MONSTER PROMISE

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Para quienes desean adentrarse a las oscuras entrañas de la violencia, aquella que destroza la infancia.

MONSTER PROMISE

Por Juan Carlos Araujo
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas

“Los silencios tienen consecuencias.”

En un mundo donde imaginar pareciera imposible, en que los árboles, la tierra misma se arranca y poblados enteros desaparecen, en que las palabras han perdido su significado y los sueños se evisceran y se cuelgan en mallas metálicas como trofeos, un niño trata de escapar de su pesadilla viviente, a sabiendas que el destino de su papalote muy posiblemente ya no sea el de volar. Ahora, con ayuda de ese monstruo que vive debajo de la cama, aquel con quien alguna vez fue feliz mientras una sonrisa aún existía sobre su cara, Petit se envuelve en intestinos y monta la calavera de un caballo, revela peluches desollados, mira con miedo ese brazo metálico que nunca tuvo intenciones de jugar.

“Mi imaginación ya no es la de antes.”

La feral violencia que azota a México, específicamente a causa del crimen organizado y el narcotráfico, ha tenido consecuencias inmensurables. Uno de los daños colaterales más lamentables, prueba absoluta de la grotesca deshumanización que se vive hoy en día, ha sido sobre las infancias, niñes que han tenido que dejar de lado sus juegos, la imaginación, el asombro, para sumergirse en una oscuridad visceral donde los sueños se llenan de sangre, de manchan con palabras como extorsionador o secuestrador, que les cambian los guantes de beisbol por una navaja o una pistola. Dentro de este contexto es que surge “Monster Promise”, autoría y dirección de Francisco Aurelio Sánchez.

“Aquí está el tatuaje que hiciste en nuestros intestinos.”

Petit huye mientras se escuchan voces adultas que pareciera lo están buscando. Estas voces se entremezclan desde un altavoz con el clamor de una protesta, liderada por voces de niñes, alrededor de lo que se entiende que es una construcción que está obligando a una comunidad a desplazarse. Cuando Monster sale por debajo de la cama, pareciera no reconocer a quien fuera su compañero de antaño, pues el Petit de ahora ya no es el de antes, ese ya quedó en el recuerdo. Juegos de aparente inocencia se entrecruzan con vísceras que salen de un oso de peluche, una relación que alguna vez fue inocente se convierte en un acto de impensable violencia, la aparición de sombras o de sicarios en el refugio de Petit dejan en claro que volar que en manos del crimen organizado no hay lugar para las infancias.

“Aquí los sueños son cadenas, no alas.”

La anécdota que desarrolla “Monster Promise”, en torno a los efectos del crimen organizado sobre las infancias, aquella capaz de desaparecer niñes para convertirles en sicarios, parte de una poética dramatúrgica pletórica de simbologías, metáforas, paralelismos y demás recursos literario que no necesariamente construyen un camino fácil de transitar para el espectador, quien debe de intuir o desentrañar los crudos significados detrás de no sólo la relación entre el protagonista y el monstruo titular, también de intestinos, un cráneo de caballo, una mano mecánica, una sombra omnipresente y muñecos de peluche libres de relleno, entre otros elementos. El incluir una segunda línea argumental, sobre el desplazamiento forzado, no es orgánico, y no suma a la premisa eje de la obra. El tema es pertinente, necesario para abrir conversaciones. Sin embargo, en el cómo se desarrolla la dramaturgia puede levantar más preguntas en torno a lo que significa la obra misma que alrededor de los temas que toca.

“Soy el odio encarnado.”

En lo alto del teatro pende una red llena de rocas, un elemento omnipresente y visualmente potente el cual tiene durante la representación una mínima intervención. Al fondo del escenario, detrás de la cama de Petit, una pared creada con malla de alambre sirve para colgar a una gran cantidad de peluches, junto con una piel humana desollada. A lado de dicha pared, un oso de peluche gris y macabro, de enormes dimensiones, sirve como una metáfora a la infancia descompuesta y pervertida del protagonista, elemento del que saldrán vísceras humanas y donde Petit se llegará a esconder. Sobre una pared se proyectan elementos de teatro de sombras alusivas tanto a la protesta de desplazamiento forzado, así como a los deseos que tienen una serie de niñes sobre lo que quisieran ser de grandes, mismos que se verán pervertidos a causa de la narcoviolencia.

“Uno tiene que escuchar algo antes de morir.”

La propuesta escénica de “Monster Promise”, visualmente potente y perturbadora, es coherente con la dramaturgia al presentar toda una gama de elementos cuyo significado no siempre queda claro, como lo es la antes mencionada red con piedras. Esto se acentúa a momentos por un diseño de audio que no permite un pleno entendimiento de lo que se dice desde altavoces, así como por un manejo de teatro de sombras que no es iluminado a cabalidad. Sin embargo, donde la obra encuentra su mayor fortaleza, y es donde alcanza a transmitir de forma más clara su intención y pretensión, es en las descarnadas actuaciones de Amaury Sérbulo y Leonardo Zamudio. Usando una máscara de piel que remite al asesino serial Leatherface, Sérbulo interpreta a Petit como el niño perdido que es, corrompido por el horror, pero desesperado por recuperar lo que ya se perdió para nunca volver. Por su lado, Zamudio da vida a Monster en una mezcla de animalidad y dulzura, graznando y gruñendo como una bestia feral, al mismo tiempo que destila ternura por aquel a quien quisiera que volviera del infierno en que habita. Estas dos actuaciones, aunque cacofónicas a momentos, dan vitalidad a la puesta en escena ya sea usando un cráneo de caballo como máscara o enredándose en intestinos antes de perder la propia piel a manos amigas. El elenco lo completa Andrea Ruiz, quien se encarga también de la manipulación del teatro de sombras.

“¿Se puede ser algo de grande?”

“Monster Promise”, autoría y dirección de Francisco Aurelio Sánchez, con las actuaciones de Amaury Sérbulo, Leonardo Zamudio y Andrea Ruiz, se presenta de jueves a domingo en el Teatro Santa Catarina de Teatro UNAM. Su temporada es hasta el 3 de octubre de 2026.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: Monster Promise

DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: Francisco Aurelio Sánchez

ELENCO: Amaury Sérbulo, Leonardo Zamudio y Andrea Ruiz

VOCES EN OFF: David Zambrano, Leonardo Zamudio, Francisco Aurelio Sánchez, Luka Bolaños, Ana Pau Hernández, Carolina Buelna, Gia, Idalia, Conie, Regi, Isa González, Luana, Granados, Vale Sedano, Emma Sandoval, Iker, Alex, Sanviti, MaJo Navarrete, Emma María, Baruc Bananuc, Contreras Trejo, Daniel Sandoval, Marco Trujillo, Mateo Bautista, Peschard, Santi Huitrón, Sesilú, Fátima, Matías Castillo, Mateo Rendón, Ángel Rafael, Emilia, Mateo Contreras, Leonardo Escalante, Leslie Gutiérrez R., Vale Conde, Luciana, Tarango, Vale Alessandra, Marco, Paolo, Chema, Mia Migoni, Sofía Polanco, Andrés Téllez, Diego Cerriteño, Pablo García, Bárbara Peña, Ana Pau, Juan Carlos, Mikel Herrera y Eduardo.

DÓNDE: Teatro Santa Catarina

DIRECCIÓN: Jardín Santa Catarina 10, Plaza de Santa Catarina, Coyoacán.

CUÁNDO: Jueves y Viernes 20:00, Sábado 19:00 y Domingo 18:00 hrs. Hasta el 3 de octubre 2026.

COSTO: $150. Boletos en taquilla. Aplican descuentos. Sólo pago en efectivo.

DURACIÓN: 85 minutos sin intermedio

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Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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