FOTOGRAFÍAS: RICARDO CASTILLO CUEVAS
ÁNGELES EN AMÉRICA
Para quienes quieren ovacionar un sensible y poderoso montaje de la monumental obra maestra de Tony Kushner.
ÁNGELES EN AMÉRICA
(Parte I: El Milenio se Aproxima y Parte II: Perestroika)

“La historia está a punto de partirse en dos.”
Nueva York, 1985. La nueva peste ha llegado, aun cuando uno de los hombres más perversos del planeta se niegue a nombrarla. En un cielo que se asemeja a San Francisco, Dios no se encuentra más, mientras que en la Tierra el ángel de la muerte ha dado su beso borgoña a quien habrá de ser el nuevo profeta. Entre el umbral de la revelación y la realidad, entre la política más corrupta y la soledad de agonizar en un hospital, en un espacio donde los efectos del Valium convierten a la capital del mundo en la antártica, y donde un hombre incapaz de lidiar con la decadencia de los cuerpos puede hallar consuelo en los brazos de un mormón republicano, el mundo se partirá en dos, una nueva era habrá de comenzar, donde la humanidad le enseñará a toda una corte celestial que nada es más preciado que la vida y, aunque lo intenten una y otra vez, los colores del orgullo nunca van a desaparecer.
“Nadie sabe qué es lo que lo causa y nadie sabe cómo curarlo.”
Escrita en 1991, ganadora de múltiples premios incluyendo el Premio Pulitzer, y considerada como una de las dramaturgias más importantes no sólo del siglo XX, sino de todos los tiempos, “Ángeles en América” del escritor norteamericano Tony Kushner es una mirada crítica a los Estados Unidos de mediados de los ochenta desde la óptica de la comunidad gay de Nueva York, un grupo minoritario que se encontraba en ese entonces siendo diezmado por la plaga del siglo: el SIDA. Épica en la amplitud de temáticas que aborda, desde la política conservadora y la manera en que la religión impide la felicidad plena, hasta la cambiante naturaleza del ser humano, la obra de Kushner es a la vez íntima y delicada en la manera en que retrata la fragilidad de las personas y sus relaciones. Todo ello se logra a partir de personajes profundamente complejos y hermosos, fantásticos y tangibles a la vez, todos desesperados por alcanzar sus sueños, el amor, la salud, en un mundo olvidado por Dios, y en el que los Ángeles buscan a toda costa que la humanidad se detenga.
“En mi iglesia no creemos en la homosexualidad.”
Prior Walter, hombre gay diagnosticado con VIH y recién abandonado por su egoísta amante judío, ha sido elegido por los Ángeles para ser el profeta que detenga a la humanidad de seguir avanzando hasta su ruina; en un hospital de Manhattan, un enfermero negro, que también trabaja de drag queen, atiende a Roy Cohn, uno de los más poderosos y malévolos abogados en EUA de “cáncer de hígado” con AZT, medicamento que sólo se da a pacientes con SIDA; en un departamento de Brooklyn, una mujer agorafóbica y adicta al Valium confronta a su esposo mormón sobre las caminatas que sale a dar en las noches, paseos que llevarán al atormentado hombre a los brazos de alguien que apenas si puede respirar de toda la culpa que carga en su alma. Una madre que abandona todo por salvar el alma de su hijo, una corte celestial empecinada en convencer a un mortal de que haga su mandato, entre disertaciones políticas y encuentros clandestinos en Central Park, ya sea en una deprimente alucinación o en un bosque en medio del polo sur, la realidad se está colapsando al igual que la Unión Soviética a medida que un nuevo milenio se aproxima.
“El amor verdadero nunca es ambivalente.”
Dada la extensión narrativa y temática en “Ángeles en América”, Tony Kushner dividió su monumental historia en dos partes: El Milenio se Aproxima y Perestroika. En la primera parte se desarrollan principalmente las líneas argumentales del futuro profeta Prior y su egoísta amante Louis, así como la de la pareja mormona entre el enclosetado republicano Joe y su profundamente infeliz esposa Harper, y la manera en que sus mundos se entrecruzan. La segunda parte se enfoca en la caída de Roy Cohn a manos del SIDA, así como a al camino de Prior para aceptar su rol divino y su batalla contra ángeles celestiales por salvar al mundo y su propia existencia. Como una totalidad, esta muy poética, profundamente simbólica y a momentos densamente filosófica epopeya contemporánea es un reflejo de las tantas diferencias a nivel político, racial y espiritual que han empobrecido a los Estados Unidos como sociedad dentro de un cosmos mítico donde ángeles y homosexuales tienen las más sabias respuestas. El resultado es una titánica y sumamente entretenida obra de siete horas de duración, donde cada minuto vale la pena.
“Respeta la delicada ecología de tus fantasías.”
Prior y Harper se encuentran en medio de una alucinación. En escena, una explosión de celebración gay rompe toda ilusión de realismo con la aparición de arcángeles semidesnudos bailando ballet, y una Tina Turner que canta una icónica canción de Laura Brannigan desde las alturas. En un cuarto de hospital, un enfermero abraza con compasión a su peor enemigo, mientras que la alucinación de una mujer ejecutada los mira a la distancia, un momento de intimidad cargada de emotividad. En el cielo, una corte de ángeles aparece entre sombras blanquinegras; en un centro mormón, una película interactúa con seres vivos de manera hilarante y divertida; al momento de hablar del paraíso, se realiza un homenaje a Keith Harring, uno de los artistas más importantes de la época y que murió a manos del SIDA, cuando el Ángel se le revela en toda su gloria a Prior, lo que se ve en el escenario es un homenaje a Madonna, una de las voces más importantes en defender a la comunidad gay en los peores momentos de la pandemia.
“No es de buena educación decir que las creencias de otras personas son ridículas.”
Enfrentarse a “Ángeles en América” no es un reto cualquiera, menos aún cuando se decide montar ambas partes al mismo tiempo. Sin embargo, la propuesta de dirección de Cristian Magaloni revela no sólo un profundo y claro entendimiento del texto de Kushner, en cada una de sus vertientes narrativas, también demuestra una sensibilidad y empatía con el tema que le permite capturar el sentir de la comunidad gay en una época donde el amar habitaba demasiado cerca de la muerte. Tonalmente, Magaloni balancea el dramatismo y sobriedad de la obra con una muy necesaria carga de humor y liviandad, elementos que igualmente se encuentran en la dramaturgia, pero que en muchos montajes se ignoran. El resultado es contundente a través de una puesta en escena que fluye a lo largo de las 7 horas totales de duración sin que se llegue a sentir densa, inaccesible o cansada. Muy al contrario, no sólo consigue que las palabras de Kushner resuenen con toda su fuerza, las convierte en relevantes para el público de 2026. A nivel montaje, es importante resaltar que el mismo dramaturgo establece que la magia de la obra radica en su propia teatralidad, en que la magia existe dentro que se vean los hilos y los trucos que operan detrás del escenario. Sobre esto, el trabajo de diseño de escenografía de Ana Adrià, que refleja la dureza de la piedra que se resiste al cambio, la iluminación de María Vergara y el vestuario por parte de Adriana Pérez Solís consiguen resultados admirables bajo la inmensa complejidad que implica el reto de dar vida a esta obra, aun cuando ciertamente, se alcance a ver el truco bajo la manga.
“Ahí te dejo el cielo, yo me llevo mi enfermedad y mi muerte.”
Un pulpo corrupto capaz de contactar a la mujer más poderosa del país marcando quince números se convierte en un empequeñecido hombre, postrado en una cama de hospital, dominado por el miedo y el dolor; una mujer desesperada ante la nada con la que se encuentra su marida cuando la mira logra vencer su adicción para liberarse de la sumisión mormona, como se aprecia en una hilarante película antigua; como una conservadora mujer de fe, Hannah grita como una desquiciada cuando se encuentra cara a cara con un ser celestial, pero como una judía ejecutada a manos de la injusticia, su gozo ante la muerte de su enemigo se convierte en un canto lleno de bondad. Entre el cinismo y el miedo ante su enfermedad, Prior descubrirá que el drag ya no era lo que antes, luchará cuerpo a cuerpo contra ángeles, desafiará los cielos y pedirá que se tomen acciones legarles contra Dios.
“Contigo me siento como en un bar leather ideológico.”
Un exitoso montaje exitoso de “Ángeles en América” demanda un elenco capaz de estar a la altura de semejante reto, uno que exige la capacidad de encarnar la muy compleja personalidad de los personajes principales, así como dar vida a una multiplicidad de personajes secundarios que van desde un anciano bolchevique ruso hasta un espectro proveniente de la edad media. El equilibrio con que Pablo Marín interpreta a Prior, entre un hilarante sarcasmo y una fragilidad total está a la par con la forma en que Arreola crea a Roy Cohn desde lugares perversos y oscuros, mismos que se dejan de lado cuando la enfermedad acaba con su cuerpo y cordura. Mientras que, como Harper, Assira Abatte se evade emocionalmente tratando de morder un árbol en una imaginaria Antártida con la misma verdad con la que dialoga con la más deprimente de las alucinaciones, Carolina Politi ofrece una clase magistral en actuación con los seis distintos personajes que interpreta, cada uno operando desde el humor o la víscera. El resto del elenco, conformado por Vicky Araico, Aldo Guerra, Jesús Delgado y Lucio Giménez Cacho demuestran sólidos resultados con sus interpretaciones, ya sea dando el más delicado de los abrazos, cantando una oración para los muertos o despojándose de una segunda piel como un acto de amor y sacrificio.
“El siglo XX, oh, Dios mío, el mundo se volvió muy, muy viejo.”
Cuando me descubrí como un hombre gay a inicios de los noventa, entendí que mi destino era que muy posiblemente me iba a contagiar de VIH y a morir de SIDA, porque eso es lo que significaba ser homosexual a finales del siglo XX. En esa misma época hubieron dos eventos que cimbraron para siempre mi existencia: el documental Truth or Dare de Madonna y Ángeles en América. El primero me mostró que ser gay podía ser algo hermoso, algo que celebrar y no ocultar; el segundo que había esperanza en una fuente de hierro en Central Park, que no importaba cuánto nos quisieran matar, nunca íbamos a desaparecer. Desde entonces he visto a gente morir de esta terrible enfermedad, viví con una persona seropositiva por diez años, y he aprendido el significado de la palabra ORGULLO. También desde entonces la vida me ha regalado dos sueños cumplidos: ver a Madonna en vivo, y ahora ver una versión completa de Ángeles en América en toda su devastadora gloria.

DATOS GENERALES
(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)
OBRA: Ángeles en América (Parte I: Milenio se Aproxima y Parte II: Perestroika)
DRAMATURGIA: Tony Kushner
TRADUCCIÓN Y ADAPTACIÓN: Enrique Arce Gómez
DIRECCIÓN: Cristian Magaloni
ACTUAN: Enrique Arreola, Carolina Politi, Vicky Araico, Pablo Marín, Assira Abatte, Aldo Guerra, Jesús Delgado y Lucio Giménez Cacho
DÓNDE: Teatro Helénico dentro del Centro Cultural Helénico
DIRECCIÓN: Avenida Revolución 1500, Colonia Guadalupe Inn.
CUÁNDO:
- Milenio se Aproxima: Viernes 20:00, y Domingo 13:00 horas
- Perestroika: Sábado 19:00 y Domingo 18:00 horas. Hasta el 12 de JuLio 2026.
COSTO: $750, $525. Disponibles en taquilla y TEATRO HELÉNICO – Eventos. Aplica descuentos.
DURACIÓN:
- Milenio se Aproxima: 180 minutos con un intermedio.
- Perestroika: 210 minutos con un intermedio.




