POR TEMOR A QUE CANTEMOS LIBRES

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Para quienes entienden que una mujer, al igual que todos, tiene la libertad de ser sin atadura alguna.

POR TEMOR A QUE CANTEMOS LIBRES

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (RiAlCastillo)

 

“Yo no soy mujer de nadie.”

Tachadas de locas todas, encerradas por el atrevimiento a ser diferentes, juzgadas y violentadas por el pecado capital de ser quienes quieren ser, rebelándose contra el sistema preestablecido. La amante del demonio, la olvidada, la panadera, la asesina y la joven universitaria, cada una de ellas tiene una historia que contar. ¡Que suene el piano y al diablo con sus jaulas o sus cadenas! El martillo está a punto de caer sobre las fuerzas que tratan de doblegar a la mujer.

“Las ideas son las prisiones más efectivas.”

Una mujer tachada de ser la consorte de Satanás por la santa inquisición por el simple deseo de atender una cosquilla que tenía, otra que ha sido encerrada injustamente en un convento para ser olvidada. Golpes de un marido y barrotes a causa de la violencia o un sistema que oprime y la nula capacidad de elegir quien se desea ser. “Por Temor a que Cantemos Libres” es un poderoso unipersonal escrito en cabaret por Felipe Rodríguez. A través de cinco monólogos con variantes niveles de efectividad o interés, el autor lleva al espectador por un recorrido histórico-social en voz de cinco mujeres, completamente distintas entre sí, unidas por el deseo de sencillamente ser libres y las consecuencias que deben pagar por ello en una sociedad represiva ya sea reflejada por una religión, un sistema, un marido o un padre.




“¿Se siente usted libre?”

Entre la risa y el horror, transitando libremente entre el desenfado y la denuncia, canciones divertidas que se fusionan con denuncias rabiosas o con un lamento profundo. “Por Temor a que Cantemos Libres” funciona con gran fuerza gracias a la inteligente manera en que Rodríguez consigue balancea las cinco historias que presenta, dándole la gravedad y seriedad necesaria a cada una de ellas, pero sin caer en lo aleccionador, moralista o meramente melodramático. Muy al contrario, es capaz de presentar con humor negro a una mujer enjuiciada por la Santa Inquisición antes de encarcelar a una segunda dentro de los confines de una minúscula celda al tratar de sencillamente querer ser ella misma. Estos contrastes son poderosos, a momentos contundentes, invitando justamente a una libre reflexión y no a que el autor quiera alimentar sus opiniones a los espectadores. Ciertamente para cuando llega la última narrativa, la de la joven universitaria en nuestros días, se percibe como reiterativa e innecesaria ya que el mensaje ya se ha lanzado, recibido y entendido sin que realmente esta última narrativa aporte algo de mayor fuerza.

“No les voy a dar el gusto de verme palidecer.”

Un hombre del público es seleccionado para casarse en escena con un ligero giro de tuerca que provoca sendas carcajadas entre las butacas al mismo tiempo que se hace una poderosa declaración sobre los roles de género en la sociedad. Durante otra escena, una espectadora sube a escena para ser la prima de una panadera, compartir una copa, y prestarle oídos a una mujer con deseos carnales nada reprimidos. Apoyada por un sólido equipo a cargo del diseño de vestuario, iluminación y escenografía consistente de un baúl de gran tamaño capaz de hacer las veces de cama, banca o incluso prisión, la dirección de Nora Manneck lleva el texto a niveles aún más poderosos gracias a un sólido manejo del tono cómico propio del cabaret al mismo tiempo que es capaz de crear cuadros visuales capaces de poner la piel de gallina. Una crinolina de alambre se convierte en una jaula, un vestido con imágenes sacras es una burla a toda una institución religiosa y un martillo de construcción capaz de provocar verdadero terror en la audiencia son algunos de los elementos que utiliza Manneck para llevar el mensaje de la obra de la mente a la entraña y de regreso en un verdadero despliegue de ingenio basado en el buen manejo de los recursos teatrales a su alcance.




“Yo no soy tu nada.”

Dicharachera y jovial encarnando a una especia de arlequín que hace las veces de narradora, furiosa y desesperada mientras se lanza del escenario a las butacas armada de un enorme martillo, devastada en una esquina de su celda, francamente cansada de luchar. Cada una de las interpretaciones que realiza Lizeth Rondero en “Por Temor a que Cantemos Libres” es prueba fehaciente del compromiso que la actriz tiene con el proyecto. Talentosa sin duda, capaz de jugar y volver cómplices a todos los presentes con la misma facilidad con que los violenta, frágil a momentos y un torbellino en otros, Rondero es el corazón vital de la puesta en escena, el elemento que verdaderamente cohesiona todas las partes en un trabajo redondo y en forma. Apoyada por la música en vivo a cargo de Alba Rosas, Rondero sorprende y conmueve como Doña María Gertrudis Vidrio, Mauricia Josefa, Trinidad Ruiz Mares o sencillamente como una actriz que entiende que un montaje de esta índole sólo es posible actuando desde la entraña.

“Voy a quemar este mundo.”

El 17 de Octubre de 1953, hace exactamente 65 años, la mujer en México obtuvo el derecho a votar. Resulta increíble pensar que a mediados del siglo pasado una mujer no podía elegir a sus gobernantes. Igual de increíble es que en tiempos de la santa inquisición una mujer pudiera ser acusada de ser la amante del diablo por desear satisfacer sus apetitos sexuales o que en pleno 2018 los feminicidios en nuestro país sea un tema de urgencia nacional. Qué mas quisiera que pensar que hemos avanzado como sociedad. No puedo. Tristemente no puedo.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Por Temor a que Cantemos Libres”

DRAMATURGIA: Felipe Rodríguez

DIRECCIÓN: Nora Manneck

ELENCO: Lizeth Rondero

MÚSICA EN VIVO: Alba Rosas

DÓNDE: Teatro La Capilla

DIRECCIÓN: Madrid 7, Del Carmen Coyoacán.

CUÁNDO: Sábado 19:00 horas. Hasta el 17 de Noviembre, excepto el 27 de Octubre.

COSTO: $200 entrada general. Boletos en taquilla y en www.redticket.com.mx

DURACIÓN: 90 minutos sin intermedio

DATOS DEL TEATRO: No cuenta con estacionamiento o valet parking. Les recomendamos revisar el resto de su cartelera.

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años de experiencia en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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