LA MATÉ POR UN PAÑUELO

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Para quienes entienden que la política mexicana y los feminicidios son asuntos profundamente shakesperianos.

LA MATÉ POR UN PAÑUELO

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Pili Pala

“Si acepto trabajar con ese pinche indio es por pura conveniencia.”

El pañuelo que Otelo recibió de manos de su madre ahora se lo entrega a su preciada Desdémona.  El amor entre un hombre de tez humilde y una niña bien de su casa ha triunfado a pesar de que la clase política del país no apruebe. Sin embargo, la ambición desmedida de Iago, secretario personal de Otelo, lo llevarán a manipular con toda sutileza hasta conseguir que el monstruo de ojos verdes muestre su horrenda cara. Un acto del más puro amor se deformará en la más vil y repugnante violencia y en el derramamiento de sangre de una mujer más a manos de un hombre.

“General, cuidado con los celos.”

El feminicidio en México es un problema muy real que ha ido en aumento durante los últimos años hasta alcanzar puntos verdaderamente alarmantes. En este contexto de rampante violencia de género la tragedia de Otelo de William Shakespeare, una historia sobre un capitán moro y los celos que lo llevan a matar a su esposa, adquiere una nueva lectura que resulta actual, relevante y sencillamente urgente. Por ello, la también directora Andrea Salmerón Sanginés y Alfonso Cárcamo realizan una adaptación al clásico escrito a principios del siglo XVII con “La Maté por un Pañuelo”.

“Desdémona estaba hecha para decorar un palacio y terminó en manos de un pepenador.”

Casio es un licenciado en Economía, Rodrigo un mirrey que ha conseguido ser senador plurinominal gracias a las influencias de su papi. Las decisiones del país se deciden en juntas privadas donde el alcohol se consume libremente y las mujeres son parte de la diversión para un grupo de varones blancos privilegiados. Ubicada en la actualidad, en el interior de la muy corrupta clase política mexicana, y dejando en evidencia el lenguaje clasista y misógino que impera en este país “La Maté por un Pañuelo” consigue transformar las palabras del bardo inglés en un espejo distorsionado en que todos los mexicanos, mujeres incluidas, se pueden ver reflejados para entender el nivel de participación que cada uno tiene dentro de tan enorme problema. Desafortunadamente, la agenda de los dramaturgos de evidenciar y denunciar el problema de feminicidios y violencia de género en México se antepone a la anécdota hacia el final de la puesta en escena. A partir de que Desdémona y Emilia cantan, tras la remembranza de una criada llamada Bárbara, el texto cae en lo redundante, ilustrativo y panfletario, al punto que la narrativa se diluye. No obstante, es loable la manera en que se consigue demostrar una vez más la atemporalidad de las obras de Shakespeare, trayendo esta tragedia al aquí y ahora.

“Eres la prueba viva de que verbo mata carita.”

En busca de cimentar aún más la duda sobre la fidelidad de Desdémona hacia su amado, el malevolo Iago le pide a Otelo que se esconda tras unas persianas desde donde podrá ser testigo de una conversación entre su secretario y la no tan inocente Blanca, quien en ese momento es poseedora del tan controversial pañuelo. Es a través de esta mirilla que el General podrá medio ver y medio escuchar lo que su secretario ha fraguado como la supuesta verdad. El mundo de la política y la historia de Otelo son ambos universos donde la verdad es velada, algo que siempre se cuenta a medias y el ocultamiento se convierte en un arte. Es por ello que la propuesta visual de “La Maté por un Pañuelo”, a cargo de la directora Andrea Salmerón Sanginés junto con la escenógrafa e iluminadora Tania Rodríguez, consigue una estética precisa y contundente a través del uso de persianas que suben y bajan, se abren o se entrecierran, mismas que irán desapareciendo a medida que la violencia muestra sus fauces y debe ser vista en todo su horror. Sin duda, uno de los puntos más destacables de todo el montaje. Al igual que la dramaturgia, la dirección cae en lo ilustrativo hacia la tercera parte de la puesta en escena, afectando de manera clara el ritmo de la misma en favor de la propaganda. El público ha reaccionado durante toda la obra, ha reído cuando se ha necesitado, ha contenido el aliento en asombro o en ofensa ante los comentarios o acciones de los múltiples personajes. No resulta necesario explicar de manera tan ilustrativa el mensaje que ya ha quedado establecido y aceptado por un público fascinado u horrorizado por la grotesca malicia de Iago, por la ceguera de Otelo.

“La reputación se gana sin mérito y se pierde sin razón.”

Con aparente preocupación y un nada sincero interés por proteger a su jefe, Iago realiza un comentario al aire sobre Desdémona. Este mismo hombre momentos antes ha convencido al muy manipulable Rodrigo de que confíe en él para que pueda conseguir al objeto de su deseo. De igual manera se ha mostrado embrutecido por el alcohol, imbécil en sus comentarios misóginos, violento en el trato a su esposa Emilia. “Lo Maté por un Pañuelo” encuentra su punto más fuerte en la interpretación que realiza Antonio Vega del viperino Iago. Más que convincente en su inteligente manejo de las palabras, detestable en la manera en que se refiere a las mujeres, cínico en la forma en que hace lo que sea con tal de alcanzar sus objetivos, el Iago de Vega es un claro ejemplo del cómo se debe abordar un personaje shakesperiano: apropiándose por completo de él. A su lado, es igualmente destacables los papeles de Nicolás de Llaca como el muy patético y divertido mirrey Rodrigo, el trabajo de Juan Cabello como el engañado Cassio y la interpretación de Daniela Arroio como Blanca, un claro ejemplo de la participación de las mujeres en la perpetuación del machismo en México. El elenco se completa con resultados irregulares por Leonardo Zamudio, Sofía Sylwin, María Sandoval, Alfonso Cárcamo/Erwin Veytia, José María Negri, Carlos Álvarez y Emma Sofía Peraza.

“Si fuera cierto que le pegó, ella habrá hecho algo para merecerlo.”

Yo confieso haber estado completamente absorto por “La Maté por un Pañuelo” por un lapso de una hora y cuarenta y cinco minutos. Entre risas y asombro, entre maravillado y shockeado no podía esperar a ver cómo las maquinaciones de Iago llevaban a Otelo hasta su trágico final. No obstante, también confieso haberme desconectado por completo con la puesta en escena hacia el final debido a una reiterativa narrativa en torno a la violencia de género que rayaba en el panfleto. Debemos confiar en que nuestro público no es tonto, no se le debe tratar con condescendencia, explicando al punto de evidenciar el mensaje que se quiere dar. Debemos de apostar por la sensibilidad y la inteligencia, ese siempre será el mejor camino para conseguir el cambio.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “La maté por un Pañuelo”

DRAMATURGIA: Andrea Salmerón Sanginés y Alfonso Cárcamo basado en Otelo de William Shakespeare.

DIRECCIÓN: Andrea Salmerón Sanginés

ACTÚAN: Leonardo Zamudio, Antonio Vega, Sofía Sylwin, Nicolás de Llaca, Juan Cabello, María Sandoval, Daniela Arroio, Alfonso Cárcamo/Erwin Veytia, José María Negri, Carlos Álvarez y Emma Sofía Peraza.

DÓNDE: Teatro Juan Ruiz de Alarcón

DIRECCIÓN: Centro Cultural Universitario, Insurgentes Sur 3000.

CUÁNDO: Jueves, Viernes 19:00, Sábados 12:00 y 19:00, Domingo 12 y 18:00 horas. Hasta el 30 de Junio.

COSTO: $150. Boletos en taquilla y en https://boletoscultura.unam.mx/ Aplican descuentos.

DURACIÓN: 140 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: Cuenta con estacionamiento. El Centro Cultural Universitario cuenta con una extensa cartelera en sus diferentes teatros, les recomendamos revisarla.

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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