SONÁMBULOS

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Para quienes entienden que romper el silencio es la mejor arma contra los horrores del pasado.

SONÁMBULOS

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (@RiAlCastillo)

27672527975_aa632e7862_k«La vida sigue, siguió y seguirá.”

27062136863_bcfc62c8c7_kLa cena está lista. Ravioles, los favoritos de Luis, y un poco de ensalada. Mamá sirve con gusto la comida mientras que los demás toman el valor necesario para estar sentados juntos a la mesa una vez más.  La familia come y, aun cuando hay un poco de plática casual, preámbulo de un anuncio que vendrá a resquebrajar la tan frágil estabilidad, lo que más pesa es el silencio. Silencio que grita de la frustración de un escritor que no puede superar la página blanca, que implora por la oportunidad de escapar del infierno que se ha convertido la vida diaria, que evade la realidad con un poco de humo en la cabeza, que trata de llenar el vacío que ha quedado en todos tras haber regresado del infierno, un viaje que quizás jamás se podrá superar.

“A veces eres más valiente alejándote de la realidad.”

27060380804_834df78c88_kTras el éxito obtenido con su Ópera Prima, “Lobos por Corderos” (crítica en www.entretenia.com), el escritor y director Reynolds Robledo se aleja un poco del melodrama para adentrarse en el muy delicado terreno de la pieza con su más reciente trabajo escénico: “Sonámbulos”. Las disfunciones presentes en cada uno de los miembros de una familia después de sobrevivir a la más terrible de las pesadillas es el marco en el que se desarrolla esta historia que a momentos tiene ecos que remiten a películas de Woody Allen como “Interiores” o “Hannah y sus Hermanas”.

“Escribí sobre lo que pasó, sobre lo que nos pasó.”

27637236206_59b24d657b_kReynolds es hábil en la creación de personajes atormentados como queda claro al ir conociendo a Elías, un escritor atormentado por la página blanca a la que se enfrenta todos los días, Nora, su esposa quien tiene que gritar a los cuatro vientos lo que han sufrido como familia, Luis, un joven que ha elegido el silencio como mecanismo de defensa, Sara, una aspirante actriz frustrada y a una abuela hippie que aporta sabiduría a partir de la literatura de suicidas. Sin embargo, resulta necesario hacer un trabajo de conjunto de síntesis y expansión, acortando o incluso eliminando escenas que simplemente circulan sobre una misma problemática sin realmente avanzar la tensión dramática, como cuando suegra y nuera discuten sobre quién fue o no afectado por los sucesos ocurridos a la familia, pero expandiendo aquellas que sí logran avanzar el conflicto y ahondan en la complejidad de los personajes como queda claro al ver a un matrimonio discutiendo las consecuencias de una infidelidad en frente a la devastadora realidad. Una vez que Robledo explore esta capacidad, su dramaturgia crecerá a niveles de verdadera madurez creativa.

“La vida tiene un serio problema de bipolaridad.”

27637243656_9619752e21_kLa escenógrafa e iluminadora Ingrid Sac presenta sobre el escenario un bello trabajo que representa una casa, muy a la usanza estadounidense de clase media, casi como si hubiera sido pintada por un niño, a partir de figuras geométricas angulares demarcando la figura de la misma. Es en este muy reducido espacio donde Robledo tiene que delimitar y encontrar lógica a los trazos escénicos de “Sonámbulos” hecho que se percibe como apretado e incómodo para los actores, sobre todo cuando se encuentran todos en escena, a momentos sin saber a dónde moverse sin chocar contra una silla o con la esquina de una mesa o sin sentido como cuando al inicio de la obra se rompe sin justificación la cuarta pared por parte de la abuela. De igual manera, resulta importante replantear cuadros que cierran secciones de la escenografía sin aparente justificación más allá de la estética, pero que afectan la isóptica dejando a una parte de los asistentes sin poder apreciar bien la acción sobre el escenario. Sin embargo, es de aplaudir el buen sentido del ritmo que tiene el joven director al permitir que sean los diálogos y las situaciones las que dicten el vaivén de la acción, consiguiendo la complicidad de una abuela con su nieto mientras discuten literatura o la tensión de un matrimonio que se encuentra en el filo de la navaja.

“¿Por qué no puedo tener Paris?”

27571699012_d3f2011ce2_kSin duda, el punto más alto de “Sonámbulos” se encuentra en su elenco. Ver a Hernán Mendoza no diciendo una sola palabra, con las manos sobre su cara, tratando de procesar una importante revelación por parte de su esposa es una verdadera lección de contención actoral sobre el escenario, misma que va desarrollando y liberando a medida que su personaje va llegando a los límites de su paciencia, hasta llegar a explotar con la rabia desmedida de no poder lidiar con un libro que jamás debió existir. De igual manera, Ana González Bello, en el papel de Sara, demuestra con muy sutiles cambios a su ya conocida forma de actuar, que un personaje se puede construir a partir de pequeños detalles y variaciones como puede ser el temblar de los labios cuando se hunde en los brazos de su padre a llorar. Mónica Dionne, como la madre, muestra una gama de emociones en conflicto mientras escuchas música creada desde un piano olvidado, Paloma Woolrich hablando de los beneficios de la mariguana y Pablo de la Rosa encapsulando sus emociones en una libreta y en un plumón completan el sólido reparto que Robledo ha logrado conjuntar.

 “Pensé que lo peor ya había pasado.”

27637231236_4d4411a3ec_kCaminar dormidos para no enfrentar la realidad, una demasiado terrible para poder expresar con palabras. Dejar que los días, las semanas y los meses pasen en espera de que las cosas cambien, mejoren, sin realmente dar un paso hacia adelante que sea capaz de dejar treinta infernales días que nunca se habrán de borrar. “Sonámbulos” confronta a la familia, a la sociedad y a Dios mismo, les exige respuestas a sabiendas de que los únicos que posiblemente encuentren respuestas seremos nosotros, quienes estamos siendo testigos de este hecho trágico en la oscuridad.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Sonámbulos”

DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: Reynolds Robledo

ACTÚAN: Mónica Dionne, Ana González Bello, Hernán Mendoza, Paloma Woolrich y Pablo de la Rosa.

DÓNDE: La Teatrería
DIRECCIÓN: Tabasco 152, Colonia Roma. A una cuadra de Avenida Álvaro Obregón.

CUÁNDO: Lunes y Martes 20:30 hrs.

COSTO: $380, $300 y $250. Boletos en taquilla y en www.lateatreria.com

DURACIÓN: 90 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: Un nuevo espacio teatral que ofrece nuevas alternativas incluyendo un espacio teatral dedicado a niños de 6 meses a 5 años. Cuenta con servicio de bar y restaurante. Cuenta con valet parking.

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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