LEONORA

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Para quienes desean adentrarse en la atormentada mente de una de las más importantes pintoras surrealistas.

LEONORA

Oratorio Sonámbulo en las Tierras de España

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (RiAlCastillo)

“Si este escenario fuera un lienzo, yo vendría aquí a pintar mi autorretrato.”

Ella sabe que está en un teatro. El escenario será el lienzo donde la artista dará cuenta de los horrores vividos antes de encontrar la paz necesaria para exorcisar sus demonios en tierras mexicanas. Los relinchos de los caballos de su padre aún resuenan en su mente, el horror de hallarse atrapada en un sanatorio mental en contra de su voluntad es una red de la que desesperadamente trata de escapar, su faz se ha deformado en la efigie de un unicornio enorjecido, surrealismo puro de una mujer que tuvo la osadiía de desafiar su realidad.

“¿Cuántas Leonoras han muerto?”

Considerada como una de las pintoras surrealistas mexicanas más importantes del siglo XX, muchas veces comparada con Remedios Varo, Leonora Carrington tuvo una vida temprana plagada por violencias, familiares en la figura de su padre, sociales a raíz de su rebelde naturaleza y su asociación con el artista alemán Max Ernst. El período más oscuro de estas agresiones sucedió durante su estancia en España en un periodo comprendido entre junio de 1949 y enero de 1941 en el que incluso la surrealista fue encerrada en un sanatorio mental. A partir de este tiempo es que el dramaturgo español Alberto Conejero realiza “Leonora”, un monólogo que busca internar al espectador en la mente de Carrington en tan caóticos tiempos.




“Me he convertido en la mujer que siempre temiste.”

Mientras que su madre le regala un libro sobre surrealismo en secreto, su padre busca desesperadamente convertirla en la dama de sociedad que jamás será; tras enamorarse perdidamente de Max Ernst, el escarnio social y la Segunda Guerra Mundial se encargaría de hacer de esta relación un tormento; electroshocks enviados directo al cerebro buscan destruir a la artista para dejar en manos de la sociedad a una docil y obediente mujer. A través de combinar hechos históricos verídicos de la vida de Carrington con reflexiones que la pintora podría haber tenido al ver hacia su propio pasado, “Leonora” busca adentrar al espectador no sólo a la vida de la artista, sino hacia su propia mente, a un ejercicio de desentrañar lo que la llevó hacia el tipo de pintura que realizó, hacia un mayor entendimiento y apreciación de su obra. En este sentido, lo que Conajero realiza es plantar una semilla, una duda en el espectador a salir del teatro a investigar un poco más de Carrington, a ver de nuevo sus pinturas con un nuevo ojo más informado.

“Siempre he seguido los mandatos de mi sangre.”

Al fondo del escenario hay una tela blanca que al ser iluminada se vuelve traslúcida para revelar cabezas de caballo colgando de las paredes, elemento que representa aquello que atormenta la mente de la pintora. Al ser violentada sexualmente, el teatro entero se oscurece por completo, unicamente dejando que el oído pinte un horrendo retrato a partir de escuchar el crujir de madera. Más adelante, cuando Carrington es remitida a un sanatorio mental, una enorme red que pende del techo se convierte en el símbolo de su prisión en el que la artista se va enredadno. La dirección escénica de Juan Carrillo sobre “Leonora” intensifica la dramaturgia, alejándola del discurso y traduciéndola a un lenguaje escénico que da un mayor entendimiento del trance por el que pasó la artista. Ciertamente la decisión de entremezclar diálogos en off con la voz en vivo dicha dentro de una máscara de unicornio a momentos nubla el entendimiento de algunas partes de la obra, aun cuando no afecta la apreciación global de la misma. Adicionalmente, ppoyado por un diseño espacial e iluminación de Mario Eduardo de León quien es capaz de crear poderosas imágenes con una economía de recursos, como se nota al escenificar los múltiples  intentos de cruzar la frontera entre Francia y España por Leonora a partir de crear un pasillo de luz, el concepto escénico de Carrillo es reflejo de un claro entendimiento tanto del texto como de la estética de Carrington.




“¡Qué ciegos los que no ven a los muertos!”

Leonora se retrae de la escena, se sienta en una de las butacas y ve el espacio como una pintora se aleja de su obra para verla con nuevos ojos. Al hablar con el público, no habla con seres ajenos a ella, está dialogando con ella misma, con sus propias Leonoras, aquellas personalidades alternas que habitan en ella. Al hablar con su madre, la pintora se lleva las manos a la cara, se deforma la faz en señal de desesperación al entrar en conflicto su rebelde naturaleza con las normas de una sociedad que no estaba lista para ella. Caolina Politi abora a su personaje de “Leonora” desde la contención, a partir de una elegancia contemplativa libre de exacerbaciones emocionales que permiten que la artista sea apreciada no como una víctima sino como una sólida sobreviviente que logró escapar de sus circuntancias para empezar una nueva vida. Ya sea luchando con una red que simboliza la tortura vivida en un sanatorio mental, cargando una maleta con hombros cansados de un lado a otro del escenario, o aleteando con hojas de papel en las manos para simbolizar su necesidad de volar, la interpretación de Politi da vida a una Carrington admirable, fuerte y capaz de sobrellevar al mundo en sus espaldas mientras le pide a alguien del público si le puede tomar una fotografía.

“En el lienzo conviven presente, pasado y futuro.”

Siempre me he considerado un enorme admirador de Remedios Varo, sus imágenes surrealistas despertando mi imaginación por toda una serie de recovecos en mi mente. Sin embargo, yo confieso que nunca había tenido esa misma apreciación por la obra de Carrington. Tras ver “Leonora” he pasado largo tiempo viendo sus pinturas en línea, he admirado mucho más los mensajes que se hallan en sus caballos, en sus imágnes gélidas y vaporosas, en las criaturas emplumadas que habitan sus lienzos. No, no entiendo de lleno su pintura aún, pero el teatro me ha invitado una vez más a acercarme más a áreas que me eran desconocidas y me ha abierto los ojos a nuevas estéticas. Gracias.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: Leonora, Oratorio Sonámbulo en las Tierras de España

DRAMATURGIA: Alberto Conejero

DIRECCIÓN: Juan Carrillo

ACTUAN: Carolina Politi

DÓNDE: Foro Sor Juana Inés de la Cruz

DIRECCIÓN: Centro Cultural Universitario, Insurgentes Sur 3000.

CUÁNDO: Jueves y Viernes 20:00, Sábado 19:00 y Domingo 18:00 horas. Hasta el 4 de Febrero 2024.

COSTO: $150, aplican descuentos. Boletos en taquilla y Universidad Nacional Autónoma de México (unam.mx)

DURACIÓN: 70 minutos sin intermedio

DATOS DEL TEATRO: Cuenta con estacionamiento.

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Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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