R.E.M., RAPID EYE MOVEMENT

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Para quienes desean emprender un viaje onírico de neón que busca sanar las heridas de la pérdida.

R.E.M., RAPID EYE MOVEMENT

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Cortesía de la Producción

“Dos de la mañana, me he despertado 5 veces en la noche.”

El color neón late al ritmo de la música electrónica mientras que un camión lo lleva muy lejos de donde debería estar. Debajo de sus párpados, sus ojos se mueven a toda velocidad. Un globo con helio mal colocado en una boda desencadenó una revolución en todo su ser producto de la materialización de su peor pesadilla, la cual aún no está dispuesto a enfrentar. Sentado en el asiento 19, su inconsciente no está seguro de si se dirige a Tijuana, Puebla, Jalapa o el más recóndito lugar de su subconsciente donde se encuentra la innegable verdad.

“Luces, colores, velocidad, ¿qué está pasando?”

El sueño como un mecanismo de defensa, supervivencia y escapismo de la realidad es la base sobre la que el dramaturgo Israel Sosa construye “R.E.M., Rapid Eye Movement”. Este monólogo dramático con tintes cómico-surrealistas invita al espectador a acompañar a Salvador en su proceso de duelo y sanación tras la muerte de su padre en un bizarro accidente a través de un viaje a Tijuana para visitar a su exnovia Susana en el mundo real, a sus recuerdos, alucinaciones y pesadillas en el plano onírico.





“Estoy tratando de articular un recuerdo.”

Un muy simpático intercambio verbal con un trailero con un muy único sentido del humor, el recuento del día en que Papachón y su madre se casaron, mismo que incluye una muy evidente y burda mención de la marca de tenis que patrocina a la producción, las razones por las que Chava sólo viaja en el asiento número 19 de cualquier autobús y las razones por las que su relación amorosa fracaso. Haciendo un muy buen uso de la narraturgia, Sosa construye “R.E.M., Rapid Eye Movement” con el mismo estilo de progresión dramática que le valiera gran reconocimiento en su trabajo anterior Bare-Knuckle, con la particularidad de que en este trabajo los acontecimientos transitan libremente entre el ensueño y el mundo físico. El resultado es sólido, bien construido a partir de un personaje profundamente fallido cuya única manera de lidiar con su dolor y miedo a enfrentar lo inevitable es huyendo a toda velocidad por la carretera.

“Tengo sueño, no quiero estar aquí.”

Un vestuario y un sillón color azul celeste que de inmediato recuerdan a la década de los setentas, incluyendo un casco de carreras a la Speed Racer, música electrónica de inicios de los ochentas  y luces de neón que remiten a los ochentas y a películas como Tron o más recientemente Ready Player One, la presencia de globos plateados en los que se refleja de manera distorsionada la realidad. En un desplante de gran ingenio para crear un universo completo con un mínimo de recursos bien colocados, la dirección del también actor Rafael Balderas para “R.E.M., Rapid Eye Movement” refleja un sentido de la estética admirable capaz de hacer de un globo con agua un celular, recrear una carretera con cinta adhesiva o intentar resucitar un globo de gran tamaño que representa al padre de Chava en lo que es sin duda el momento de mayor impacto de la puesta en escena. Aun cuando el ritmo del montaje aun se debe solidificar, sobre todo para que la gravedad y sentido de urgencia en el personaje no se diluya entre las múltiples escenas, Balderas demuestra tener una poderosa visión sobre la escena.





“La vida tiene formas ridículas de enseñarnos las cosas.”

Por toda una serie de circunstancias que incluyen un vocho poco cooperativo, el día de su boda Papachón se da cuenta de que no tiene manera de llegar a la iglesia salvo corriendo cinco kilómetros. En escena, Rafael Balderas realiza esta carrera haciendo uso de elementos corporales y vocales que crean la ilusión de tan vertiginosa empresa, únicamente posible gracias a cierta marca de tenis. A nivel corporalidad, Balderas realiza un buen trabajo en “R.E.M., Rapid Eye Movement”, comprometiéndose con todas las exigencias físicas de la puesta. Sin embargo, el viaje que propone el dramaturgo no es el físico sino el anímico emocional, uno que demanda a gritos honestidad y ruptura. El espectador debe percibir en Chava el conflicto tan profundo que se desarrolla en su alma, debe compartir la angustia y desesperación mientras trata de revivir a su padre, debe ser empático con el dolor de un hombre agobiado por sus cadenas, incluyendo la que lo imposibilita de tomar un asiento diferente al 19. Es la misión de Balderas el encontrar el equilibrio, enfocarse mucho más en la fractura que en realizar con precisión sus movimientos, partir desde la entraña y no desde la coreografía para que el trabajo cobre verdadera gravedad y no se quede en la más llana superficialidad.

“¿Va usted a dónde quiere o a dónde debe?”

Tras la muerte de mi padre yo caí en una profunda depresión que me llevó a dormir durante más de 18 horas al día por más de seis meses huyendo por completo del mundo real en favor de la paz que encontraba en brazos de Morfeo. Entiendo perfectamente el tránsito que vive el personaje de Salvador en la obra, yo lo viví. En muchos sentidos, soy público perfecto para esta obra. Es por eso que no puedo evitar preguntarme por qué no salí totalmente devastado o profundamente conmovido tras ver “R.E.M., Rapid Eye Movement” siendo que el espejo que muestra es uno donde mi reflejo encaja para bien o para mal. La realidad es que una obra de teatro consta de toda una serie de engranajes por demás delicados, cuando uno de ellos no está sólido en su lugar, la magia no llega a suceder. La materia prima para que suceda la tienen, asegúrense de que suceda.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “R.E.M., Rapid Eye Movement”

DRAMATURGIA: Israel Sosa

DIRECCIÓN Y ACTÚA: Rafael Balderas

DÓNDE: Un Teatro Alternativa Escénica
DIRECCIÓN: Avenida Nuevo León 46, Colonia Hipódromo Condesa.

CUÁNDO: Martes 20:30 horas. Hasta el 10 de Julio.

COSTO: $150. Entrada General. Boletos en taquilla. Aplican descuentos.

DURACIÓN: 60 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: No cuenta con valet parking o estacionamiento.

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años de experiencia en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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