Edi está sentado en una silla de ruedas, usando pantuflas y una bata rosas, todo ello elementos que pertenecieron a su difunta madre. En esta posición es que sucede gran parte de la obra, los personajes cambiando los lugares de donde están sentados para seguir discutiendo. En la parte trasera de la silla de ruedas hay unos pechos de silicón colgando sin ningún sentido, lo mismo sucede con la presencia de una máquina inservible que en un momento se planta al frente del escenario sin menor significado.
“¿Tú vas a decir que eres marica?”
La dirección de Manuel Domínguez en “Edi y Rudy” resulta un tanto estática, dejando que sea el texto de LEGOM lo que brille sin aportar un punto de vista que resulte perceptible. Esto se nota incluso en la ausencia de una adaptación al texto para traerlo al 2026, siendo ya obsoleto tener diálogos que hagan referencia a tarjetas de pago para llamar a Estados Unidos en la era digital, por poner un ejemplo. Donde la puesta en escena consigue su punto más sólido es en el tono de la obra, realista y serio sin apostar en ningún momento por la risa fácil, decisión importante para que la dramaturgia alcance su mayor contundencia. Igualmente se destaca el trabajo de vestuario que explota la ridiculez y miseria en la que viven ambos amigos, ya sea con la mera presencia de unas botas vaqueras o con un mandil de plástico ensangrentado que hace referencia a cierta profesión encargada de desvivir lomitos.
“Los negocios no deben de ser honestos, deben de dejar utilidades.”
Con toda naturalidad y seriedad, Edi y Rudy discuten los errores cometidos en su fallido negocio de venta de sangre, sobre cómo deshacerse de doce cadáveres para conseguir un autobús gratis, o de lo que implica salir en un programa de televisión para que se le acuse a uno de ser marica. Mientras que Edi se vanagloria de su fantástica idea para explotar a niños con síndrome de Down, Rudy habla sin el menor pudor sobre patear ciegos, o con ofensa ante la razón detrás de por qué su papá tiene una herida en una parte íntima.
“¿Los pones a mear en latas de chiles jalapeños?”
Desde el simple hecho de limpiarse los dientes con una camisa, o con expresar cuán poético resultaría un acto grotesco, las actuaciones de Silverio Palacios y Mónica Jiménez en “Edi y Rudy” son el elemento clave que llevan el texto de LEGOM a su justo punto de equilibrio entre la hilaridad, el shock y la crítica social. Con una evidente complicidad entre ambos, accionando desde la más absoluta seriedad, y con un pleno entendimiento de cómo funciona la dramaturgia de LEGOM para hacer reír desde el más incómodo de los espejos distorsionados, Palacios y Jiménez entregan a dos personajes entrañables, tanto por su absoluta irreverencia e imbecilidad, como por su patética jocosidad.
“¿De dónde sacas metáforas tan pendejas?”
La muerte de LEGOM en 2022 dejó un profundo vacío en la dramaturgia mexicana. En una época donde ya todos deben de cuidar sus palabras en público por temor a ser cancelados, su humor ácido y sin tregua, su manera de usar el lenguaje sin disculpas, de crear personajes retorcidos y corrompidos, y al mismo tiempo reales y actuales, se siente más necesario que nunca. “Edi y Rudy” es incómoda de ver, más es imposible no reírse, al principio con recelo, al final con francas y hasta cínicas carcajadas. Es en la catarsis que provoca la risa, en ser capaces de vernos al espejo retorcido de la farsa y descubrirnos en nuestra retorcida verdad, que LEGOM supo capturar no sólo la esencia mexicana, la humana.

DATOS GENERALES
(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)
OBRA: Edi y Rudy
DRAMATURGIA: Luis Enrique Gutiérrez Ortíz Monasterio LEGOM
DIRECCIÓN: Manuel Domínguez
ELENCO: Silverio Palacios y Mónica Jiménez
DÓNDE: La Teatrería, Sala A
DIRECCIÓN: Tabasco 152, Colonia Roma Norte.
CUÁNDO: Domingo 18:00 horas. Hasta el 27 de Septiembre 2026.
COSTO: $500. Disponibles en taquilla y Boletos | EDI Y RUDY | LaTeatreria
DURACIÓN: 90 minutos sin intermedio.




