UNA BUENA MADRE

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Para quienes desean enterarse de hasta donde es capaz de llegar el sacrificio de una madre.

UNA BUENA MADRE

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (RiAlCastillo)

“Ser madre es lo mejor que me pudo haber pasado.”

Para Mariana, el amor tiene sabor a panqué de arándano. Desde que nació Leo, su maravilloso hijo, su vida cambió profundamente. Sus sueños profesionales dieron paso a cambiar pañales y su realización como mujer se encuentra en saber añadir la correcta cantidad de harina, azúcar y vainilla a la mezcla pronta a entrar al horno. Sin embargo, la realidad está muy lejos del mundo idílico que esta ama de casa presenta. Las alimañas no dejan de hacer ruido, la manada ha salido de cacería y la Madre Leona ya no puede asomar su cara por la ventana después de lo que se reportó en el noticiero nacional. Pasen, coman un panqué. Podrá saber a sangre, pero también a justicia y el más puro amor de madre.

“Sí mamitas, cambien el pañal con la boca cerrada.”

El olor de un pañal cuando el bebé comienza a comer carne, los muy contradictorios consejos que recibe una madre primeriza para cuidar a su recién nacido, las frases clichés que toda madre pronuncia a su hijo y el escándalo que implica el amamantar en público. Los sacrificios que le implica a una mujer ser madre es el foco de la primera parte del monólogo “Una Buena Madre” de la también actriz y codirectora Guadalupe Damián. Con gran sentido del humor, presentando a una versión casi caricaturesca de los cincuentas de una ama de casa que podría recordar a Julia Child y aderezándolo con ciertos tintes de amargura, la dramaturgia de Damián aborda un tema ya conocido y elaborado en infinidad de veces con una cierta originalidad y simpatía. Alusiones a un anuncio encontrado en una zona muy específica de la ciudad, la presencia de un periódico a lado del horno y unos animales que no pueden ser eliminados por un problema muy serio por parte del fumigador son preludios a un giro de tuerca que habrá de revelar el verdadero discurso de la obra.




“Vamos, hagan un esfuerzo… pónganse en mis zapatos.”

Un matrimonio que ha dejado de lado su humanidad para servir las muy específicas necesidades de su vástago, ataques constantes a la abnegada ama de casa, incluyendo huevazos a la cabeza, un matrimonio que se presenta como amoroso, aunque en la oscuridad esté cargado de secretos y un joven de 19 años que se ha declarado como el líder de la manada. Al presentar su primer giro de tuerca, “Una Buena Madre” abre toda una discusión alrededor de la violencia que impera en nuestro país, visto desde un punto de vista muy particular: el de los daños colaterales. A pesar de que los puntos argumentales que se abren en esta sección de la obra resultan excesivos, algunos incluso innecesarios, la manera en que la autora va presentando las múltiples problemáticas dentro de su propia familia, mismas que la orillan a tomar una muy impactante decisión, mantienen al espectador al filo del asiento, horrorizado y escandalizado, tratando de ponerse en los zapatos de Mariana tal y como ella lo demanda. Sin duda, la maternidad y la violencia son dos temas recurrentes en el teatro. No obstante, Damián ha logrado fusionarlos de manera sólida, tanto por su humor como por su dolor.

“Mi hijo no le haría daño a nadie.”

Un delantal floral que combina a la perfección con una cocina que pareciera salida de una revista de diseño de los 50’s en Estados Unidos son parte de la estética que conforma el inicio de “Una Buena Madre”. La preparación de un panqué de arándano sirve como marco para ir escuchando, y riendo, de todas las peripecias por las que pasó la protagonista mientras criaba a su Leo. Canciones de aquella época como Call me Irresponsible y My Girl sirven de ambientación. Pipí voladora y el más hilarante suspiro de vainilla son parte de la propuesta a esta primera parte del montaje que ha sido dirigido con presteza por Juan Carlos Vives y la misma Damián. Sin embargo, cuando la obra adquiere su tono oscuro, lejos de caer en el fácil melodrama, los directores enfatizan lo oscuro de la trama llevándola hasta sus últimas consecuencia como en una escena donde la madre se convierte en una repugnante figura de autoridad que con movimientos de mímica al ritmo de Magic Moments de Perry Como realiza una revisión profunda y degradante al líder de la manada. Salvo por una desafortunada iluminación, pero apoyada por el trabajo de vestuario de Giselle Sandiel y la lucidora escenografía de Félix Arroyo, la dirección de “Una Buena Madre” resulta profundamente divertida en su comicidad, aterradora en su oscuridad, todo envuelto por el aroma de unos panquecitos que efectivamente son cocinados en vivo.




“Ojalá se hubiera muerto en mi vientre.”

Con una sonrisa casi plástica en la boca, bailando al ritmo de una canción cincuentera, y luciendo sus dotes de ama de casa, Mariana presenta los ingredientes con los que va a cocinar como si se tratara de una edecán presumiendo un auto último modelo. Al teléfono, con su esposo Óscar, Mariana se muestra animada, juguetona o feroz si las condiciones así lo ameritan. Mientras lee en el periódico una nota sobre Sudáfrica, una lágrima rueda por la mejilla de la protagonista, en ella todo el dolor que siente encapsulado. Ya sea siendo ridícula lanzando pétalos al aire o fingiendo lanzar una copa de vidrio como si se tratara de un bouquet de bodas, o reaccionando con una mezcla de dolor y sorpresa ante las noticias que ve en la televisión o ante las imposiciones que se le ponen en una institución gubernamental para poder ver a su Leo, Guadalupe Damián saca a relucir sus dotes histriónicas en un ejercicio de contención emocional que puede pasar del realismo a la comedia, a la farsa o al ridículo en cuestión de segundos. “Una Buena Madre” es un despliegue de ligeros matices, pequeños guiños y sutiles gestos que crean en Mariana un personaje redondo que vive un arco dramático profundo a lo largo de toda la obra. Sin duda, uno de los trabajos más poderosos que la actriz ha realizado en teatro en los últimos años.

“Mi hijo no es perfecto… lo sé.”

Recuerdo que uno de los primeros trabajos que aplaudí de Guadalupe Damián fue Negación, puesta en escena que me conmovió hasta las lágrimas, entre muchos elementos, gracias a la muy honesta interpretación de la actriz. Desde entonces, he buscado con ansias ese siguiente trabajo de ella que me impactara hasta los huesos, que me diera vueltas en la cabeza y que me recordara por qué es que amo tanto el trabajo. “Una Buena Madre” me ha satisfecho el apetito, dejándome el alma con el más amargo sabor a panqué de arándano.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Una Buena Madre”

DRAMATURGIA: Guadalupe Damián

DIRECCIÓN: Juan Carlos Vives y Guadalupe Damián.

ACTÚAN: Guadalupe Damián

DÓNDE: Sala Novo

DIRECCIÓN: Madrid 7, Del Carmen Coyoacán.

CUÁNDO: Martes 20:00 horas. Hasta el 7 de Abril 2020.

COSTO: $200 entrada general. Boletos en taquilla o https://boletopolis.com/es/

DURACIÓN: 60 minutos sin intermedio

DATOS DEL TEATRO: No cuenta con estacionamiento o valet parking.

 

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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