TODOS SANTOS

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Para quienes quieren ovacionar un monólogo sobre una de las más oscuras y violentas realidades en nuestro país.

TODOS SANTOS

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (RiAlCastillo)

“Estoy a punto de ser devorada por las fauces de la noche.”

María prepara mole para su esposo y dulce de Tejocote para su hijo. Los pondrá en sus tumbas pues ellos ya no están con ella. Tampoco está su comadre ni muchos, demasiados habitantes de un pueblo que alguna vez vibró con celebraciones que podían durar hasta tres días. Los caballeros armados llegaron, demandando lo imposible a cambio de una supuesta protección y acabaron con todo. El gobierno fue incapaz de hacer algo por ayudar a la población, incluso empeorando las cosas. Ahora solo queda esperar junto a las lápidas, esperar a que en poco tiempo haya una más con el nombre de María.

“De mi comadre sólo me queda el recuerdo.”

La dura y cruda realidad que se vive a lo largo del país a causa de una rampante violencia ocasionada por el narcotráfico es retratada con mismas partes de dolor y belleza en “Todos Santos” de la autora Monica Perea. Este monólogo combina las tradiciones de Oaxaca como su música, comida, vestimenta y creencias con una potente denuncia en contra de un sistema, tanto social como gubernamental, que permite que el narco mate impunemente sin que las autoridades puedan hacer mucho al respecto. De igual manera, es también una sutil bofetada a una sociedad clasista que emplea a mujeres indígenas como empleadas domésticas sin el más mínimo respeto a ellas como personas reales con sentimientos y dolencias.




“Mira mamá, tienen muchas armas.”

María habría querido llamarse Guadalupe, para poder sentirse más cerca con la Virgen morena y no con la madre de Jesús de tez blanca que pareciera que no la escucha por el color de su piel. Ella también desea poder volver a su pueblo este noviembre para poder honrar a su esposo y a su hijo, ambos fenecidos como daño colateral en la guerra contra el narco que existe actualmente en nuestro país. La belleza y contundencia en “Todos Santos” radica, en gran parte, en la forma en que su autora crea un personaje entrañable, fracturado desde la médula, pero al mismo tiempo capaz de disfrutar un buen mezcal con los espectadores, muy lejos de percibirse como una víctima o como una chantajista en busca de conmiseración o lastima. En la fortaleza y fragilidad que coexisten en María se encuentra una mujer muy real, reflejo fidedigno de miles de mujeres que viven día con día el dolor de la pérdida, que tienen que trabajar en la cocina de algún hogar clase mediero tragándose sus lágrimas mientras negocian un permiso para poder ir a sus pueblos a visitar las tumbas de lo que alguna vez fue su familia.

“Un día nomás no llegó.”

Un escenario cubierto de tierra que de inmediato inunda el espacio con el olor a humedad, cruces con flores y mole que marcan el lugar de descanso de los dos juanes en la vida de María, una iluminación roja que invade todo el teatro mientras que los disparos vuelan por todos lados y una mujer que celebró hace tiempo la más feliz de las bodas es violentada en sus entrañas. La dirección de Sixto Castro Santillán en “Todos Santos” lleva las palabras de Perea a niveles de poeticidad y patetismo mucho más bellos y brutales por partes iguales. Su imaginación y estética son capaces de hacer de una tela blanca un vestido de novia, un vientre encinto o un bebé recién nacido en cuestión de segundos en una escena en silencio, pero musicalizada en vivo, que arranca sonrisas, suspiros y asombro al mismo tiempo. El montaje de Castro Santillán revela una sensibilidad muy delicada y precisa que llena de significado el moler mole en un metate de piedra, rompe el alma con el simple jalar de un par de cuerdas para mover un camioncito de juguete, arranca lágrimas con seis veladoras prendidas al fondo del escenario.




“Parecemos las lloronas.”

En un principio, María platica con todos los presentes sobre la felicidad que vivió durante su boda. Nos comparte un trago de mezcal con gajos de naranja, bromea y su mirada esta llena de vitalidad mientras habla de cuán dichosa fue la celebración, así cómo cuan ilusionada está por preparar los platillos que con tanto gusto comían sus seres queridos mientras vivían. Más adelante, con rabia y profundo dolor en esos mismos ojos, ahora ataviada de luto, confiesa su enorme cansancio ante la idea de seguir viviendo sin su esposo, sin su comadre, sin su Juanito a quien encontraron muerto a la mitad de la carretera. “Todos Santos” cobra vida y sentido en la voz de Mayra Sérbulo quien escarba sus entrañas y las pone al descubierto para construir un personaje desdoblado por toda una gama de emociones y recuerdos confrontados. De igual manera en que se ríe de buena gana por los comentarios insulsos de su patrona, es capaz de convulsionarse en el suelo del escenario víctima de una ráfaga disparada en contra de los habitantes de su comunidad. Cantando mientras se peina, preparando mole o sosteniendo un rifle, Sérbulo entrega una de las más honestas y bien llevadas actuaciones del año, sin lugar a dudas.

“Yo quiero estar con mis difuntos.”

Quien piense que no somos un país en guerra es alguien que se niega a ver la realidad. Peor aún, la estamos perdiendo miserablemente. Hay demasiadas lloronas que perdieron a quienes amaban a manos de bestias con armas, son demasiados los que han sido asesinados por la más baja de las ambiciones, somos demasiados quienes pretendemos que esto no está pasando más allá de la comodidad de nuestras mesas donde comemos el mole que nos prepara la persona a quien despectivamente llamamos criada. Hoy dedico está nota a Dominga, amiga mía que lleva 20 años trabajando con mi familia. Ella me ha cocinado, sí, pero también me ha abrazado cuando necesitaba cuidados, Yo he peleado con ella, también, por no haber hecho en algún momento bien su trabajo, al mismo tiempo que me he sentado a su lado para escuchar sus problemas y ofrecerle un consejo. Gracias Dominga por tu mole, en el corazón te llevo diario.

 

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Todos Santos”

DRAMATURGIA: Monica Perea

DIRECCIÓN: Sixto Castro Santillán

ACTUACIÓN: Mayra Sérbulo

DÓNDE: Teatro El Milagro

DIRECCIÓN: Milán 24, Colonia Juárez.

CUÁNDO: Jueves y Viernes 20:30, Sábado 19:00 y Domingo 18:00 hrs. Hasta el 23 de Septiembre.

COSTO: $250. Disponibles en taquilla y en www.boletopolis.com Aplican descuentos.

DURACIÓN: 55 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: No cuenta con estacionamiento o valet parking.

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años de experiencia en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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