HAPPY

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Para quienes quieren atestiguar un juego perverso donde todos los participantes perderán la sonrisa.

HAPPY

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (@RiAlCastillo)

 

“Eduardo me contó de alguien nuevo en su vida.”

Una cena entre amigos para conocer a la nueva novia de uno de ellos suena como un excelente plan para que Alfredo y su esposa Melinda, ¿o Belinda?, puedan tener una noche libre dejando a su hijo, ¿o hija?, al cuidado de la niñera. Claro que todo se puede complicar cuando el alcohol fluye libremente, hay una camioneta afuera dispuesta a mojar a todos los invitados y se lleve a cabo un juego perverso donde pareciera que sólo una persona está participando. Cuidado, esa sonrisa perenne plasmada en la muy tensa cara de los invitados se está resquebrajando. Si se llega a romper… podría haber sangre.

“¿Qué dirías si te dijera que siempre entretengo a las visitas en toalla?”

Un primer encuentro en toalla y en pantalones empapados poco a poco se transforma en una cacería entre una malévola gata y un siempre sonriente ratón. Una amistosa reunión para presentar a la misteriosa Eva se convertirá en un sanguinario interrogatorio donde se revelará información que en definitiva será utilizada en contra de un matrimonio cuya fachada está a punto de colapsarse. Las bellas imágenes públicas son puestas a prueba en “Happy” una perturbadora, pero a la vez divertida y fascinante pieza teatral escrita por el dramaturgo inglés Robert Caisley quien lleva a sus personajes al límite en la mejor tradición de Edward Albee con su clásico ¿Quién Teme a Virginia Woolf?.

“No confío en la gente feliz.”

Más allá de crear cuatro personajes claramente bien definidos dentro de sus propias psicopatías, ya sean artistas, maestros de español o de literatura francesa o empresarias nacientes, o de la habilidad con que el autor desarrolla la tensión dramática del encuentro de estas dos parejas a través de un loable manejo de la información, donde la delgada línea entre la verdad y la mentira se difumina, lo que hace que “Happy” sea una obra relevante e importante de verse es la exquisita y cruel manera con que Caisley obliga al espectador a cuestionarse sobre sus propios mecanismos de defensa para poder sobrevivir en un mundo que pareciera estar en su contra. El resultado es un espejo distorsionado donde lo blanco es negro, las apariencias se destapan y la víctima podría pasar a ser verdugo en un abrir y cerrar de ojos.





“¿Me veo feliz?”

Entre ruidos de sirenas, enmarcados por piezas de arte de estética cuestionable, mucha ginebra y uno que otro silencio incómodo, una joven cuestiona la veracidad de todos y cada uno de los comentarios de los invitados o expresa su absoluto desinterés por ellos. Dada la muy compleja naturaleza del texto, “Happy” requiere de una sensibilidad por demás cuidada en su escenificación para que esta resulte exitosa. No cabe duda de que el trabajo que la directora Angélica Rogel realiza, apoyada por un estupendo trabajo de escenografía y vestuario por Mauricio Ascencio, consigue una atmósfera incómoda y volátil, civilizada y barbárica a la vez, dentro de un ritmo perfectamente bien cuidado, que logra proyectar al público todas y cada una de las sensaciones que el personaje de Alfredo está desesperadamente tratando de controlar dentro de su no tan alto cuerpo. Como una implacable bomba de tiempo que claramente se sabe desde un inicio que tarde o temprano va a estallar, Rogel realiza un montaje que permite que la acción fluya a su propio paso, dejando que las tensiones se acumulen hasta el punto de ebullición, explotando en un final que deja sin aliento al espectador en una mezcla de comedia casi fársica y desgarradora tragedia. Una vez más, Angélica Rogel se levanta como una de las voces más poderosas de la escena mexicana contemporánea por su brillante elegancia para reflejar la barbarie humana.

“Tu llamada felicidad te ha hecho desaparecer.”

Siendo puesto a prueba una y otra vez por la feroz Eva y liberado por la cuantiosa cantidad de alcohol que fluye durante la velada, Alfredo sufre de una lenta pero sistemática transformación que lleva su gallarda caballerosidad a un punto insostenible de mantener. En un desplante magistral de su evolución como actor, Pablo Perroni demuestra su inmensa capacidad sobre el escenario ya sea con una sonrisa que cambia de intenciones a medida que evoluciona a lo largo de la obra en un fascinante ejercicio de contención hasta un aterrador final merecedor de una verdadera ovación. A su lado, Ana González Bello encarna con absoluta veracidad a una abominable, manipuladora y egoísta millenial que transita de lo que se podría leer como locura en un principio del montaje a un ser malignamente inteligente en uno de los trabajos más interesantes de su carrera. No menos digno de aplaudir es el trabajo que realiza Yuriria del Valle como la esposa de Eduardo, cuyo nombre no será mencionado, quien consigue con el puro poder de su mirada proyectar todas las conflictivas emociones por las que pasa su personaje al ser una más de las víctimas en el juego establecido por Eva. El cuadro actoral es completado por Pablo Bracho quien cumple con su trabajo de manera fluida a pesar de aún tener que explorar mucho más su personaje para poder alcanzar las mismas alturas de los demás actores en escena. A pesar de un gran texto y una estupenda dirección, lo que realmente hace de “Happy” una puesta en escena imperdible radica en el exquisito trabajo actoral de un elenco donde tres de sus participantes son capaces de encarnar la ferocidad de una cena llena de todo excepto felicidad.

“¡Deja de gritar, sé feliz!”

Vivimos en una época donde todos los días uno puede leer en redes sociales cuán feliz es todo mundo. Sin embargo, dado el enorme cinismo que impera en nuestra sociedad, uno no puede dejar de preguntarse qué tan cierta es esa declarada felicidad o qué miserias son las que esconde detrás. Yo confieso ser culpable. Culpable de dudar, pero también de gritar a los cuatro vientos que todo está bien cuando a momentos he sentido que el mundo se desmorona bajo mis pies. Supongo que todos necesitamos de esa sonrisa a veces para poder sobrevivir contra las Evas que rondan en los rincones más oscuros de nuestra alma.

 

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Happy”

DRAMATURGIA: Robert Caisley

DIRECCIÓN: Angélica Rogel

ACTÚAN: Pablo Perroni, Yuriria del Valle, Pablo Bracho, Ana González Bello y María Penella (Alternando funciones).

DÓNDE: Teatro Milán
DIRECCIÓN: Lucerna 64 esquina con Milán, Colonia Juárez.

CUÁNDO: Lunes 20:30

COSTO: $400. Boletos en taquilla y ticketmaster.

DURACIÓN: 90 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: Cuenta con valet parking. Les recomendamos revisar el resto de su cartelera así como las obras que se presentan en el Foro Lucerna, dentro del mismo edificio.

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Juan Carlos Araujo

El mundo es un lugar horrible, horrible. Eso no significa que yo tenga que ser una persona horrible. EL JUEGO QUE TODOS JUGAMOS ALEJANDRO JODOROWSKI

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