SEGISMUNDA

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Para quienes sueñan una vida donde cada quien es libre de ser, sin importar lo que haya debajo de la falda.

SEGISMUNDA

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (RiAlCastillo)

“¿Tú eres niño o niña?”

Su sueño parecía tan sencillo de alcanzar: vender pan, poder estar con sus padres y ser normal. Sin embargo, la realidad se encargó de aniquilar esa inalcanzable fantasía. Vestida en un largo vestido negro, caminando con gracia en sus tacones rojos, cantando una potente melodía flamenca, y desafiando a toda una sociedad que la juzgó por no encajar dentro de los cánones establecidos, Segismunda compartirá su historia. Su vida inició en zapatitos de niño, con un Pinocho de madera como juguete, pero continuó con mucha masa para hacer pan, y un sinfín de actos de violencia que acabaron con cualquier esperanza de alcanzar la verdadera felicidad.

“Le amputamos el sexo a la primera mujer de nuestra vida.”

Con cierto dejo de coquetería, Segismunda se presenta ante los espectadores tras haber cantado un poco. Sin resquemor alguno, deja en claro que ante la disyuntiva de irse de putas o dedicarse a la panadería, eligió la segunda. Ya en su propio negocito, la felicidad de regalarle un pastelillo con fresas a un pequeño se contrapone con la violencia con que su propio padre ataca el local, convirtiéndose los diálogos en versos de la edad de oro del teatro español. La vida de una mujer trans en la España más conservadora se fusiona con la obra cumbre de Pedro Calderón de la Barca La Vida es Sueño en el Monólogo “Segismunda” de la autora y directora Claudia Tobo. Retomando los temas de la dualidad entre la barbarie y la sociedad, así como el de la libertad del ser humano para establecer su propia vida, libre de cualquier supuesto pre-determinamiento, la obra es un muy urgente y potente grito en contra de la transfobia, un canto a favor de la inclusión. Asimismo, es una presentación de un muy generoso y hermoso ser humano que busca pertenecer al mundo en que ha nacido, pero sin tener que renunciar a su propia identidad, mensaje predominante y tan necesario en la actualidad.




“Este glamour llegó mucho después… con dolor.”

Asumiendo el rol de la madre, Segismunda habla de cómo aquella mujer tuvo que lidiar con su hijo deseando tener la regla y usar toallas femeninas. El viajar a Venezuela para completar su transición y volver a su pueblo natal como mujer es un acto de valentía que ella narra con una mezcla de orgullo y desafío, el acto de liberación definitivo ante un padre que preferiría verle muerto. El mayor mérito detrás del monólogo “Segismunda” se halla en la complejidad del personaje que la dramaturga ha creado, infundiéndole pasión y agallas con la misma veracidad que muestra su vulnerabilidad e inocencia. A esto, se suma una historia de vida alejada del melodrama común o estereotípico de superación, para destilarlo en un llano deseo de volver a casa para ser acogido bajo su propia realidad. Una vez alcanzado esto, la dramaturgia cobra gravitas en el momento en que fragmentos del icónico soliloquio de Segismundo en La Vida es Sueño son utilizados como parte fundamental del desarrollo y tragedia de esta mujer trans.

“Soy tu asco y tu sueño erótico.”

El escenario está conformado por algunas cajas de madera y varios costales de harina, elementos que hacen referencia a la vida rural de Segismunda. Al compartir un recuerdo sobre su encuentro con un hombre llamado Paco, un par de jeans sujetos a una de las cajas sirve para representar un encuentro sexual entre ellos. El vestido que utiliza se abre o se cierra del frente para representar diferentes momentos de vida de la protagonista, mismo que se quitará hacia el final de la obra, en un momento de franco terror. La dirección que Toba imprime a “Segismunda” se enfoca en la creación de una atmósfera íntima entre actor y espectador, un lugar donde los silencios son largos, pero cargados de emoción, un espacio en que el personaje se siente en confianza para cantar y bailar con soltura o para quebrarse en dolor o rabia. Es a partir de este universo que con un mínimo de elementos la puesta en escena atrapa la atención del público, ya sea en momentos de angustia acentuados por los gritos de un hijo desesperado por no ser golpeado, o por el silencio de una mujer que no puede tolerar un insulto más en su vida. A pesar de que la conclusión del montaje pueda caer en lo aleccionador o ilustrativo, la globalidad de la propuesta es sólida, gracias a una visión coherente entre letras y escena.




“Tortúrame hasta que el dolor me haga salir de este cuerpo que no es mío.”

Al personificar a su madre, Segismunda tiene una bolsa de lentejuelas plateada en las manos. La angustia con que la agarra es el reflejo de todos los conflictos que pasan por su mente. La delicia con que baila flamenco es reflejo de la complicidad con que comparte sus secretos con los asistentes, con una sonrisa enigmática en los labios. La ira que se desborda de sus ojos al ser desafiada es real, proviene de las entrañas, de un lugar de fractura emocional, producto de vejaciones constantes toda su vida. El trabajo actoral que desarrolla Óscar Piñero en “Segismunda” engloba todos los contrastantes sentimientos del personaje, cada uno de ellos con igual peso dramático. Este despliegue de rango emocional, claro producto de una admirable maduración como actor, es lo que permite a Piñero recitar las palabras de Calderón de la Barca con toda su fuerza, mantener un silencio prolongado sin perder la atención de nadie, transmitir la situación del personaje no sólo con las palabras, sino con cada fibra de su cuerpo. Sin duda, “Segismunda” se presenta como el mejor trabajo de Óscar Piñero a la fecha, uno merecedor de la prolongada ovación que recibe el actor al final de la presentación.

“Como a un hijo me cría y como a un monstruo me trata.”

Aun cuando “Segismunda” se desarrolla en un imaginario pueblo conservador de España, su historia tristemente podría suceder en cualquier parte del mundo, en tantos y tantos hogares donde la libertad de ser uno mismo es cuartada por razones tan estúpidas como la sociedad, la religión, las buenas costumbres, lo que se ha dictaminado como “normal”. La transfobia, como cualquier forma de discriminación, ha resultado en incontables actos de violencia, en asesinatos, en la propagación del odio en contra de un grupo de personas culpables de simplemente existir. El tema es necesario, urgente, vital para poder evolucionar como raza, una que entienda que el ser humano va muchísimo más allá de lo que pueda o no existir entre nuestras piernas.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Segismunda”

DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: Claudia Tobo

ELENCO: Óscar Piñero

DÓNDE: El Cïrculo Teatral

DIRECCIÓN: Veracruz 107, Colonia Condesa.

CUÁNDO: Jueves y Viernes 20:30 horas. Hasta el 30 de Julio 2021.

COSTO: $200. Boletos en taquilla o en Boletópolis (boletopolis.com)

DURACIÓN: 80 minutos sin intermedio. Principio del formulario

DATOS ADICIONALES DEL TEATRO: No cuenta con estacionamiento o valet parking.

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Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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