BOLA DE CARNE

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Para quienes quieren enfrentarse con su propia bestialidad humana, por más civilizada que sea.

BOLA DE CARNE

Por Juan Carlos Araujo

Fotografías: Juan Carlos Araujo
 
“Le divertía la idea de mezclarse con nosotros, sus criados.”
 
Un día de campo es una idea perfecta para pasar un muy buen rato de esparcimiento, diversión y convivencia. ¡Maravillosa ocasión para que sus criados le puedan mostrar cómo es que se pueden cazar cerdos con un cuchillo! El silencio mientras buscan a las bestias es palpable, lleno de todo lo que se quisiera decir y expresar, pero que la sociedad prohíbe. El sonido de los graznidos que emite la presa es extrañamente similar a todas esas discusiones eternas y sin sentido que se llevan a cabo entre gente civilizada, pensante, grandes filósofos de nuestros tiempos o amantes fastidiados el uno del otro. No es necesario seguir buscando a los cerdos para matarlos, lo único que se tiene que hacer es voltear al espejo y ahí los encontrarán. Hay que tener cuidado de dónde clavar ese cuchillo, la sangre caliente que brota podría ser la propia.
 
“Ustedes me acusan, ahí sentados, sin hablar, civilizadamente.”
 

La incongruencia entre el discurso y las acciones, la enorme hipocresía que envuelve todo aquello que se encierra dentro del concepto de sociedad, la increíblemente violenta naturaleza humana y la represión a la que es sujeta en aras de una sana convivencia entre seres humanos supuestamente educados, aparentemente civilizados y relativamente pensantes, la bestialidad. Todos estas inquietudes sociales llevan a Bernardo Gamboa a escribir “Bola de Carne”, un proyecto escénico más cercano al performance que a una obra teatral convencional, enfocada en la exploración de que tan “animal” puede ser el ser humano, ya sea cubierto de la sangre de quien acaba de acuchillar, cerdo o humano, ya sea discutiendo la filosofía más serpentina

“Este diálogo es antiético.”
 
Haciendo uso de nombres provenientes de “Tito Andrónico”, la obra más sangrienta de toda la dramaturgia de Shakespeare; tomando como excusa el debate filosófico sobre justicia y poder  que se llevó a cabo en 1971 entre Michel Foucault y Noam Chomsky; buscando provocar reacciones primales en cada uno de los espectadores, Micaela Gramajo y Bernardo Gamboa unen sus talentos como creadores para llevar a escena un montaje verdaderamente poderoso a nivel teatral. “Bola de Carne” confronta a su público con un discurso que aun cuando podría parecer inteligible a momentos, encierra un fuertísimo discurso que provoca a todos los presentes con imágenes visuales de alto impacto, a nivel sensorial, visceral e intelectual.
 
“No hay razón histórica para seguir sosteniendo esto.”
 

El diseño de la escenografía y la iluminación, a cargo de Genaro Ochoa y de Félix Arroyo respectivamente, han sido calculados para poder enfatizar de manera efectiva cada uno de los diferentes momentos que conforman “Bola de Carne”. Mientras que una cabeza de cerdo enterrada en un montículo de arcilla provoca incomodidad por su mera presencia, un castillo de naipes conformado por una montaña de libros que encierra el más elevado conocimiento humano nos invita a la reflexión, y una ceremonia de té que se convierte en un acto de absoluta incongruencia moral, nos lleva a tener sentimientos encontrados. Igualmente, las caras de los actores son iluminadas con la misma fuerza con la que los reflectores caen en el público asistente una vez que el escenario ha quedado vacío, evidenciando que cada uno de nosotros somos parte de este juego macabro donde hombre y puerco son uno mismo. Cada aspecto de la propuesta ha sido meticulosamente cuidado para conseguir el efecto deseado, ya sea de miedo, confusión, risa o incomodidad.

“Yo nací con el poder de cometer esos crímenes.”
 

A nivel interpretativo, Micaela y Bernardo se dejan llevar por completo por la obra que ellos mismos han creado, en una actuación sumamente comprometida a nivel físico, vocal e interno. Con cada nueva vuelta de tuerca, ambos actores se transforman, danzan, graznan, discuten, pelean, filosofan o incluso rompen por completo con la cuarta pared o con sus mismos personajes para dirigirse directamente con su público, en busca de la provocación o la reflexión. “Bola de Carne” es un trabajo extenuante para ambos, un tour de forcé personal, producto directo de entender que sin una entrega absoluta durante cada segundo de la obra, el producto sencillamente dejaría de funcionar.

“¡Besa la cabeza del cerdo!”
 

“Bola de Carne” no es una obra de teatro convencional. El espectador casual podrá encontrarse con un montaje que lo dejará perplejo, pero en la medida en que uno se dé permiso de emprender este viaje hacia la deconstrucción de nuestra seguridad moral, tal y como lo declara el mismo programa de mano, uno se encontrará con una experiencia escénica fascinante, sencillamente imposible de desechar. Micaela y Bernardo buscan y consiguen que todo aquel que vea su trabajo salga perturbado, cuestionando y reflexionando sobre la naturaleza misma del ser humano, que a fin de cuentas es la más básica: todos somos bestias, todos somos cerdos. ¡Oink, oink!

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Ricardo Castillo Cuevas: entreteniafoto@gmail.com

DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

 

OBRA: “Bola de Carne”
DRAMATURGIA: Bernardo Gamboa
DIRECCIÓN: Bernardo Gamboa y Micaela Gramajo.
ACTÚAN: Bernardo Gamboa y Micaela Gramajo.
DÓNDE: Foro A Poco No             
DIRECCIÓN: República 49, Centro Histórico, cerca del metro Allende
CUÁNDO: Martes y Miércoles 20:30 hrs
COSTO: Entrada general $ 140. Aplican descuentos. 
DURACIÓN: 70 min.
DATOS DEL TEATRO: No cuenta con valet parking o estacionamiento. Cerca del metro Allende. 
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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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