BARE-KNUCKLE

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BARE-KNUCKLE

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Cortesía de la MNT

Corriendo a toda velocidad para que la muerte no los alcance, dos hermanos huyen de una vida que no ha sido nada fácil y que por un momento pareció que podría mejorar. No importa cuál ritmo fuera, que tan fuerte el contrincante, cargando bultos o deseando bailar en secreto, ellos siempre habían encontrado la manera de vencer cuanto obstáculo se les presentaba, siendo felices con los placeres que brindan una litera y una tele donde sólo se ve el canal siete o con la promesa de enormes riquezas. En el ring los golpes son fuertes, pero el knock out no llegará sino hasta que se encuentren a unos cuantos minutos de la playa.

La escapatoria del Chaparro y el Güero de unos matones tras haber arreglado el resultado de una pelea de box clandestina es el punto de partida de “Bare-Knuckle”, una sumamente divertida comedia con ciertos tintes melodramáticos producto de la imaginación de Israel Sosa. Escrita  con verdadero ingenio y simpatía, este trabajo sorprende y encanta a nivel dramatúrgico  por la frescura que consigue imprimirle al uso de la narraturgia, un estilo que a últimos años ha sido explotado hasta el cansancio pero que en esta ocasión funciona a las mil maravillas.

A través de diálogos ágiles y un sentido del humor ácido pero a la vez entrañable, cínico pero de alguna manera hasta inocente, “Bare-Knuckle” es un agridulce recorrido por la vida de dos hermanos que la vida convierte en cómplices, junto con el Chino, en una búsqueda desesperada por una vida mejor. La construcción narrativa que alcanza Sosa es más que sólida no sólo en su arco dramático, sino en la manera en que los personajes se sienten profundamente reales, tangibles, dolorosamente golpeados por la vida, encantadores en su capacidad de soñar y luchar sin guantes por llegar al mar de Acapulco.




Dos costales de box que se resignifican una y otra vez en el escenario para representar una barda que hay que saltar a toda velocidad, un enemigo a quien se está golpeando para salvar la vida, una pareja de baile que enamora o una cama compartida a falta de recursos. Junto con una iluminación que demuestra que cuando hay verdadera creatividad se pueden lograr maravillas con pocos recursos, y un uso perfecto de una icónica canción de David Bowie, la dirección de Jesús Rojas y Rafael Balderas consigue imprimirle al texto verdadera teatralidad al hacer uso de su utilería con gran imaginación y el mismo humor que caracteriza a toda la puesta. Asimismo, “Bare-Knuckle” se beneficia de un ritmo a momentos casi desquiciado y un claro entendimiento del tono que requiere el montaje para alejarse del chantaje o la manipulación y ser verdaderamente contundente, tanto en su comedia como en la dureza del subtexto, en una puesta en escena que hace reír al público a carcajadas de la desesperación por tratar de salir de un nivel de vida.

Más de una vez he mencionado que el verdadero arte de hacer comedia radica en la seriedad con que se tiene que abordar, dejando que sean las palabras y las situaciones lo que provoque la risa. No cabe duda de que los actores Salvador Carmona e Israel Sosa entienden a la perfección esta regla ya que sus trabajos actorales se realizan con toda veracidad, libres por completo de cualquier intento por hacer reír, de elementos fársicos innecesarios, hecho que lleva a la verdadera hilaridad de todo un público que no para de carcajearse de cuanta situación les ocurre al Chaparro y al Güero. Aunado a esto, ambos actores logran trabajos extraordinarios a nivel de corporalidad, ya sea bailando toda una plétora de ritmos o lanzando golpes al aire, así como un más que aceptable nivel de honestidad en el escenario que ciertamente se puede aún explorar más para llegar a niveles más profundos de verdad.

Presentada en el Teatro Aurora de la ciudad de León, Guanajuato dentro de las actividades de la 38 Muestra Nacional de Teatro y representando a la Ciudad de Puebla, “Bare-Knucklel” de la compañía de teatro Caracoles Teatro es una puesta en escena refrescante, inteligente y divertida que le pemite al espectador reírse a pierna suelta de la tragedia que resultó ser las vidas del Chaparro y el Güero sobre el ring de box.




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Juan Carlos Araujo

El mundo es un lugar horrible, horrible. Eso no significa que yo tenga que ser una persona horrible. EL JUEGO QUE TODOS JUGAMOS ALEJANDRO JODOROWSKI

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