EL ÚLTIMO PRESO

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Para quienes quieren, junto con la familia Bichir, reírse de un sistema gubernamental perfecto y absurdo.

EL ÚLTIMO PRESO

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)

Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (@RiAlCastillo)
 
“Renuncio a todos mis crímenes y el único deseo que me queda es servir a mi gobierno.”
 

Por fin, tras diez años de encierro, interrogatorios y tortura, el sistema ha ganado. El último hombre aprisionado en una de las cárceles del estado ha decidido cooperar e integrarse a esta nueva sociedad perfecta donde nadie tiene nada malo que decir del gobierno y mucho menos del Niño Rey y su tío El Regente. El único problemita de este maravilloso logro, donde cada ciudadano respeta la ley, ama a sus gobernantes y dedica su vida entera al servicio de ellos, es que la policía ya no tiene absolutamente nada que hacer. Quizás esto se podría resolver con un bien orquestado acto de rebeldía o con una pequeña bomba lanzada estrategicamente a algún General que ande cerca. El sistema ha ganado y sus gobernantes no saben qué hacer con la victoria; cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

“Por favor, quiero firmar mi Acta de Lealtad.”
 

Slawomir Mrozek, quien residiera en México durante casi diez años, es considerado uno de los dramaturgos polacos contemporáneos más reconocidos a nivel mundial gracias a su estilo único de combinar elementos del teatro del absurdo con referencias tanto históricas como políticas para dar como resultado obras con una carga cómica altísima al mismo tiempo que distorsiona la realidad por completo, convirtiéndola en una parodia satírica. Ejemplo exacto de este estilo se encuentra en “El Último Preso”, una ácida comedia que critica de manera mordaz a un gobierno que por fin ha conseguido que sus ciudadanos sean perfectos modelos de lealtad y el caos interno que esto provoca.

“Me he convertido en un ferviente admirador del gobierno.”
 

El nivel de absurdo que maneja Mrozek en “El Último Preso” resulta delicioso, en medida en que el asistente no puede dar crédito a cada uno de los pasos que toman los miembros de la policía y de la militar para evitar que el sistema no llegue a tal punto de perfección que los convierta en herramientas obsoletas. Ya sea tratando de convencer al último preso de que se quede en la cárcel prometiéndole timbres postales para su colección, planeando un acto de rebeldía precisamente calculado para que el más leal de todos los compatriotas sea encarcelado, o analizando cuál sería la mejor manera de hacer explotar una vieja bomba, el dramaturgo hilvana una serie de situaciones que rayan en lo caricaturesco, provocando risas constantes en espectadores que están perfectamente conscientes del distorsionado espejo con el que están viendo la situación política actual que se vive en nuestro país.

“¿No conoce a alguien a quien pudiéramos detener?”
 

La propuesta escénica que aporta con su dirección Alejandro Bichir a “El Último Preso” es poderosa visualmente y efectiva en su realización. Apoyado por un diseño escenográfico de Gabriel Pascal, que inmediatamente remite a una ilustración del artista gráfico danés M.C. Escher, caricaturas del historietista mexicano Trino presentes en los cuadros del Niño Rey y su tío El Regente, y un muy buen diseño de vestuario a cargo de Estela Fagoaga, el patriarca de la familia Bichir se encarga de fortalecer el absurdo presente en el texto original al mismo tiempo que añade un cierto sabor local a la comedia con elegancia y fineza. Aunado a esto, el ritmo del montaje se sostiene con facilidad y la obra fluye deliciosamente entre carcajadas del público, aun cuando el tono de algunas actuaciones debería ser más controlado por el director para evitar caer en una farsa innecesaria, siendo que la comedia funciona a la perfección.

“Si soy un preso, debo comportarme de acuerdo al código revolucionario.”
 

Sin lugar a dudas uno de los principales atractivos en“El Último Preso” es la oportunidad de ver reunidos en el escenario a Bruno y Odiseo Bichir con su padre Alejandro, quien también actúa, alternando funciones con Hasiff Fadul. Mientras que la personalidad y carisma de Bruno atrapa a cada uno de los espectadores en su papel como el jefe de la policía y Odiseo resulta genial como el muy leal Sargento dispuesto a darlo todo en pro del gobierno que tanto ama, quien verdaderamente brilla con toda fuerza es Alejandro, quien resulta entrañable y divertidísimo en su rol de este último hombre encarcelado, ahora reformado y listo a darlo todo por el Niño Rey y su tío El Regente. La casta Bichir es fuerte, nadie lo discute, pero en “El Último Preso” se demuestra que más sabe el diablo por viejo que por diablo ya que el colmillo que posee Alejandro, producto de una vida entera dedicada al teatro, reluce cada vez que se encuentra en escena. El resto del elenco consigue muy buenos resultados en sus respectivos personajes secundarios, siendo necesario destacar el trabajo que realiza Reynaldo Rossano como el General, ya que en momentos logra robarle la escena a los Bichir con una interpretación que cae exactamente dentro de los parámetros absurdistas que pauta la obra.

“¿Ha arrojado usted una bomba a un general?”
 

Siempre he sido una persona completamente alejada de temas políticos, gubernamentales o económicos, pero debo confesar que termino este año sintiendo miedo. Siento miedo porque el ambiente político de México dista muchísimo de ser perfecto, porque la corrupción que se vive diariamente en el país demuestra que el sistema ha fallado y que no hay ninguna razón para serle leal a un gobierno que pide que el pueblo supere la desaparición de 43 normalistas como si fuera una nota de tercera plana. Tengo miedo por el futuro de una nación donde manifestarse pacíficamente puede resultar en desaparecidos o en una matanza. Tengo miedo de que el día de mañana no pueda ir al Foro Shakespeare a reír con una estupenda sátira política que me recuerda que una de las mejores maneras que tiene el ser humano para expresar su descontento es a través del arte. Tengo miedo y es por ello que no levanto la mano para saludar con respeto al Niño Rey y muhco menos a su tío El Regente.

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Ricardo Castillo Cuevas: entreteniafoto@gmail.com

DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)
OBRA: “El Último Preso”
DRAMATURGIA: Slawomir Mrozek
DIRECCIÓN: Alejandro Bichir
ACTÚAN: Alejandro Bichir, Odiseo Bichir, Bruno Bichir, Reynaldo Rossano, Sandra Cobián Bichir, Baltazar Morelos, Israel Rodríguez Hernández, Luis Francisco Enríquez y Hasiff Fadul (alternando funciones).
DÓNDE: Foro Shakespeare
DIRECCIÓN: Zamora 7, Colonia Condesa. A dos cuadras del Metro Chapultepec.
CUÁNDO: Del 25 de diciembre al 11 de Enero. Lunes Martes y Miércoles 20:30; Jueves y Viernes 18:30 y 20:30; Sábado 19:00 y 21:00; Domingo 18:00 y 20:00 hrs.
COSTO: $350 entrada general. Boletos en taquilla y ticketmaster.
DURACIÓN: 100 minutos con dos intermedios.
DATOS DEL TEATRO: El Foro Shakespeare no cuenta con valet parking, pero hay un estacionamiento a lado. Se encuentra muy cerca del metro Chapultepec. Les recomendamos revisen el resto de la cartelera, tanto del foro principal, como de los espacios alternativos con los que cuenta el lugar.


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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años de experiencia en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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