12:00 P.M.

Por  |  0 Comentarios
COMPARTE!





Para quienes quieren descubrir lo que pasó después de la masacre en que Dios se manifestó.

12:00 P.M.

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)

 

“Yo sabía que iba a convertirme en una estadística si no hacia algo.”

Un día cualquiera en la oficina que, en un abrir y cerrar de unas puertas de elevador, se convirtió en un verdadero infierno, en la tumba de 37 oficinistas y en la salvación de un hombre poco agradable que no sólo encontró una mina de oro en la cámara de su celular, también fue tocado por la mano de Dios. Ahora, un ex-godinez descubrirá que haber sobrevivido uno de los tiroteos más mortíferos en la historia y el haber sido elegido por el Señor no son cosas tan fáciles ni tan divertidas.

“Esto sale de toda lógica, de cualquier comportamiento humano que conozco.”

El mal comportamiento de un hombre bajo circunstancias que comúnmente sacarían a flote al héroe que supuestamente todos traemos dentro ha sido uno de los temas recurrentes y constantes en la dramaturgia del renombrado dramaturgo Neil Labute en obras como The Mercy Seat  o en Some Girls. Nunca este fetiche ha quedado más en claro que en “12 P.M.”, la historia de un hombre “renacido” al sobrevivir un tiroteo en su propia oficina justo antes de la hora de la comida y de donde clama haber sido elegido por Dios para traer su mensaje de bondad para el mundo.

“Nos engolosinamos con la desgracia ajena.”

A pesar de un monólogo inicial que de inmediato atrapa la atención en voz del sobreviviente inmediatamente tras el ataque y un poderoso comienzo del segundo acto donde Jon busca encontrar respuestas en el sadomasoquismo, la excesivamente larga dramaturgia en “12 P.M.” no logra sostenerse de lleno, principalmente por una estructura monotónica y cíclica de encuentros entre el recién iluminado y un segundo personaje que va desde su exesposa o un ambicioso abogado, hasta un policía, una anfitriona de televisión o una prostituta con una poderosa conexión con la tragedia. Sin embargo, la propuesta de Labute es interesante sobre todo al confrontar de manera directa al espectador con el cinismo que permea hoy en día todos los ámbitos de la sociedad en cuestiones de religión.





“¿Pudo haber sido otra cosa y no Dios?

Entre luces rojas de neón, sobre un sillón y amarrado con cadenas, el personaje principal es golpeado, humillado, incluso orinado encima por una de las hijas de las víctimas de la matanza en la que él no sólo sobrevivió, sino que se hizo famoso gracias a las fotos que tomó, incluyendo una de la madre de la dominatriz. La dirección que aporta Daniel Parra a “12 P.M.” resulta solvente y limpia, teniendo ciertamente momentos de gran teatralidad como el antes mencionado. Sin embargo, Parra no consigue una verdadera propuesta que levante el texto, que explote la comedia de humor negro presente en toda la situación, que genere tensión y amplio interés en el espectador, una de las razones siendo que la isóptica que maneja es lateral todo el tiempo dejando al público en una escena bidimensional constante de perfiles y no de frentes. Una vez dicho esto, es de reconocer que el ritmo está bien conseguido a lo largo de todo el montaje y el aprovechamiento del espacio resulta interesante sobre todo al jugar con la iluminación.

“Yo mismo no lo creería si lo viera en la televisión.”

Un monólogo de casi veinte minutos donde el único sobreviviente a la locura de un extranjero que trabajaba en el área de servicio a clientes relata lo que vivió. De un llanto contenido a una risa casi histérica, de una absoluta incredulidad al fervor religioso, Jonathan describe paso a paso su camino por el infierno para salir de él tocado por Dios. No cabe duda que el verdadero atractivo en “12 P.M.” se centra en el talento actoral que se ha conjuntado. Juan Carlos Medellín demuestra no sólo la habilidad para llevar el peso de una obra tan compleja y complicada como esta, sino también su rango actoral y su capacidad de vulnerabilidad en un rol completamente distinto a lo que se le había conocido con anterioridad. A su lado, Omar Medina, Diana Sedano y Verónica de Alba dan vida a todos los demás personajes con muy buenos resultados, destacando sin duda el trabajo de Sedano quien da vida a la muy atormentada Anna con igual proporción de perversión y dolor.

“Quisiera que fuera un final feliz si se puede.”

Vivimos en una sociedad donde cada día es más común escuchar en las noticias sobre matanzas, tiroteos y asesinatos sin razón a manos de psicópatas que andan libres todos los días deambulando las calles del mundo. De igual manera, también nos enteramos de fanáticos religiosos que declaran con absoluta certeza ser poseedores de la verdad absoluta. Yo confieso no hace mucho haber sido invitado a unirme a una secta, una muy famosa que recientemente ha estado saliendo en las noticias, una que habla sobre verdades absolutas transmitidas de la boca de Dios a un humilde servidor. A la mitad del segundo día me salí corriendo de ahí. Hay gente muy loca en este planeta. Me da gusto saber que no soy una de esas.

Búscanos en Facebook e Instagram como Entretenia
Twitter: @Entretenia





DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “12:00 P.M.”

DRAMATURGIA: Neil Labute

DIRECCIÓN: Daniela Parra

ACTUAN: Juan Carlos Medellín, Omar Medina, Diana Sedano y Verónica de Alba.

DÓNDE: Teatro La Capilla

DIRECCIÓN: Madrid 7, Del Carmen Coyoacán.

CUÁNDO: Sábado 19:00 y Domingo 18:00 hrs. Hasta el 26 de Noviembre.

COSTO: $200 entrada general. Aplican descuentos. Boletos en taquilla y en www.redticket.com.mx

DURACIÓN: 120 minutos con un intermedio de 10 minutos.

DATOS DEL TEATRO: No cuenta con estacionamiento o valet parking. Les recomendamos revisar el resto de su cartelera.

Principio del formulario

COMPARTE!
Juan Carlos Araujo

El mundo es un lugar horrible, horrible. Eso no significa que yo tenga que ser una persona horrible. EL JUEGO QUE TODOS JUGAMOS ALEJANDRO JODOROWSKI

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *