LLANERO

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LLANERO

La felicidad que aparece los domingos a las 7:30 de la mañana

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Cortesía de la MNT

 

Al entrar al teatro, los espectadores se acomodan, ya sea arriba del escenario en los lados laterales, o en la butaquería. Los actores Francisco Vidal y Daniel H. Santa María se encuentran en calzones, pasándose un balón de fútbol soccer de un lado al otro, a veces con el peligro de golpear a un espectador incauto. Una vez que terminan, se sientan en unos bancos pequeños de madera y entran en personaje, vistiéndose en sus uniformes patrocinados por Sonido La Bomba y unos tacos en no muy buen estado. En ese momento han asumido la falsa personalidad con la que se volvieron parte del equipo Chelsea de la comunidad futbolera de San Jerónimo Caleras a lo largo de 19 jornadas.

“Llanero”, creación colectiva a cargo e la compañía Sincronía Teatral, es una pieza de teatro documental que nace a partir de la inquietud de explorar la manera en que el teatro, el fútbol y la realidad se entrelazan. Lo que se presenta, bajo la dirección de Rafael Pérez de la Cruz, es una vívida y franca mirada a la periferia marginal de San Jerónimo Caleras, Puebla, a la manera en que el soccer es una válvula de escape de una dura existencia cada domingo a partir de las 7:30 de la mañana. Asimismo, la puesta en escena es una reflexión sobre aquello que no existe, del vacío que hay en esos llanos donde cada fin de semana cobran vida con canchas hechas con cal y donde Doña Irma ha vendido memelas por los últimos diez años, para que por 90 minutos 22 jugadores puedan abandonarse en la cancha.




En el piso del escenario se dibuja con cal una pequeña cancha de fútbol que es habitada por muñequitos cabezones y un Hulk como portero de uno de los equipos. Su creación y el juego que se va a desarrollar en ella con ayuda de los dos actores se pueden observar ya sea en una muy pequeña televisión al fondo del escenario, una que es imposible de ver desde la última fila de butacas, o en una proyección de gran tamaño, pero con la imagen totalmente quemada.

Mientras que el trabajo de documentación visual, oral y escrita es loable y el armado de la dramaturgia poderoso e incluso poético en su manera de retratar la pobreza de la comunidad en cuestión, la dirección de Pérez de la Cruz en “Llanero” revela serios problemas de isóptica. Dada la disposición del montaje, muchos espectadores sobre el escenario ven la espalda de uno de los actores casi todo el tiempo, mientras que los que observan desde las butacas se pierden casi por completo del efecto visual de la pequeña cancha, por poner un ejemplo. Su visión es inteligente, su intento claro y pertinente con el discurso, pero en su manufactura pierde toda la potencia como la repetición de una foto de un hombre bebiendo una Caguama, que en primera instancia robo carcajadas de los espectadores, pero que una vez que aparece una y otra vez pierde todo su sentido o significado.




Al ser “Llanero” un trabajo documental, la participación de Francisco Vidal y de Daniel H. Santa María se basa en ser ellos mismos presentando los resultados de su investigación de campo. Es así que ellos, de pie sobre los bancos de madera, pueden mantener el interés de los espectadores mientras hablan con seriedad, sin hacer uso de actoralidad alguna, de los espacios que no se habitan, logrando uno de los momentos más poderosos de toda la puesta en escena. Un claro nerviosismo afectó el ritmo, sus diálogos se vieron fracturados, no permitieron que la contundencia se lograra en todo momento. Sin embargo, esto fue un fenómeno seguramente aislado, de esta función en particular y no una regla constante en la historia de la puesta en escena. 

Bajo la línea curatorial de Escena Experimental y representando al estado de Puebla, “Llanero” es la realidad descarnada de un mundo que habita los límites, que llena los huecos, que sobrevive con un balón, algo de cal, unos viejos tacos de fut y una memela de Doña Irma. Se presentó en el Teatro Benito Juárez de la Ciudad de México dentro de la 39 Muestra Nacional de Teatro.

Créditos de fotografías: José Jorge Carreón, Raúl Kigra y Sebastián Kunold.

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años de experiencia en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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