EL VIENTO EN UN VIOLÍN

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Para quienes desean reír de seis personajes atrapados por sus propias psicopatías.

EL VIENTO EN UN VIOLÍN

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (RiAlCastillo)

“Tienes una mentalidad absolutamente inmadura.”

Lena y Celeste planean la manera de tener un hijo mientras que juegan a asfixiarse; Mecha es una exitosa política que necesita que su mucama le ayude a quitarse los pantalones en la mañana para poder iniciar su día; Darío es un hombre de 30 años a quien ni su propio terapeuta lo tolera dada su inmadurez emocional. Una colección de seres que parecieran incompatibles con la vida, todos ellos unidos involuntariamente por un deseo egoísta, por un plan nada bien pensado, por un delito sexual bastante inusual.

“Pase lo que pase esta noche, no te vayas a enamorar de mí.”

A menos de un minuto de que la relación profesional entre Darío y Santiago ha terminado, el psicólogo le pide a su expaciente si le puede dar información sobre el dealer que le consigue drogas; a pocos instantes de que Dora le confía a su patrona que su hija está embarazada, enferma y en peligro de muerte, esta deshecha esa información para pedirle que prepare una sopa; a pesar de haber leído sobre el peligro en que se encuentra la mujer que dice amar, Lena sigue empujándola a que tengan un hijo a toda costa. El egoísmo y las disfunciones familiares, de pareja y profesionales son los ejes sobre los que se construye “El Viento en un Violín” del afamado dramaturgo argentino Claudio Tolcachir. En voz de seis personajes cegados por sus propios intereses y psicopatías, el dramaturgo construye un drama moderno que refleja a una sociedad que era tan real en los noventa, como es en a inicios de la tercera década del nuevo milenio.




“Así vino Darío al mundo: asesinando.”

Darío ha sido víctima de un delito y su manera de lidiar con el problema es escapando de la realidad a través de su Game Boy. Cuando a su casa llega su ex-terapeuta para ofrecerle un trabajo, mismo que será pagado por su propia madre, la oportunidad para confesar lo sucedido pareciera inminente. Sin embargo, este momento no es aprovechado pues psicólogo y madre se enfrascan en una absurda discusión sobre el tipo de puesto que Darío desempeñará, ignorando por completo sus deseos o incluso presencia. Más que en una anécdota, “El Viento en un Violín” es una exposición de personajes. Debido a ello, terribles actos de violencia son perdonados sin consecuencia alguna, una enfermedad que se menciona constantemente no tiene la menor relevancia dentro de la narrativa, e incluso el personaje del psicólogo podría ser removido por completo sin realmente afectar el flujo de la anécdota. Una vez establecido esto, los personajes presentados son de gran complejidad, seres fallidos buscando una felicidad casi imposible de alcanzar, por lo que si el espectador se enfoca en esa exposición encontrará una obra mucho más enriquecedora que un mero melodrama.

“Eres normal hijo.”

La obra comienza cuando un panel gris se levanta, revelando la parte izquierda del escenario donde Lena y Celeste están jugando. Acabada esa escena, se levanta un segundo panel, ahora mostrando del lado derecho la recamara de Mercedes, quien es incapaz de comenzar su día sin la ayuda de su mucama Dora, una dinámica que remite a una comedia de situaciones ligera. Este vaivén de ocultar y mostrar partes del escenario a través de los paneles permite crear diversos espacios como el consultorio de Santiago o la cocina de Dora. El director Cristian Magaloni propone, apoyado por el diseño de escenografía e iluminación de Jesús Hernández, una multiplicidad de espacios en los que se desarrolla la acción. Visualmente interesante en la capacidad transformativa del espacio, en la práctica esta propuesta presenta un problema de isóptica para quienes están en filas más cercanas al escenario, mismos que a momentos ven a los actores preparándose para entrar a escena desde las piernas dado que la acción muchas veces sucede al frente de los ya mencionados paneles. En otro sentido, es importante destacar que la lectura que Magaloni da a “El Viento en un Violín” transforma la dramaturgia en una comedia, en un principio ligera, en los límites del pastelazo, poco a poco transformándose en algo mucho más oscuro, no por ello menos humorístico. Esta mutación del humor llega a su punto más alto cuando Lena y Celeste hacen de Darío un instrumento para sus muy egoístas planes, en una escena en el que espectador no para de reír ante una situación que no resulta en lo más mínimo graciosa. Una vez pasado este momento, el humor se diluye poco a poco hasta casi desaparecer, sacando a flote el melodrama intrínseco en la dramaturgia, por ende, sintiéndose apesadumbrada e incluso anticlimática la conclusión de la puesta en escena.




“Háblame con confianza que soy la madre.”

Mercedes sólo quiere lo mejor para su hijo Darío, o al menos eso es lo que repite y repite constantemente. En ese camino, la política se mostrará como su amiga cuando le conviene, como una dura negociadora con el psicólogo que ya no quiere atenderlo, como un verdadero monstruo egoísta cuando se siente acorralada. Uno de los puntos más destacables dentro de la propuesta de “El Viento en un Violín” se encuentra en el complejo trabajo actoral de Mercedes Hernández quien es capaz de transitar con fluidez por los diferentes momentos de comedia que la obra requiere, mostrándose verdadera en sus emociones cuando así se amerita. A su lado, Mahalat Sánchez, en el papel de Dora, aborda su personaje desde un lugar más caricaturesco, hecho que funciona en la cuando la comedia toma peso. En contraste, Assira Abbate aborda el personaje de Lena con absoluta seriedad, hecho que resalta el humor de las casi ridículas situaciones en las que se encuentra. El resto del elenco está conformado por Roberto Beck, Ariana Sancristan y Daniel Mandoki.

“Eres lo peor que le pudo haber pasado a una madre.”

“El Viento en un Violín” se presenta los jueves a las 20:45 horas en el Teatro Milán

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “El Viento en un Violín”

DRAMATURGIA: Claudio Tolcachir

DIRECCIÓN: Cristian Magaloni

ACTÚAN: Mercedes Hernández, Mahalat Sánchez, Assira Abbate, Roberto Beck, Ariana Sacristán y Daniel Mandoki.

DÓNDE: Teatro Milán

DIRECCIÓN: Lucerna 64 esquina con Milán, Colonia Juárez.

CUÁNDO: Miércoles 20:45 horas. Hasta el 18 de Mayo.

COSTO: $400 y $250. Boletos en taquilla y ¿Buscas boletos para el viento en un violin? Encuentra entradas en Ticketmaster MX

DURACIÓN: 110 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: Cuenta con valet parking. Les recomendamos revisar el resto de su cartelera, así como las obras que se presentan en el Teatro Milán, dentro del mismo edificio.

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Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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