Y EL SILENCIO EN SUS MIRADAS

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Para quienes desean mantener el recuerdo vivo de aquellos que han desaparecido.

Y EL SILENCIO EN SUS MIRADAS

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (RiAlCastillo)

“Dentro de un instante seré Antígona.”

Dos pinturas de gran tamaño cubren buena parte de una pared y del suelo del espacio disponible. Ambas representan el camino que una mujer ha tenido que recorrer para poder procesar las desapariciones que han dominado gran parte de su vida. En la antigua Grecia, Antígona luchó contra Creonte para poder darle digna sepultura a su hermano muerto. Ahora, sobre un escenario, Celeste procesa su pérdida a través de la música, la pintura y el teatro.

“Hoy vamos a honrar a mi hermano como se merece.”

Tomando como base la obra “Antígona” del dramaturgo francés Jean Anouilh, y buscando honrar la memoria de aquellas personas que han desaparecido sin dejar rastro, la actriz Belén de Santiago escribe y protagoniza “Y el Silencio en sus Miradas”. Este monólogo amalgama el mito griego sobre la hija de Edipo que desafió a su rey al darle los ritos funerarios a su hermano Polinices con la ficticia historia de Celeste, una mujer que se ve orillada a manejar la desaparición de su hermano Alberto a través de pintar toda una colección de pinturas que reflejan el interior de su alma.




“Me da terror no poder recordar su rostro sin tener que ver una fotografía.”

Una cena donde una niña pregunta de manera inocente por el paradero del esposo de la vecina, una noche de farra que culmina con un auto libre de su conductor, una hermana que paga las consecuencias de buscar la verdad. La idea sobre la que se sustenta “Y el Silencia en su Mirada” es poderosa, el tema urgente, el trabajo honesto y profundo. No cabe duda que la autora se ha comprometido con la búsqueda y se nota en el resultado. Sin embargo, un trabajo de síntesis en algunas de las secciones de la obra, una explicación más corta sobre el mito de Antígona o acortar sustancialmente la narrativa en relación a un pino de navidad, serviría para poder elaborar de manera más sólida otras secciones de la narrativa, principalmente al final de la obra donde la última desaparición se percibe como un tanto atropellada.

“Necesito recordar.”

Al entrar al foro el público recibe un programa de mano donde se incluye la letra de la canción “Quieres Contar mis Estrellas” de Lilia Vera. A pesar de ya tener este papel, la actriz decide enseñarnos a todos la letra de la canción, repitiendo el proceso varias veces a lo largo del montaje. El resultado es que cuando es momento de entonar con verdad y sentimiento la canción, el efecto se ha diluido por completo. La dirección de Rennier Piñero en “Y el Silencio en sus Miradas” es irregular principalmente por el innecesario y constante rompimiento de la cuarta pared para hacer del público cómplices de una narrativa que no los requiere en verdad. De la misma manera, la presencia de una mesa con botellas de cerveza donde también se encuentra un micrófono y una cámara como si se tratara de una estación de policía donde se dan declaraciones no termina de ser clara en su intención o en su uso. La dramaturgia es sólida, la actriz con que se cuenta está completamente comprometida con el cometido escénico. Estos dos elementos son suficientes en una obra que se beneficiaría bajo la regla de oro de que menos es más.




“El silencio se ha resquebrajado.”

Tras haber acabado de pintar toda una serie de cuadros para rememorar a su hermano desaparecido, Celeste se colapsa por completo en el suelo en posición fetal para llorar casi de manera feral. Sus gritos de impotencia, dolor y rabia llenan por completo el espacio, mientras que las lágrimas corren libremente por su cara. No cabe duda de que el verdadero atractivo y poder detrás de “Y el Silencio es sus Miradas” radica en el trabajo actoral que realiza Belén de Santiago. Tanto la fractura que abre sin pudor como la honestidad de sus emociones provenientes desde las entrañas dan como resultado una interpretación violenta y contundente que, de no ser por las constantes interrupciones para interactuar con el público, dejarían a los espectadores en un estado de conmoción y empatía. Belén de Santiago es una muestra de la calidad que se puede alcanzar en la actuación cuando se deja atrás el miedo y se entrega todo de lleno sobre el escenario.

“No hay un lugar de consuelo.”

No hay manera de entender el dolor que provoca el perder a un ser querido. Sin embargo, resulta aún más complejo el comprender las emociones que entran en juego cuando se trata de lidiar con la desaparición de alguien a quien nunca volveremos a ver sin la certeza real de si está vivo o muerto. Lamentablemente, conozco a dos personas que han sido víctimas de esta situación y es a ellos, a Isaac y a Gabriela, a quienes dedico esta crítica. Que la memoria y el amor les den paz ante el infierno que se han tenido que enfrentar.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Y el Silencio en sus Miradas.”

DRAMATURGIA Y ACTÚA: Belén de Santiago

DIRECCIÓN: Rennier Piñero

DURACIÓN: 70 minutos sin intermedio.

 

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años de experiencia en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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