7 AÑOS

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Para quienes desean verse atrapados por un thriller corporativo donde la vida de cuatro piezas de ajedrez está en juego.

7 AÑOS

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Sara Araujo

“Apuntar es muy difícil, disparar es todavía más.”

La estabilidad de la empresa pende de un hilo. Las autoridades hacendarias están a punto de abrir una cloaca financiera en la que los cuatro socios fundadores se han manchado las manos mientras que se han hinchado sus cuentas bancarias. Ahora, en una sala de juntas, con el recién contratado director de Mediaciones, se tendrá que tomar una dura decisión que llevará a uno de los cuatro culpables tras las rejas. Cada jugada es vital; los secretos se irán revelando de acuerdo con las conveniencias de cada uno, mientras que las traiciones y alianzas serán moneda de cambio. No importa lo que suceda, tras esta reunión nada volverá a ser igual.

“Todos aquí somos igual de culpables.”

Los límites de la amistad, la ética dentro del mundo corporativo, la ambición y el costo de la libertad son ejes sobre los que el guionista español José Cabeza construye “7 Años”. Este thriller originalmente escrito como película en 2016 es trasladado al escenario por el también director Reynolds Robledo, lenguaje ideal para una historia que se desarrolla en un mismo espacio contenido, y donde el conflicto y desarrollo de la trama se basa enteramente en las revelaciones que los personajes van haciendo tanto de sus personalidades, como de sus relaciones con los demás en la sala de juntas.




“¿Quién es más prescindible?”

Marcel, el CEO de la empresa, argumenta que no puede ir a la cárcel dado que tiene una familia que incluye a una hija pequeña; Verónica arroja datos duros sobre la vida para una mujer dentro del sistema penitenciario mexicano; Carlos usa como excusa un padre enfermo con quien no tiene una gran relación; Luis no pareciera ser una opción viable para ser condenado dado que es el genio detrás de la empresa. Cada una de las diferentes razones para salvarse son escuchadas y analizadas por el mediador, quien propone ciertas dinámicas y analogías para que los cuatro “amigos” y socios puedan decidir quien cargará la culpa de lavado de dinero y pagará la condena, salvando así a los demás. A través de la creación de un dilema ético-moral de difícil solución y el desarrollo de cuatro complejos antihéroes, “7 Años” consigue mantener la atención del espectador quien, al mismo tiempo que está ansioso por descubrir la resolución a los dilemas presentados, difícilmente puede evitar ser parte del macabro juego, juzgando a cada uno de los integrantes de la junta directiva en busca de sentenciar a uno de ellos. A partir de esta proyección involuntaria es que la obra se sostiene exitosamente, incluso obligando a replantear ciertos posicionamientos a medida que nuevos secretos, anécdotas y traiciones se van revelando.

“El caballo negro es una pieza fundamental.”

En un ambiente de tonos de grises, iluminado por una luz blanca fría, cada uno de los socios elige una pieza de ajedrez que los representa. En vez de ser ellos mismos quienes expliquen el por qué de su elección, el mediador les pide a los demás que ofrezcan la explicación. Con cada uno de los relatos, el espectador descubre el rol que juegan en la empresa y cuál es la visión que se tiene de los otros. Apoyado por el diseño de escenografía de Adrián Martínez Frausto, la iluminación de Víctor Zapatero y el preciso diseño de vestuario de Laura García de la Mora, Reynolds Robledo entrega en “7 Años” un sólido trabajo de dirección. Este hecho queda patente en el cuidadoso manejo de la tensión dramática y del suspenso que consigue durante la puesta en escena, mismo que no decae en ningún momento durante los 90 minutos que dura la representación. Es en este manejo del ritmo, de los altibajos emocionales, del fluir de la narrativa que la propuesta adquiere mayor fuerza. Dado que el detonador del conflicto se presenta a través de una llamada telefónica, resulta imperante que cada palabra sea entendible a través de las bocinas del foro. Igualmente, en los momentos en que los actores salen de la sala de juntas y son iluminados por luz cálida, es de esperar que no haya presencia de sombras que ensombrezcan los rostros de los actores.




“Yo podría vivir tranquila si alguno de ustedes se va a la cárcel.”

Con aire afable, ajeno por completo al inmenso problema que se cierne sobre la cabeza de los presentes, y hasta con una sonrisa inocente, el recién contratado Director de Mediaciones escucha pacientemente cómo los cuatro socios decidieron incursionar en el delito de lavado de dinero. Su calma ante la tormenta es un claro contraste entre las particulares maneras en que cada uno de los involucrados está lidiando con el potencial de ir a la cárcel, ya sea desde el explosivo enojo de Carlos, hasta la irónica y feral sonrisa de Marcel que revela sus sentimientos sin tener que decir una sola palabra. Al ser una obra basada en la argumentación más que en el movimiento, “7 Años” demanda un trabajo actoral preciso que permita que el conflicto y la tensión se vayan presentando in crescendo sin caer en la exacerbación emocional. Es en esta labor de contención, de liberación de sentimientos a cuentagotas y de manera sistematizada, que el elenco conformado por Alejandro Morales, Cristian Magaloni, Pablo Perroni, Jeannine Derbez y José Ramón Berganza encuentran un equilibrio sostenido basado en el realismo. Ya sea en la derrota que Magaloni denota en sus hombros, en el desenfado con que Berganza pone los pies sobre una silla, la fuerza con que Derbez amenaza a Marcel con hacer una llamada telefónica, en la calma desesperación con que este último escucha verdades incomodas en su contra, cada uno de los socios habita su personaje de lleno y desde un lugar de honestidad. Completando el cuadro, Morales se destaca al ser el elemento de balance, el aire de comedia involuntaria que refresca constantemente la escena. Alternando funciones también se encuentran Antonio Gaona, Pedro de Tavira y Rocío Verdejo.

“¿Qué quieres por pasar siete años en la cárcel?”

Una de las máximas que siempre he mantenido como una filosofía de vida es que nada, absolutamente nada es más valioso que el tiempo. Tras ver “7 Años” es casi inevitable hacerse la pregunta de cuánto valdría mi libertad, qué tendría que negociar para pasar más de un lustro tras las rejas. La respuesta es muy simple: no hay nada que podría recibir a cambio de ese tiempo. Nada. Por más jugosa que se vea esa naranja, por más exquisita que sea la promesa de una futura recompensa, no hay nada más valioso o importante que el aquí y ahora, en mi tiempo y con mi libertad.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “7 Años”

IDEA ORIGINAL: José Cabeza

VERSIÓN PARA TEATRO Y DIRECCIÓN: Reynolds Robledo

ADAPTACIÓN A MÉXICO: Jeannine Derbez

ELENCO: Alejandro Morales, Antonio Gaona, Cristian Magaloni, Pablo Perroni, Jeannine Derbez, José Ramón Berganza, Pedro de Tavira y Rocío Verdejo (alternan funciones).

DÓNDE: Foro Lucerna

DIRECCIÓN: Lucerna 64 esquina con Milán, Colonia Juárez.

CUÁNDO: Martes y Miércoles 20:30 hrs.

COSTO: $480. Boletos en taquilla y en Boletos para 7 años | Detalle de fechas para Obras de teatro | Ticketmaster MX

DURACIÓN: 90 minutos sin intermedio

DATOS DEL TEATRO: Cuenta con valet parking. Les recomendamos revisar el resto de su cartelera, así como las obras que se presentan en el Teatro Milán, dentro del mismo edificio.

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Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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