PULMONES

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Para quienes entienden que las parejas, al igual que el planeta, se pueden llegar a quedar sin aire.

PULMONES

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (RiAlCastillo)

“¿Estás diciendo que hay gente demasiado estúpida para tener hijos?”

El planeta está en crisis, al igual que esta pareja. Querer traer un hijo a este mundo lleno de contaminación, pobreza, hambruna y un sinfín de problemas más es una locura, ¿qué no? La idea es casi tan irracional como pensar que dos personas son capaces de quererse durante toda la vida, sin cometer errores, sin traiciones, jamás diciendo mentiras o chantajes. El mundo está en muy mal estado, esta pareja también. Pero con un poco de buena voluntad, mucho amor, el paso del tiempo y con la llegada de la madurez, las cosas pueden cambiar, mejorar, y así, hacer de este lastimado globo terráqueo un lugar mucho más agradable para existir, una tierra donde se pueda respirar mejor.

“Necesito ponerle pausa a esta discusión y decirte que te amo.”

Durante una casual visita a Ikea, un comentario al aire de Él sobre la posibilidad de tener un bebé detona una reacción en cadena en Ella. El impacto ambiental de tener niños, los posibles problemas sobre su cuerpo, lo que implica sobre la pareja y el constante cuestionar sobre si son buenas personas o no son tan sólo algunos de los temas que le abruman a una mujer que no está segura de comprometerse a tan grande decisión. El dramaturgo inglés Duncan Macmillan captura la esencia de toda una generación abrumada por la incertidumbre, al mismo tiempo que explora la naturaleza de la pareja cis heterosexual actual en su obra ganadora del premio Off West End a la Mejor Obra Nueva del 2013 “Pulmones”. La mera idea de la reproducción dentro de un mundo plagado de problemas es el detonador que utiliza el autor para poner al descubierto a dos jóvenes enamorados cuyos defectos de carácter los llevarán, a lo largo del paso de los años, al límite, incluso a destruirse poco a poco, antes de ser capaces de volverse a ver a los ojos en busca de algún resquicio de lo que alguna vez fueron.

“Dicen que si te importa el planeta: mátate.”

Mientras Él y Ella buscan tener un hijo se abren toda una gama de conversaciones alrededor de sus implicaciones, muchas de ellas dolorosas, reveladoras o hirientes. La relación con los papás de cada uno de ellos, cuestiones sexuales, prospectos económicos y profesionales, así como temas globales como el cambio climático están sobre la mesa, todo alrededor de la idea de un bebé. Este tema, que se toma casi tres cuartos de la duración de la dramaturgia, pasa súbitamente a segundo plano, cuando la narrativa se expande para abarcar la historia entera de una relación fallida que sin duda reflejará la de muchas personas entre las butacas. Utilizando un lenguaje realista, mediante la creación de dos personajes altamente relacionables con el asistente, transitando libremente entre el melodrama y la comedia, y capturando la esencia del hípster moderno no conformista que a veces se preocupa más por los problemas ecológicos del planeta que por hacer feliz a su pareja, el dramaturgo divide “Pulmones” en dos claramente diferenciables bloques, en un ambicioso proyecto que se enfoca en una decisión clave de la pareja para después querer abarcar toda una vida. Este cambio narrativo, mismo que deja de lado el humor para enfocarse en cuestiones mucho más dramáticas, resulta demandante y quizás un tanto agotador en camino hacia el desenlace. Sin embargo, la destreza de Macmillan para manipular emociones y jugar con las palabras consigue un viaje emocional que producirá carcajadas o contendrá la respiración del público ante una terrible puñalada en la espalda o le nublará la vista por la tristeza que a veces provoca el mero hecho de vivir.

“Mear en un palito de plástico no es uno de los momentos especiales.”

Al centro del escenario se encuentra una mesa metálica con pasto en su parte superior. Sobre ella, una enredadera pende a manera de decoración. En las cuatro esquinas del espacio hay torretas de luz que se moverán hacia adelante o atrás o cambiarán de luz fría a cálida a medida que la acción avance. La mesa se mueve igualmente de acuerdo a las necesidades del montaje, ya sea de lado para simular la intimidad de la recámara, o tendrá a los actores sobre ella cuando bailan en un antro. Dirigida por Alonso Íñiguez, “Pulmones” cuenta con un ritmo vertiginoso, demandando que los intérpretes se muevan por todo el espacio de manera constante. Este claro acierto le imprime movimiento y fluidez al texto, permitiendo que las palabras de Macmillan se conviertan en un remolino que deja sin aire al espectador. A nivel estético, la propuesta visual a cargo del escenógrafo, iluminador y vestuarista Aurelio Palomino es una serie de elementos que afectan la isóptica como es el caso de las torretas, no aportan al discurso de la obra y quedan en decoración, o meramente confunden sin llegar a ser enteramente justificables, como es el caso de un par de contadores que empiezan a subir sus números durante toda la representación y que no son explicados sino hasta después de los aplausos. Una vez dicho esto, la decisión de vestir a los actores en ropa deportiva gris es un punto a favor que convierte a los personajes en cualquiera que pudiera encontrarse en una situación similar.

“Dejemos de ser políticamente correctos por un momento.”

Al escuchar la idea de tener un bebé, Ella se desencaja por completo y decide que va a expresar sus pensamientos en voz alta. La verborrea que a continuación se da es potente e hilarante, extenuante y ridícula, a medida que la mujer va de las implicaciones ecológicas de tener un bebé hasta lo que ello implica para sus antepasados. Con esa misma intensidad, Ella se colapsa ante la peor de las noticias, desencadena su furia ante una irreconciliable traición, vive cada una de sus emociones al máximo. No cabe duda que el alma y corazón de “Pulmones” lo lleva Regina Blandón, alternando funciones con la igualmente talentosa Adriana Montes de Oca. Entregando una actuación llena de matices, donde debe de desarrollar una vorágine de emociones a medida que su personaje evoluciona con la trama, Blandón demuestra su capacidad de accionar desde la fractura emocional y la verdad escénica. A su lado se encuentra Xavier García en el papel del hombre, quien dista de alcanzar el mismo compromiso escénico.

“Lo que siento es que no hay desenlace perfecto para esto.”

A mediados del año 2015 tuve la fortuna de ver a dos caras nuevas en el ámbito teatral hacer “Pulmones”. Roberto Cavazos y Ana González Bello dejaban el alma entera sobre el escenario, hecho que fue pagado con un generoso aplauso de entre las butacas. Este mismo aplauso, quizá aun más intenso se lo entrego a Regina Blandón quien demuestra el por qué es considerada una de las más grandes actrices de su generación y sobre la escena teatral contemporánea. Felicidades Regina, que el aire nunca se te acabe para seguir demostrando tu talento sobre las tablas.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Pulmones”

DRAMATURGIA: Duncan Macmillan

TRADUCCIÓN: Roberto Cavazos

DIRECCIÓN: Alonso Íñiguez

ELENCO: Xavier García, Regina Blandón y Adriana Montes de Oca (alternando funciones).

DÓNDE: Foro Lucerna

DIRECCIÓN: Lucerna 64, Colonia Juárez.

CUÁNDO: Jueves y Viernes 20:30, Sábado 19:00 y Domingo 17:45 horas. Hasta el 11 de Septiembre 2022.

COSTO: $380. Disponibles en taquilla y Boletos para Pulmones | Detalle de fechas para Más Teatro y Culturales | Ticketmaster MX

DURACIÓN: 110 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: Cuenta con valet parking.

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Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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