UN BANJO Y DOS MUERTOS

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Para quienes quieren reír mientras se resuelve un mágico misterio que incluye a un par de fantasmas y una mano muy traviesa.

UN BANJO Y DOS MUERTOS

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (RiAlCastillo)

“Usted inventó esta forma de curar la locura.”

Jaime Fitzgerald por fin será dado de alta del hospital psiquiátrico en el que ha estado encerrado desde que murió su padre. A pesar de los sentimientos un tanto pecaminosos que siente por su doctora, y que su mano pareciera tener vida propia, el joven aspirante a mago desea vivir una vida relativamente “normal”. Sin embargo, dos enemigos de ultratumba se encargarán de desatar caos por todos lados, uno que ni siquiera dos muy peculiares abogadas con muchos talentos musicales podrán resolver.

“Creo que los que se hacen pasar por magos son charlatanes.”

Tomando como base el cine noir, género cinematográfico estadounidense normalmente asociado a historias de detectives y tórridos romances con femme fatales como es el caso de El Halcón Maltés de Humphrey Bogart, Mariana Hartasánchez construye “Un Banjo y Dos Muertos”. Esta comedia de tono absurdista y con tintes clown deconstruye el género, lo lleva hasta los límites de la verosimilitud, creando un universo donde un mano es capaz de traspasar paredes, unas abogadas pueden invocar fantasmas junto con una doctora, y un hipnotista es capaz de llevar al peor de los ridículos a su enemigo.




“Necesito mi mano derecha para ser un buen mago.”

Un aprendiz de magia cuya mano tiene mente propia, una feroz y corrupta abogada que en realidad quisiera ser cantante, su hermana tartamuda y enamoradiza, una psiquiatra con voraces apetitos sexuales y dos fantasmas en busca de venganza. “Un Banjo y Dos Muertos” es ambiciosa en su dramaturgia, por decir lo menos. Al crear múltiples líneas argumentales, junto con seis personajes de complejas personalidades, Hartasánchez crea un universo único y divertido, sin duda, pero dejando narrativas no desarrolladas por completo o con cierres abruptos. Ejemplo de ello se encuentra en el personaje de Ansia Markby, la abogada con gran talento para tocar el banyo, cuya línea argumental no termina de encajar dentro de la narrativa pues la frustrada litigante se encuentra lidiando con un cliente manco, una hermana muy introvertida, sus propios traumas y la psiquiatra que la atiende. De igual manera, la venganza pactada entre los fantasmas de Sandro Fitzgerald y Vicente Markby, una trama que daría para una obra entera por sí misma, aparece a tres cuartos de transcurrida la obra, culminando en una conclusión no del todo en línea con lo que se plantea. Una vez dicho esto, es encomiable el trabajo que realiza la dramaturga a nivel humorístico y en el capturar de lleno el tono del cine noir, pero con un toque de magia y gracia.

“Estás enamorado de una asesina.”

El preludio a la obra son dos canciones icónicas de los años 30s musicalizadas en vivo. Algunas letras ligeramente cambiadas para referir a los Picapiedra establecen el tono cómico absurdista de la puesta en escena. El escenario, siempre iluminado en sombras que revelan barrotes o ramas secas de árbol, como si se tratara de una película en blanco y negro, remite de inmediato a aquella década y al cine noir. Dos paneles negros se mueven para crear espacios como el consultorio de la doctora Bonanza Munera o una calle sombría iluminada tan solo por un farol donde Frata Markby bailará de felicidad por un posible nuevo amor. La dirección de Andrea Salmerón Sanginés a “Un Banjo y Dos Muertos” es precisa desde dos frentes. Por un lado, apoyada por el trabajo de vestuario de Jerildy Bosch, el maquillaje y peluquería de Cinthia Muñoz y la escenografía de Tania Rodriguez, la puesta en escena recrea deliciosamente la época que la dramaturgia presenta, pero a través de lenguajes enteramente teatrales que se sienten cinematográficos en su ejecución. Sin embargo, más allá de la estética, el trabajo de dirección se aplaude a partir del manejo de la comedia de manera sutil, elegante y verdaderamente hilarante, una apuesta nada fácil cuando se incluyen elementos clown, magia y música en vivo gracias a la sólida musicalización del también actor Roam León. Una vez dicho esto, es necesario destacar la presencia de Gladys en la obra. A través de ilusiones ópticas, algunas más ingeniosas que otras, una mano desmembrada de su dueño hace de las suyas durante toda la obra para hilaridad y asombro de los espectadores. Este efecto imprime a la puesta en escena un elemento mágico único y delectable, una de las más fuertes razones para aplaudir el montaje.




“A mí la muerte me la panfirulea.”

Al encontrarse cara a “cara” con la mano llamada Gladys, la doctora Bonanza Munera se aterra de manera exagerada, terror que poco a poco se convierte en un deleite a medida que la mano la seduce con sus dedos mágicos; al saberse deseada, incluso quizás amada, la tartamuda Frata Markby baila como si fuera Fred Astair con la misma facilidad con la que se muestra fascinada al hablar por teléfono con su padre muerto, o al tocar una multiplicidad de instrumentos cuando no está en escena; estoico y altivo como el abogangster que alguna vez fue, Vicente Markby se transforma en un ridículo perro emplumado bajo los efectos de la hipnosis. El elenco de “Un Banjo y Dos Muertos”, conformado por Paola Izquierda, Roam León, Sofía Beatriz López, Carlos Pascual, Diego Santana y Minerva Valenzuela se dejan llevar por completo por la dual propuesta de la obra, una que implica ser altamente cómicos y absurdos, pero a la vez completamente serios dentro de las situaciones de sus personajes. Equilibrado y contenido, el elenco entero es capaz de un exacerbado dramatismo propio del cine noir o de toda una sarta de ridiculeces interactuando con la mano Gladys en el mejor estilo del clown. Este trabajo a dos vías, aunado a todo un trabajo musical encomiable, hacen de este trabajo actoral un éxito como una sola unidad balanceada.

“Papá, te invitamos a tu entierro.”

Yo confieso nunca haber sido muy adepto a las películas del cine noir. Sin embargo, me confieso un gran admirador de un gran número de talentos involucrados en “Un Banjo y Dos Muertos”. Con cada nuevo trabajo que despliega los múltiples talentos de Roam León en el escenario, con cada nueva carcajada que me hace soltar Paola Izquierdo, con la satisfacción que me produce aplaudir un montaje tan bien llevado a cabo, mi amor por el teatro crece, mi avidez por seguir llenando butacas se acentúa, mi compromiso como crítico se hace más profundo. Mis manos escriben afanosamente estas palabras, no sólo la derecha sino ambas vale aclararse, esperando que la magia siga sucediendo cada vez que se dice tercera llamada.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Un Banjo y Dos Muertos”

DRAMATURGIA: Mariana Hartasánchez

DIRECCIÓN: Andrea Salmerón Sanginés

ELENCO: Paola Izquierdo, Roam León, Sofía Beatriz López, Carlos Pascual, Diego Santana y Minerva Valenzuela.

DÓNDE: Foro La Gruta

DIRECCIÓN: Avenida Revolución 1500, Colonia Guadalupe Inn.

CUÁNDO: Viernes 20:00, Sábado 19:00 y domingo 18:00 horas. Hasta el 3 de Abril 2022.

COSTO: $300. Boletos en taquilla y en Boletos | Un banjo y dos muertos | Centro Cultural Helénico (sistemadeboletos.com)

DURACIÓN: 120 minutos sin intermedio. Principio del formulario

DATOS ADICIONALES DEL TEATRO: Cuenta con estacionamiento y valet parking.

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Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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