ÁYAX: CUANDO UN SOLDADO DISPARA

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Para quienes temen que la militarización de este país sea la antesala de una guerra de dimensiones troyanas.

ÁYAX: CUANDO UN SOLDADO DISPARA

Por Juan Carlos Araujo
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas

“Soy el grito de una herida que corre por mi costado.”

El soldado griego fue traicionado por aquellos a quienes les juró lealtad. Enloquecido por los dioses, el supuesto héroe terminó ensangrentado por la sangre de las ovejas que cayeron ante el filo de su espada. Los militares que entraron a la Guardia Nacional para servir a la patria completaron su entrenamiento con lecciones mortíferas en la mente y con un sabor a perro en la boca. Ahora, en acción, luchando en contra del crimen organizado, el rojo que mancha sus uniformes revela un nivel de podredumbre peor que cualquiera que se hubiera podido imaginar en una tragedia griega.

“Lo que se mueva, me lo matan.”

Los procesos de deshumanización que convierten a jóvenes que entran a trabajar en la Guardia Nacional en cómplices de múltiples crímenes cometidos por un organismo creado con la intención de proteger a los ciudadanos, incluyendo asesinatos y desapariciones, son parte de la exploración crítica que realiza Sergio López Vigueras en “Áyax: Cuando un Soldado Dispara”. Tomando como inspiración y paralelismo el mito del soldado griego que participó en la guerra de Troya junto a Aquiles, la obra aborda aspectos en torno a la masculinidad tóxica, a la rampante violencia que se comete en este país, no sólo por el crimen organizado o el narcotráfico, sino también por la milicia, así como a la manera en que el pensamiento del individuo es destrozado en favor de un servilismo u obediencia militar sin cuestionamientos capaz de recibir una orden para asesinar sin razón alguna y que se obedezca sin chistar.

“El pinche enemigo está en todos lados.”

Áyax expone sus heridas y el dolor que le provocan al tiempo que relata su bélico camino por Troya defendiendo el honor de su patria, así como la vida de sus compatriotas y hermanos en armas; una niña con su caballito de juguete recibe claras instrucciones de su familia sobre dónde jugar para que se cuide de los malos; un par de adolescentes sobre una moto son balaceados por miembros de la Guardia Nacional, soldados que no tienen idea de lo que están haciendo o las razones detrás de sus acciones, son jóvenes que se limitan a hacer lo que se les ordena, ya sea levantar una cama de ladrillos para quemar un cuerpo o disparar sin chistar sobre civiles, sin importar género, o incluso edad.

“La sangre de diez años de guerra emana de mi herida.”

La denuncia que levanta “Áyax: Cuando un Soldado Dispara” es clara en torno a los bestiales actos de violencia que la Guardia Nacional está realizando de manera constante y sistemática a lo largo y ancho del país. Sin embargo, al intercalar líneas argumentales secundarias que dan voz al héroe griego de quien se desprende el título de la obra, a una inocente niña creciendo en un ambiente donde la violencia es cosa diaria, y hasta un monólogo en voz de un animal doméstico, el potente y necesario mensaje se diluye, no genera un sentido de urgencia, ni establece un riesgo para ninguno de los personajes. Consecuencia de ello es que, aun cuando lo que se plantea es abominable, se crea un distanciamiento entre escena y butaca que impide la conmiseración, la empatía o lo que podría llegar a ser una catarsis.

“A ti te dicen disparas y disparas.”

Sobre una larga tarima que funciona a manera de pasarela, varios militares realizan ejercicio cardiovascular. Detrás de ellos, en una tarima similar pero cuadrada, y teniendo un largo telón rojo como fondo, Áyax lamenta sus heridas estando ensangrentado. En una escena donde los militares están en busca de un criminal, proyecciones sobre el telón muestran una carretera donde también se alcanza a ver íconos de sobre de correo pasando, elemento cuya presencia nunca se llega a explicar o entender. Entre tonos medios y apagados de los soldados, mismos que se contrastan con la desbordada furia del militar griego, el tono de la puesta en escena es una más de exposición que de urgencia.

“En la guerra pasan estas cosas.”

En medio de diálogos cantados, proyecciones poco perceptibles y performatividades contrastadas a nivel tonal que no logran transmitir los conflictos profundos emocionales por los que transitan los personajes o de las situaciones en las que se ven involucrados, la dirección a cargo del mismo Sergio López Vigueras en “Áyax: Cuando un Soldado Dispara” da como resultado un montaje que tiende al empantanamiento y el estancamiento, más a la contemplación que a la conexión.  La presencia de un vestido rojo en uno de los militares, elemento que podía abrir toda una discusión en torno a las masculinidades, no termina de establecer su significado de manera precisa, constante en varias de las simbologías usadas a lo largo del montaje. El elenco conformado por Raúl Villegas, Tony Corrales, Federico Zapata, Paulina Álvarez y Jorge Ríos varía en la manera en que entregan sus diálogos, yendo del desgarramiento anímico, al mero acto de soltar líneas sin emoción alguna.

“¿Qué honor puede haber en matar así?”

México se encuentra a manos de una barbarie que pareciera imposible de controlar. No obstante, este infierno no está enteramente a manos del crimen organizado. El gobierno, los militares se han convertido en cómplices, en parte del podrido engranaje que lleva a que todos los días se viole, se desaparezca, se asesine en total impunidad. El mundo levanta monumentos a héroes de guerra, tal como lo fue Áyax, sin detenerse ni un momento a pensar que sus manos están manchadas de sangre derramada. Un soldado no es un héroe por seguir órdenes y disparar. En muchas ocasiones, el verdadero acto heroico es no apretar de ese gatillo, es no arrebatarle al mundo otra vida humana.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: Áyax: Cuando un Soldado Dispara

DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: Sergio López Vigueras

ELENCO: Raúl Villegas, Tony Corrales, Federico Zapata, Paulina Álvarez y Jorge Ríos

DÓNDE: Foro Sor Juana Inés de la Cruz

DIRECCIÓN: Centro Cultural Universitario, Insurgentes Sur 3000.

CUÁNDO: Jueves y Viernes 20:00, Sábado 19:00 y Domingo 18:00 horas. Hasta el 4 de Julio 2026.

COSTO: $150, aplican descuentos. Boletos en taquilla y Áyax: cuando un soldado dispara – Teatro UNAM

DURACIÓN: 100 minutos sin intermedio

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Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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