EL PADRE

Por  |  0 Comentarios
COMPARTE!




Para quienes desean ovacionar la despiadada lucha por controlar el destino de una hija.

EL PADRE

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Cortesía de la CNT

  

“Los hijos deben ser educados en las ideas del padre.”

La joven Berta ya está en edad en que su futura educación debe ser definida. Laura, la madre, quiere que su hija sea artista mientras que su padre Adolfo insiste en que sea maestra. Esta aparentemente inofensiva diferencia de opiniones detonará una batalla sin cuartel entre esposos donde no hay límites a lo que cada uno de ellos hará por tomar el control. En el amor y la guerra todo se vale, incluso sembrar una duda razonable que pondrá en juego la estabilidad mental de uno de los contrincantes.

“Uno de los dos debe de caer en esta lucha.”

La lucha encarnizada entre una pareja por tomar el control del destino de su hija es la base narrativa sobre la que el dramaturgo sueco August Strindberg construyó en 1887 su tragedia naturalista “El Padre”. Tocando de manera precisa temas como las leyes maritales existentes en el siglo XIX en su país respecto a los derechos de los padres sobre sus hijos, qué es lo que constituye la paternidad y la manera en que uno se puede oponer a la justicia a través de encontrar los huecos existentes en ella, el autor de obras maestras como Señorita Julia y La Más Fuerte explora el género del naturalismo, principalmente la base que indica que los personajes son determinados por herencia y ambiente.




“A un enfermo se le puede hacer creer cualquier cosa.”

Laura tiene perdida la lucha. Su marido, a quien abiertamente detesta, tiene la ley y el poder económico a su favor. Sin embargo, en una estrategia perversa y malévola, plantea la sencilla pregunta de qué pasaría si él no fuera el padre de Berta. Esta simple duda orilla a Adolfo a caer en un espiral hacia abajo que pone en peligro su sanidad mental. No cabe duda de que uno de los elementos más poderosos en la dramaturgia de “El Padre” se encuentra en la manera en que el autor creó un personaje femenino con el poder de manipulación similar al que Shakespeare representó en Iago en su tragedia Otelo. La complejidad psicológica de la pareja, la forma en que ambos están dispuestos a destruirse con tal de obtener sus objetivos, al punto de manipular a la misma hija para que se una a sus bandos o el mero inicio de la obra en que se le increpa a un soldado por no aceptar su responsabilidad tras preñar a una jovencita son ejemplos de la exquisita pluma que utiliza Strindberg para retratar lo más podrido del alma humana.

“Tú ya cumpliste con tus deberes como padre, ya no te necesito más.”

La acción se sitúa en el interior de una modesta vivienda rural cuyas ventanas dejan ver la naturaleza que le rodea. A medida que la acción se desarrolla, la luz del día va cambiando. Mientras que la duda sembrada por Laura en la mente de Adolfo hecha raíces, las personas a su alrededor parecieran convertirse en espectros que lo acechan. Respetando ciertos elementos del naturalismo establecido por Strindberg, más proponiendo una vista silente al caos mental vivido en la mente del personaje titular, la dirección de Raúl Quintanilla es contundente. Enfocada en la actoralidad más que en los artífices, apoyado por un preciso trabajo de escenografía e iluminación por parte de Phillipe Amand, y estableciendo un tono sombrío que poco a poco va tornándose desquiciante al igual que el increpado por la manipulación de Laura, la visión de Quintanilla en “El Padre” brilla en su sencillez y limpieza, encuentra su fuerza en creer que las palabra de Strindberg cargan suficiente fuerza si son interpretadas con absoluta verdad.




“Libérame de mi incertidumbre.”

Derruido por la desesperación que la lucha desatada le ha provocado, Adolfo se deja caer en el regazo de Laura sollozando y pidiendo únicamente que se le diga la verdad que tanto necesita escuchar. Por su parte, Laura lo abraza con sus brazos, pero en su mirada se refleja el desprecio que siente por su marido, la férrea determinación que existe en su alma por no soltar a su hija. “El Padre” encuentra su punto más solido en las actuaciones de Roberto Soto y Ana Ligia García como Adolfo y Laura respectivamente. Mientras que Soto consigue pasar de un sólido militar enfocado en la investigación del espacio a un guiñapo en manos de su mujer, García produce escalofríos en su inamovible convicción y malevolencia que la llevan a cometer verdaderas atrocidades sin chistar una pestaña. A su lado, Marta Aura realiza un trabajo igualmente destacable como la criada Margarita, encargada al final de un acto de traición digna de un personaje Shakesperiano. El resto del elenco se conforma por Marco García, Fernando Huerta Zamacona, María del Mar Náder y Óscar Narváez, todos ellos responsables de buenas interpretaciones en sus propios personajes.

“Se ha cometido un acto de violencia.”

La paternidad es un acto de fe. Frase por demás conocida y creída antes de que llegara la genética a proporcionar pruebas contundentes que esclarecen esta duda por completo. No obstante, son millones los hombres que sencillamente aceptan su responsabilidad y entregan su amor a un bebé que no necesariamente proviene de su semilla sin siquiera cuestionarlo. Vaya que lo sé bien. Lo único que le puedo decir al hombre que aceptó como propia a una de las personas más importantes en mi vida es por siempre gracias.

Búscanos en Facebook e Instagram como Entretenia
Twitter: @Entretenia




DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “El Padre”

DRAMATURGIA: August Strindberg

DIRECCIÓN: Raúl Quintanilla

ACTUAN: Marta Aura, Marco García, Ana Ligia García, Fernando Huerta Zamacona, María del Mar Náder, Óscar Narváez y Roberto Soto.

DÓNDE: Sala Héctor Mendoza

DIRECCIÓN: Francisco Sosa 159, Colonia Barrio de Santa Catarina, Coyoacán.

CUÁNDO: Jueves y Viernes 20:00, Sábado 19:00 y Domingo 18:00 horas. Hasta el 14 de Julio.

COSTO: Entrada libre. Boletos bajo reservación al correo públicos.cnteatro@inba.gob.mx

DURACIÓN: 90 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: No cuenta con estacionamiento o valet parking.

COMPARTE!
Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *