ERNEST & BOTTOM

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Para quienes desean navegar por la amistad, el amor y la pérdida a bordo de un hilarante barco clown.

ERNEST & BOTTOM

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (RiAlCastillo)

El lugar al que ha llegado Ernest parece ser un cuarto de hospital, pero en realidad es un barco en altamar comandado por el paciente de a lado, Bottom. Es en este espacio, creado con muchísima imaginación, entre comida espantosa y unos ronquidos espeluznantes, que una entrañable amistad nacerá. Sin embargo, una muy querida mascota provocará en Ernest el deseo de escapar, y ayudado por Bottom, llevarán a cabo las más disparatadas jugarretas para burlar a una muy malencarada enfermera, y encontrar la libertad. El corazón es un órgano caprichoso, nunca se sabe en dónde encontrará el amor, en qué momento podría saltarse un latido, o cuándo se puede quebrar ante el inesperado adiós de las olas del mar.

El siempre alegre Bottom ha iniciado una canción, muy a pesar del gruñón Ernest, quien lo mira con desdén desde su silla. Sin embargo, poco a poco, el cuerpo de Ernest no puede evitar comenzar a moverse al ritmo de la melodía, al final uniéndose de lleno a la diversión, siendo así el nacimiento de una entrañable amistad. Inspirada en eventos reales en su propia vida – un viaje al mar con amigos y tiempo pasado en un hospital – la dramaturga y directora Geralldy Nájera crea “Ernest & Bottom”, un verdaderamente hilarante e ingenioso espectáculo clown que a la vez resulta entrañable, conmovedor y, en la mejor tradición del género, profundamente doloroso.




Una batalla por quitar un abrigo y una maleta son motivo de carcajadas entre los niños asistentes; un panquecito en la frente de Bottom, o un tango seductor con un trapeador por la muy pulcra y estricta enfermera mantienen a todos los asistentes con una gran sonrisa; un globo que estalla es un pequeño rayo de esperanza ante una inevitable realidad que conmueve y, finalmente, saca lágrimas en muchos ojos. Al ser una obra con prácticamente ningún diálogo, “Ernest & Bottom” depende de un preciso manejo de la comedia física, elemento clave del clown, así como de una inteligente y bien llevada manipulación de las emociones. Desde un inicio se entiende claramente que el público ha llegado a un cuarto de hospital, pero gracias a la hilaridad de las situaciones presentadas, las defensas se caen, uno olvida, solamente para ser recordado de golpe con efectos devastadores, sí, pero admirables tanto en dramaturgia como en ejecución escénica. Desde Limbo en 2015, y Perhaps, Perhaps, Quizás en 2014, ambos montajes de Gabriela Muñoz, no había tenido la fortuna de presenciar un espectáculo clown tan exquisitamente bien ejecutado en cada una de sus aristas teatrales, sensoriales, humorísticas y emocionales.

Dos poco cómodas camas de hospital se encuentran al centro de un cuarto con paredes grises. En la parte de atrás hay una ventana que da a una pared de ladrillos. Todo parecería ser poco acogerdor, de no ser por un reloj de pared en lo alto, en forma de timón, y una variedad de sonidos tocados en vivo que remiten al público del mar. Al llegar Ernest al cuarto, Bottom le extiende la mano, movimiento que es acompañado por un cómico silbido caricaturesco hacia arriba, mismo que se torna hacia abajo cuando la mano no es estrechada y se retrae. El resultado en su conjunto es deliciosamente absurdo, cómico y encantador. La propuesta escénica de Nájera en “Ernest & Bottom” va completamente de la mano de la dramaturgia, consiguiendo que ambos elementos se fusionen armónicamente. Esto se puede apreciar especialmente en el diseño y composición musical a cargo de Diego Santana, quien crea toda una serie de atmósferas y situaciones con toda una gama de instrumentos que toca desde un lado del escenario para efectos tanto dramáticos como cómicos. Igualmente admirable es el vestuario diseñado por Azucena Galicia, quien con un sombrero tejido en forma de pez puede crear significados de gran poder, o en la iluminación de Edgar Mora, quien logra crear ambientes de franca comicidad o de absoluta intimidad con sus tonos brillantes o tenues azules. El equipo creativo lo completa María Adriana Lara Ibarra en el diseño de escenografía, quien consigue que un cuarto de hospital se convierta en una aventura en altamar con un mínimo de elementos utilizados de manera precisa. Sin duda, “Ernest & Bottom” es un triunfo gracias a una armónica mancuerna de expertos en sus áreas, todos ellos bajo la guía de una directora con una visión clara.




Bottom es alegría, la inocencia de un niño atrapada en un anciano cuerpo, un hombre lleno de vida aun cuando el reloj pueda dictar instrucciones distintas; Ernest es amargura, el peso de los años a sus espaldas, una cara cortada por el entrecejo caído y la sonrisa ausente, un viejo a quien se le han olvidado las razones para ser feliz. Esta casi imposible dupla es balanceada por una estricta enfermera obsesionada con la limpieza y con un bizarro gusto por el tango. El complejo lenguaje del clown es comandado con destreza y precisión por el elenco de “Ernest & Bottom” compuesto por Juan Cabello, Karim Raziel y Lucía Pardo. Ya sea viendo a Prado y a Cabello luchando por un abrigo y una maleta, riendo mientras Ernest y Bottom tratan comer un panquecito de contrabando, o sencillamente viendo como el tic tac de un reloj es capaz de alterar los nervios de un par de ancianos, cada una de las actuaciones van cargadas de emoción sincera, llenas de verdad escénica, elemento clave para que el quiebre emocional final se perciba como orgánico y profundo, totalmente alejado de la manipulación melodramática. Es gracias a este preciso trabajo que los niños se deleitan con una guerra de almohadas, para minutos después escuchar un teatro lleno de sollozos ante la más inevitable realidad.

“Ernest & Bottom” es un poema a la amistad, al amor que se genera cuando la soledad se quiebra y dos manos se estrechan para poder navegar por el mar que es la vida. Asimismo, es un lamento de pérdida, un recordatorio a cuán frágil es nuestro paso por esta existencia. En pocas palabras, “Ernest & Bottom” es una obra de arte que merece ser aplaudida, disfrutada y sufrida por los más posibles, en espera de que siempre tengamos presenta la máxima de vivir con todas nuestras fuerzas cada uno de nuestros días. Esta crítica te la dedico a ti, Jaime querido, mi Bottom que se fue por el mar hace menos de un mes. Siempre quedarás por siempre en mi corazón y memoria. DEP Jaime “Bottom” Zapata.

 

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Ernest & Bottom”

DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: Geralldy Nájera

ELENCO: Juan Cabello, Karim Raziel y Lucía Pardo.

MÚSICA EN VIVO: Diego Santana / José Ponce.

DÓNDE: Teatro Isabela Corona

DIRECCIÓN: Eje Central Lázaro Cárdenas 445, Tlatelolco.

CUÁNDO: Sábado y Domingo 13:00 horas. Hasta el 17 de Octubre.

COSTO: $300. Boletos en taquilla o en www.ticketmaster.com.mx

DURACIÓN: 70 minutos sin intermedio.

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Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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