TITUS

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Para quienes desean conocer el lado más sanguinario y violento de William Shakespeare.

TITUS

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Iván Pasillas

“¡Salve Roma victoriosa!”

El general Andrónico ha vuelto de la guerra con una gran victoria para Roma en sus manos y con la reina de los Godos Tamora y su familia como esclavos. Sin embargo, las mieles de su gloria se tornaron amargas demasiado pronto en cuanto su soberbia rigidez y su intachable moral se voltearon en su contra. Mutilaciones y asesinatos, locura y traición, lujuria y venganza, todo un río de sangre que fluirá libremente por las calles de Roma una vez que el manjar más exquisito sea servido a la mesa para ser degustado por quienes han osado injuriar a la casa Titus Andrónico.

“Hoy verás lo que es una verdadera cacería romana.”

Tras ver como su hijo es brutalmente asesinado bajo las órdenes del General Titus Andrónico, Tamora jura que esta ofensa habrá de ser pagada con sangre. Apoyada por su sirviente y amante moro Aaron, la seductora y feral reina fragua una serie de actos bestiales en contra de toda la familia Andróico. Asesinatos y violaciones a sangre fría, extremidades mutiladas con la peor de las sañas, actos de canibalismo y de locura y hasta un entierro en vida. La primera obra escrita por William Shakespeare “Titus” es sin duda una de las más violentas de su dramaturgia, así como una de sus más fascinantes aproximaciones a la barbarie humana, una que es capaz de cometer las peores atrocidades cuando se encuentra cegada por la sed de venganza.




“En mi gobierno no hay rencores.”

Sintetizada a un solo acto, donde varias partes de la tragedia de cinco actos de duración son narradas por los mismos personajes involucrados, la adaptación que realiza la también directora Angélica Rogel en “Titus” es pertinente con la actualidad y amigable con el espectador casual. Al mantener gran medida la esencia de la anécdota, así como al hacer uso de un lenguaje asequible por la mayoría, Rogel consigue que el poderío del original de Shakespeare se sostenga, sin sacrificar la complejidad de los personajes principales.

“Titus, que tu tumba no se manche de sangre.”

La parte principal del escenario consta de una estancia en el interior de un palacio, mismo que con unas ramas que bajan se puede convertir en el bosque donde Lavinia será ultrajada. Al fondo un matadero donde los cuerpos cubiertos en plástico se van acumulando; junto a él, un espejo de agua donde la sangre corre mientras más crímenes se cometen. Como parte de la estética de los personajes, los hijos menores de Tamora, con el cabello teñido de güero platinado, usan ropa de piel que hablan de un mundo atemporal distópico, mientras que la nueva esposa del emperador porta un peinado de gala enjoyado por perlas. En la última escena, Titus Andronicus se presenta con un atuendo de chef de restaurant. Con claros ecos a dos montajes shakesperianos del director Mauricio García Lozano, Ricardo III y Macbeth, y a la película Titus de la directora Julie Taymor, Angélica Rogel propone un “Titus” visualmente arrebatador y escalofriante. Desde una simple vasija que es bañada con sangre hasta un uso de máscaras de manera ridículamente grotesca que recuerda a algunos sketches de Monty Python, el cuidado que Rogel ha puesto a la estética de la puesta en escena es encomiable. Esto se consigue, en parte, gracias a los trabajos de iluminación, escenografía y vestuario de Laura Rode, Adrián Martínez Frausto y Estela Fagoaga respectivamente. Adicionalmente, la manera en que la directora propone un foro público, donde a través de micrófonos se apela de manera directa al público para que tome partido sobre las distintas y enajenantes posturas de los personajes, le otorga a la propuesta una dimensión mucho más actual y pertinente, de urgencia dentro del ámbito político y social en el que vivimos donde la manipulación de las masas está a la orden del día y la violencia de género está en uno de sus peores momentos. A pesar de un final que carece de verdadera contundencia como el resto de la obra, Rogel entrega un montaje urgente y digno de aplaudirse en su concepción visual.




“De lo único que me arrepiento es de no haber cometido mil crímenes más.”

Titus Andronicus llega victorioso a Roma, henchido de orgullo militar. A medida que su estirpe cae en desgracia, el antes soberbio general se desmorona en un viejo acabado. Por su parte, Tamora en un inicio se muestra desesperada por salvar la vida de su hijo, implorando de rodillas como si se tratara de una esclava. Una vez ascendida a emperatriz, la mujer godo se transforma en una gorgona lista para destruir a sus enemigos. Dentro de un elenco que carece de cohesión tonal e irregular en sus interpretaciones, se destaca el trabajo de Mauricio García Lozano y de Nailea Norvind como Titus y Tamora respectivamente. Ambos histriones logran dar peso y verosimilitud a sus personajes ya sea en sus momentos de gloria o cuando se encuentran derruidos por sus enemigos. También resulta importante mencionar el buen trabajo de Pablo Perroni como el esclavo Aarón. Desde el peso de su mirada mientras se encuentra encadenado hasta en su deleite por cercenar la mano de su enemigo, Perroni demuestra su peso escénico como la encarnación de uno de los personajes más malévolos dentro de la dramaturgia shakespeariana. “Titus” completa su cartel con Antonio Vega, Yuriria del Valle, Inés de Tavira, David Calderón, Jyasú Torruco, Emiliano Cassigoli, Rodolfo Zarco, Pablo Navarro y Jorge Ignacio Lombard.

“Ojo por ojo, muerte por muerte.”

Mi primer encuentro con la soberbia de Titus y con la ira de Tamora fue en la universidad. En una clase de análisis de texto recuerdo haber pasado una hora entera debatiendo los significados posibles detrás de las mutilaciones a las que es sometida Lavinia y la manera en que estas podrían ser representadas en escena. Algunos años después, quedé embelesado con las imágenes que Julie Taymor creó para su película, declarando mi gusto por Tito Andrónico como una de mis favoritas entre la ampila dramaturgia del bardo inglés. Ahora, con este montaje, reafirmo mi gusto por la sanguinaria tragedia, le encuentro nuevos significados y aplaudo el valor de llevar tan compleja obra a escena.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Titus”

DRAMATURGIA: William Shakespeare

TRADUCCIÓN, ADAPTACIÓN Y DIRECCIÓN: Angélica Rogel

ACTUAN: Mauricio García Lozano, Nailea Norvind, Pablo Perroni, Antonio Vega, Yuriria del Valle, Inés de Tavira, David Calderón, Jyasú Torruco, Emiliano Cassigoli, Rodolfo Zarco, Pablo Navarro y Jorge Ignacio Lombard.

DÓNDE: Teatro Helénico dentro del Centro Cultural Helénico.

DIRECCIÓN: Avenida Revolución 1500, Colonia Guadalupe Inn.

CUÁNDO: Jueves y Viernes 20:30, Sábado 18:00 y 20:30, Domingo 18:00 horas. Hasta el 10 de Noviembre.

COSTO: $450, $350 y $200. Disponibles en taquilla y https://www.helenico.gob.mx/

DURACIÓN: 110 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: Cuenta con valet parking y estacionamiento.

 

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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