VOCES DE UN ASESINO DE CARA LARGA Y SIN SONRISA

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Para quienes quieren ovacionar al asesino que habita en la más profunda soledad.

VOCES DE UN ASESINO DE CARA LARGA Y SIN SONRISA

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (@RiAlCastillo)

 

“Mi padre fue asesinado, mi madre fue una asesina, así que está en mi sangre.”

Buster vive una profunda soledad desde que su madre se quitó la vida con la cuerda que él mismo le tendió. Desde entonces, el hombre cuyos labios jamás se han extendido para mostrar alegría alguna ha tenido una existencia marcada por un profundo vacío, por las rosas que crecen encima de papá, las limosnas en la calle y por los sueños equivocados creados entre las ramas de los árboles. Años de abusos y golpes por una sociedad que lo ha desdeñado, manos llenas de sangre por actos cometidos en beneficio de una justicia mal entendida, una película donde el pillo siempre se sale con la suya y una silla donde se confesará las razones por las que un costal de repente se calló. La vida de este perturbado ha sido tan difícil que terminarla será el menor de sus problemas.

“Soy bueno callando costales.”

La mente distorsionada y perturbada de un asesino es diseccionada de forma tanto patética como poética por el dramaturgo Daniel de la O en “Voces de un Asesino de Cara Larga y Sin Sonrisa”, un monólogo que impacta con toda la fuerza de una patada al estómago en el horror de sus palabras al mismo tiempo que inspira como una caricia al alma por su esplendorosa teatralidad. Tomando como referencia a la leyenda del cine mudo norteamericano, Buster Keaton, de la O construye a un personaje tanto entrañable como espeluznante que causa repudio en el espectador con la misma intensidad con la que uno quisiera abrazarlo y decirle que todo estará bien. Sin embargo, el verdadero deleite radica en que, lejos de haber construido una obra meramente sobre un psicópata, Daniel de la O produce un verdadero manifiesto sobre la soledad humana.

“Hago menos daño cuando no estoy con la gente.”

A medida que Buster revela todas las tan terribles circunstancias que ha tenido que sobrevivir, así como todos los inmundos crímenes que ha cometido, “Voces de un Asesino de Cara Larga y Sin Sonrisa” obliga al espectador a recorrer el largo camino que ha tenido que vivir esta nada inocente víctima de la sociedad. Frases en rápida sucesión, líneas repetitivas que parecieran casi hipnóticas, diálogos sostenidos entre la misma persona y un claro entendimiento de la psicología humana son algunas de las herramientas que el dramaturgo utiliza para enredar a cada uno de los presentes dentro la psique de Buster, hecho fascinante que no se detendrá hasta que las luces se apaguen y los aplausos explotan por todo el lugar.





“Que te miren sin lástima es un abrazo.”

Malabares fingidos, maromas y un toque de mímica. Sillas desperdigadas haciendo alusión a la afamada coreografía de Pina Bausch y jitomates que salen disparados como proyectiles contra una iglesia en llamas. Halos de luz que, lejos de iluminar, hacen la soledad en la vida de Buster aún más evidente. Un texto tan poderoso y fascinante requiere de una visión escénica igual de contundente. Esto se consigue a través de la dirección del también actor Josejuan Meraz quien se encargan de darle vida a “Voces de un Asesino de Cara Larga y Sin Sonrisa” con una propuesta que potencializa el texto de forma absoluta y que fascina por su exquisita manufactura. Ya sea por la poderosa escenografía e iluminación a cargo de Felix Arroyo, el exquisito trazo que explora diferentes profundidades y dimensiones, los guiños a la cinematografía de Buster Keaton, los elementos clown que magnifican la crudeza o la belleza de las palabras, o el significado que llega a significar un jitomate explotado contra una pared, el trabajo que se realiza sobre el escenario eleva esta puesta a niveles equiparables con una verdadera pieza de arte y una obra maestra dentro de la escena mexicana contemporánea.

“Eso me gusta de Buster Keaton, la policía nunca lo atrapa.”

Parado de manos, contestándole con rabia a las voces que habitan en su cabeza o expresándole todo su amor a un costal, Josejuan Meraz nos recuerda en “Voces de un Asesino de Cara Larga y Sin Sonrisa” que no solamente es un gran director, sino también un estupendo actor capaz de entregarse de lleno a la escena con una honestidad que arrebata el corazón con dolor durante cada minuto de la puesta. A veces clown encantador, a otras un monstruo despiadado, de momento un niño perdido y en segundos un ser frío y desquiciado, con cada nuevo giro en la trama Meraz se transforma ante los ojos del espectador ya sea para ser adorado o repudiado en una magistral interpretación digna de ser estudiada por quienes persiguen la tan difícil carrera de actuación.

“¿Si alguien no se mueve por mucho tiempo es malo?”

Dentro de una agenda teatral saturada, pocas son las oportunidades que tengo de ver una puesta en escena más de una vez. En cuanto supe que “Voces de un Asesino de Cara Larga y Sin Sonrisa” regresaba a los escenarios, mi necesidad de volverla a aplaudir fue inmediata mezclada con una cierta curiosidad de comprobar si mi recuerdo de la obra que ovacioné rabiosamente hace años podía seguir teniendo el mismo efecto. No, no fue el mismo. Fue mejor, muchísimo mejor. El respeto que profesé entonces, lo sostengo hoy. Me quito el sombrero ante Buster.

 

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Voces de un Asesino de Cara Larga y Sin Sonrisa”

DRAMATURGIA: Daniel de la O

DIRECCIÓN: Josejuan Meraz y Daniel de la O

ACTÚAN: Josejuan Meraz

DÓNDE: Sala Xavier Villaurrutia dentro del Centro Cultural del Bosque

DIRECCIÓN: Paseo de la Reforma y Campo Marte S/N.

CUÁNDO: Lunes y Martes 20:00 hrs.

COSTO: $150 entrada general, aplican descuentos.

DURACIÓN: 60 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: El Centro Cultural del Bosque cuenta con una extensa cartelera en sus diferentes teatros, les recomendamos revisarla. Cuentan con dos estacionamientos gratis al mostrar sus boletos para la obra. Se encuentra detrás del Auditorio Nacional.

 

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Juan Carlos Araujo

El mundo es un lugar horrible, horrible. Eso no significa que yo tenga que ser una persona horrible. EL JUEGO QUE TODOS JUGAMOS ALEJANDRO JODOROWSKI

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