NI PRINCESAS, NI ESCLAVAS

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Para quienes quieren llorar de la risa.

NI PRINCESAS, NI ESCLAVAS

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (RiAlCastillo)
“Hablemos tet a tet.”

Sencillamente no puedo dejar de reír. Son tres horas y no puedo dejar de reír. Discutir qué personaje, qué actriz, es más chistosa es un ejercicio en futilidad. Seis monólogos en dos actos con tres personajes es la fórmula. Un ama de casa vuelta secretaria, una sexoservidora vuelta política y una ejecutiva vuelta amante es la premisa. Un excelente texto, una dirección que lo potencializa y tres graciosísimas actrices que lo vuelven realidad es el secreto. “Ni Princesas, Ni Esclavas” una experiencia de cabaret única que los tendrá ahogados de la risa.

“Yo soy como mi Hoover, silenciosa.”

Dalilah Polanco es Lupita, ama de casa convencida de su lugar en la sociedad. Ella es muy feliz con su “scosh brait”, su pinol y su sopita aguada. Además, su hermosa casita de interés social es su orgullo y su alegría. ¿Por qué habría de querer más si su marido golpeador, bebedor y mujeriego le da todo lo que necesita? Claro que cuando este infeliz la deja, se tiene que volver secretaria pa sacar pa los chamacos y por eso organiza también tandas para poder completarle.

“A mi marido le gusta con calcetines y la luz apagada.”

Dalilah tiene una habilidad nata para la comedia. Su desenfado para hacer el ridículo es difícil de superar y lo digo en serio. Verla cantar el jingle de pinol o actuar “Desde mi Ventana” son difíciles de superar en cuanto a carcajadas se refiere.

“Yo diputo. El diputa. Ella diputiiiiiiiiiiichima.”

Marcela Morett es Thelma María Rico. Sexoservidora entregada al placer de sus clientes por una tarifa “baratíchima”. Se encuentra muy ofendida pues nadie le agradece el enorme servicio que brinda a la sociedad mexicana y sobre todo a la mujer ya que ella se encarga de relajar a los maridos para que lleguen mansitos a casa. Es por ello que mejor decide no satisfacer a unos cuantos y busca satisfacer a todos. Decide entrarle a la polaca. A fin de cuentas, sexoservidora y política viene a ser lo mismo, ¿qué no?

“El orgasmo será de quien lo trabaje.”

Con todo y que se le fueron las líneas en un par de ocasiones, Marcela es un chiste caminando. Su mirada desorbitada y su manejo corporal para mostrarnos que es un “objeto sexual” nos tienen sin respirar de la risa.

“Soy como el canal 22: culta, multi-premiada y sin rating.”
 

Valeria Vera es Patricia. Profesional, educada, cinco idiomas, gana una lana y está sola. ¿Necesita de un hombre? Todo parece indicar que no pero la verdad es que está desesperada. ¿Conclusión? Un amante, porque discutiendo las posibles alternativas como que eso del lesbianismo no se le da. Un amante y el alcohol harán de Patricia una piltrafa para deleite de todos los testigos de su caída.

“Yo no soy totalmente palacio. Soy totalmente pal ocio.”

Valeria Vera me impresiona. En los tres meses de vida que llevo en este proyecto he tenido la fortuna de verla en cuatro diferentes obras: “Oz, El Musical”, “Divorciadas”, “Spelling Bee” y ahora en “Ni Princesas, Ni Esclavas” y en cada uno de los montajes ofrece algo nuevo y divertido. Yo siempre he dicho que es muy fácil actuar mal de borracho. La Patricia borracha que hace Valeria no sé qué es más, si creíble o hilarante.

“Te llevo hasta la cima, si me das buena propina.”

El texto escrito por Humberto Robles es de rara manufactura. Lograr una comedia donde los chistes no paren durante las casi tres horas que dura el espectáculo es complicado, pero el que esos chistes sean geniales una y otra vez es de aplaudir de pie. Claro que no trabaja solo. La dirección de Juan Ríos complementa perfectamente al texto, pues lleva los chistes bien escritos de la dramaturgia y los convierte en situaciones inverosímiles en su ridiculez. Este acierto logra una mancuerna que consigue que el público regrese una y otra y otra vez a ver la obra. 

 “Dejenmen satisfacer su apetito.”

Debo de haber visto “Ni Princesas, Ni Esclavas” por primera vez hace unos cinco años en el Café 22 y me volví fan. Debo haber obligado a ir, en ese entonces a unos 20 de mis amigos a verla, y siempre salían encantados. Desde entonces el elenco ha cambiado, pero la gracia no. Muy al contrario, se ha ido mejorando. Un enorme aplauso al director Juan Ríos por el esfuerzo, que no todos hacen, de mantener la calidad en el producto escénico que nos ofrece aún cuando pasen años y años en cartelera en diferentes espacios. Este fan de la obra, al menos, lo agradece.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)
OBRA: Ni Princesas, Ni Esclavas
AUTOR: Humberto Robles
DIRECCIÓN: Juan Ríos
ACTÚAN: Valeria Vera, Dalilah Polanco y Marcela Morett.
DÓNDE: El Bataclán
DIRECCIÓN: Popocatépetl 25, esquina Ámsterdam. Colonia Condesa.
DURACIÓN: 180 minutos con un intermedio
FUERA DE TEMPORADA
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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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