LA SANGRE Y SUS FANTASMAS

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Para quienes buscan teatro adolescente inteligente y divertido

LA SANGRE Y SUS FANTASMAS

 
“¿Hay vampiros anoréxicos?”
 

Odio, por definición, el teatro denominado para jóvenes. Históricamente cada vez que he visto una obra de este tipo, salgo mentando madres pues lo que vi no es teatro, sino un comercial del DIF mal montado en un escenario. Mensajes forzados, antinaturales, mal escritos y peor actuados sobre lo malo que es el uso de las drogas, lo peligroso del alcohol, todos los peligros asociados con el sexo y, a últimas fechas, como está de moda, el bullying, son el común denominador de este tipo de representaciones. ¿Qué pasa con los adolescentes que son forzados a verlas por maestros que seguro están recibiendo una tajada por cada boleto? No aprenden valores humanos, se los aseguro. Tampoco aprenden el supuesto mensaje que la representación pretende transmitir, se los aseguro. Lo único que sucede, en la mayoría de los casos, es que estos jóvenes salen vacunados en contra del teatro, pues resultó una experiencia obligada, llena de sermones morales y, lo peor de todo, aburrida.

Suficientes quejas por hoy. La obra de la que escribo no entra en esta categoría. ¿Es teatro para jóvenes? Sí. De hecho es un proyecto que recibe el apoyo del INBA dentro de su tan atacado programa de Teatro Para Niños y Jóvenes. ¿Trata sobre problemas típicos de la adolescencia como lo son el embarazo, los desórdenes alimenticios y, como está de moda, el bullying? Sí, también. ¿Dónde está la diferencia entonces? En que “La Sangre y sus Fantasmas” está bien escrita, las actuaciones son precisas, la dirección es imaginativa pero, sobre todo, resulta divertida. 

 “¿Las mujeres vampiro tienen menstruación?”
 

Andrea está encerrada en su cuarto y su única compañía son sus libros de vampiros. Su mente vuela por los oscuros caminos de sus fantasías donde bellas damiselas son seducidas por criaturas de la noche. Ella tiene largas discusiones con Santiago, su vampiro de compañía, pero todo esto no es nada más allá de un escape. Los problemas de Andrea son reales y no tienen que ver con vampiros pero sí con sangre. O más bien, con la ausencia de ella. Andrea cree estar embarazada de Santiago, su novio, y tendrá que recurrir a diferentes compañeros de la escuela para poder recibir la ayuda y la atención que tanto necesita.

“¡No es posible saber si estás embarazada con un test de revista!”
 

Embrazo adolescente, bullying, homosexualidad, ignorancia y desórdenes alimenticios son algunos de los temas que se tocan en “La Sangre y sus Fantasmas”. Todos ellos son situaciones reales que están viviendo los adolescentes de esta generación por todas las escuelas del país, sin importar posición económica o clase social. Seguramente estos temas se tratan en las escuelas, en los salones, en sus casas, con sus papás y los adolescentes que asisten a ver la obra no necesitan ser aleccionados una vez más. No lo son. En lugar de eso, se les presenta una obra inteligente que se aprovecha de la moda que dejaron las películas de “Crepúsculo”, para mezclar vampiros con revistas de modas, problemas terribles propios de la edad  y un buen sentido del humor.

“Además de fecunda, estás ciega.”
 

Parte de la clave para el éxito de “La Sangre y sus Fantasmas” radica en los personajes y las actuaciones. Los chavos en el público necesitan identificarse y ver sus problemáticas reflejadas en el escenario con personajes con quien puedan relacionarse. Esto lo encuentran en una interesante mezcla de interpretaciones donde diferentes estilos de actuación convergen para dar un abanico de matices dentro de lo que es la adolescencia. El raro, el rebelde, la ñoña, la intensa y el bully logran espejear a la mayoría de los que están presentes.

“Teatro es igual a marica.”
 

Todo el elenco hace un buen trabajo en escena aunque quisiera dar un especial reconocimiento a dos de los actores. Primero a Hasam Díaz como Emilio, el “freak” de la obra. Un ser asexuado, raro y cerebrito que nos da el verdadero toque onírico a la obra con sus declamaciones de “Bodas de Sangre” y sus deseos reprimidos. Segundo a Sara Pinet como Fernanda, quien logra crear una caricatura de la estupidez e ignorancia propia de las adolescentes mal informadas. Ambas actuaciones, muy diferentes entre sí, terminan de amarrar la atención de todos los presentes que ya se encuentran cautivos por la historia.

“No voy a embarrar mis toallas con cátsup.”
 

La dirección de Rodolfo Guerrero es atinada en gran medida. Lo primero que celebro es un uso inteligente del espacio, donde se aprovecha cada rincón de El Granero para crear cuatro diferentes escenarios, en distintos niveles. Esto lo de mucho movimiento al texto que, a fin de cuentas, se desarrolla principalmente, en la recámara de Andrea. Aunado a esto, los cuatro sillones que utiliza y la puerta movible le dan diferentes dimensiones al escenario que resulta atractivo a lo que podría haber sido un montaje sumamente estático.

Guerrero también hace uso acertado de la luz y del sonido para poder mantener la atención de un público que, en su mayoría, se encuentra con las hormonas alborotadas. Música electrónica llena las transiciones entre escenas y el mundo gótico-imaginario dentro de la mente de Andrea se ve reflejado con simples juegos de luces.

“¡Preseminal tienes el cerebro!”
 

Posiblemente mi único “pero” en el montaje sería la decisión de presentar la obra de hora y media de duración sin intermedio. La premisa de la obra es buena, pero a momentos me pareció que se extendía demasiado, queriendo sacarle las últimas gotas de jugo a una situación que ya no daba para más. Esto sólo podía tener dos soluciones: acortar el texto, que a mi parecer demeritaría el mensaje, o crear un intermedio que nos dejara respirar un poco para poder volver a cargar energías y refrescar la situación.

“¿Así me ves, como una mujer muerta?”
 
 

Ir al cine a una sala llena de adolescentes me parece una de las experiencias más desesperantes que uno puede encontrar. Gritos, risas, palomitas volando son algunas de las situaciones que uno puede llegar a vivir dentro de esa alberca hormonal. Cuando traspolamos esa situación a un teatro, no es muy diferente la cosa, salvo que no hay, normalmente, palomitas. En “La Sangre y sus Fantasmas” la atención era absoluta. Las risas estaban presentes, pero cuando debían de aparecer, mientras que los silencios eran totales en los momentos más dramáticos. Mejor recomendación que esa no les puedo dejar. El teatro estaba lleno de adolescentes que tuvieron que ir a ver la obra porque los mandaron de sus escuelas, pregunté. Pero les gustó, y mucho. También pregunté.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

 

OBRA: “La Sangre y sus Fantasmas”
AUTOR: Javier Malpica
DIRECCIÓN: Rodolfo Guerrero
ACTÚAN: Sofía Sylwin, Christian Cortés, Hasam Díaz, Sara Pinet y Abraham Jurado.
DÓNDE: Teatro El Granero
DIRECCIÓN: Centro Cultural del Bosque, atrás del Auditorio Nacional
CUÁNDO: Sábados y Domingos 12:30
COSTO: $80. Disponibles en taquilla y Ticketmaster. Aplican descuentos de 50% a estudiantes con credencial.
DURACIÓN: 90 minutos aproximadamente sin intermedio.
DATOS DEL TEATRO: Uno puede dejar el coche, de manera gratuita,  en los diferentes estacionamientos del INBA, mencionando que va a la obra.
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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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