CIELITO SWEET

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CIELITO SWEET

Una esposa desesperada en tutú barre contra la violencia.

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Cortesía de la MNT

 

Una mujer, quien en su juventud deseó ser bailarina de ballet, barre. Mueve su escoba de lado a lado del escenario sin prisa, con un cierto dejo de cansancio. Barre aquí, allá, toma un recogedor y levanta el polvo y continúa su monótona labor. Prende el radio y sigue su acción por un tiempo más. Cambia de estación, se escucha un comercial viejo de los sesentas de jabón Palmolive y su trabajo de ama de casa de limpieza perdura. La escena tiene una duración de más de 10 minutos. El aburrimiento, exasperación y vacío que sienten los espectadores ante lo que están presenciando es un claro reflejo de los sentimientos que la mujer ha sentido desde que sus sueños se perdieron y se redujeron a mover una vil escoba.

“Cielito Sweet” es una creación colectiva entre las compañías Teatro en el Incendio y Lux Boreal de Baja California bajo la dirección de Gilberto Corrales. Es una exploración de la violencia desde dos vertientes que no necesariamente coexisten en armonía. Por un lado, se encuentra una propuesta donde una mujer abandona sus anhelos para entrar en un matrimonio violento donde pareciera que su único refugio se encuentra en cantar canciones de Daniela Romo, Amanda Miguel y Lupita DÁlessio usando su utensilio de limpieza como micrófono imaginario. Por el otro, hay un discurso un tanto oportunista y desarticulado sobre toda la violencia que impera en el país, buscando abarcar desde los feminicidios y los 43 hasta la matanza de Tlatelolco, convenientemente a los 50 años de su acontecimiento.




Cada una de las propuestas es interesante, siendo la primera mucho más poderosa en su construcción que la segunda. En el unir ambas donde se produce un desconcierto general pues la transición no es natural, resulta gratuita. La monotonía con que se barre, se reciben los golpes de un esposo agresivo o se aplica el maquillaje, todo construido en escenas excesivamente largas en un franco desafío a la paciencia de la audiencia, llevan a una tesis sobre esperanzas aplastadas. En qué momento eso transita a una denuncia contra el 68, a una lluvia de pedacería humana, a una lenta y casi mecánica lista de adjetivos que podría ayudar a encontrar a una persona desaparecida es una pregunta sin respuesta ante la ausencia de elementos que ayuden a traducir las pretensiones no alcanzadas de los creadores hacia aquellos que fuimos testigos de la experimentación escénica.

Un árbol de nopal decorado con luces de navidad es decorado con brazos, manos y piernas humanas como si se trataran de esferas. La acción se realiza al mismo ritmo con que se limpió el escenario, se bailó ballet o se corrió de lado a lado del lugar buscando a un niño desaparecido, permitiendo que la actriz se tome todo el tiempo que necesite. Esta clara indicación del director en “Cielito Sweet” es parte de una serie de decisiones que no son fácilmente asequibles por el espectador casual quien busca darle una razón y forma a escenas tan extendidas en su tiempo. No obstante, las reacciones viscerales son parte de la propuesta, del compartir los dolores y vacíos que permanecen en muchas mujeres por toda su vida. Es en este punto donde Gilberto Corrales acierta, sin lugar a dudas. No tanto, en su manipular la escena durante un engañoso juego de maquillaje que resulta más manipulador que acertado. Esta puesta es una evidente exploración y experimentación, una que merece una maduración que la conduzca a algo de mayor contundencia y verdad.




Una vez establecido esto, resulta encomiable la actuación que realiza Briseida López Inzunza como la bailarina de ballet convertida en esposa desesperada. Mientras que en un inicio se presenta como una casi desfachatada cubana que habla directamente con el público en una rutina que remite al stand-up, ganándose merecidas carcajadas, más adelante despliega sus habilidades como bailarina en una danza elegante y precisa que poco a poco se desborda en una frenética interpretación oligofrénica, eso sí, sin nunca perder la sonrisa de la boca. De la comicidad en cantar Mentiras de Amanda Miguel al dolor con que busca a un bebé desaparecido, López Inzunza deja el alma en el escenario y eso se aplaude con ganas.

Bajo la línea curatorial de Escena Experimental y representando al estado de Baja California, “Cielito Sweet” se presentó en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris dentro de la 39 Muestra Nacional de Teatro.

Créditos de fotografías: José Jorge Carreón, Raúl Kigra y Sebastián Kunold.

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años de experiencia en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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