NADA

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Para quienes se desean enfrentar a una barbarie humana carente de todo significado.

NADA

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (@RiAlCastillo)

 

“Nada importa, así que no vale la pena hacer nada.”

Nadie se podría haber imaginado lo que sucedería en el salón del 6º C durante el primer día de clases después de las vacaciones. Lo que Pedro declaró con absoluta convicción y vehemencia antes de subirse a un ciruelo para ya nunca más querer bajar de ahí impactó a sus compañeros hasta lo más profundo de sus jóvenes mentes. Ahora, en el interior de una fábrica abandonada, cada uno de ellos tendrá que sacrificar su más sagrada posesión en busca del significado que tanto dice Pedro que no existe. La bestia que habita en cada uno de ellos se liberará, el mundo del arte los va a admirar.

Esta es la inocencia que tanto quieren los adultos que cuidemos.

La creación de una pila de objetos preciados para un grupo de pre-adolescentes donde se encuentran una caña de pescar, unas sandalias verdes y la cabeza de un animal muerto es un grito desesperado por encontrarle significado a la vida. A lo largo de esta obsesión se cometen actos vandálicos inconcebibles como la profanación de la tumba de un infante y el desecrar una iglesia. A partir de preguntas básicas existencialistas, la autora danesa Janne Teller escribió “Nada”, una multipremiada novela para jóvenes donde la aparentemente inofensiva decisión de un joven de subirse a un árbol desencadena toda una serie de eventos brutales que se convierten en una efigie de la bestialidad y superficialidad humana.





“Nosotros íbamos a hacer algo que valiera la pena.”

¿Qué es lo más sagrado para un niño que apenas está descubriendo lo que significa la vida? ¿Qué implica el tener que sacrificar dicho objeto por una causa que en un principio sonaba tanto divertida como inteligente pero que poco a poco se descompuso en algo sencillamente espeluznante? Los temas que toca “Nada” son perturbadores y provocativos, donde la fe de un chico se pone a prueba al tener que ceder el tapete donde reza o en el que incluso el cabello o la pureza de una niña se convierten en objetos a ser donados. La adaptación a teatro que realiza Bárbara Perrín es diestra en su capacidad de convertir en acción y conflicto toda la cuestión filosófica de la novela haciendo uso de la narraturgia y agregando incluso destellos de meta-teatralidad que desatan la imaginación del espectador. Sin embargo, lo que en una novela puede ser fascinante como es el desarrollar la historia detrás de cada uno de los objetos que son recolectados en la antes mencionada pila, en escena se traduce como una alargada e innecesaria serie de explicaciones que afecta directamente a la progresión dramática y al ritmo, principalmente porque el mensaje que se busca dar queda más que claro mucho antes de que termine la lista.

“No es una cosa, pero tiene significado.”

En el centro de un escenario elevado y con una inclinación hacia el fondo, se encuentra un pequeño cubo de madera que representa el primer objeto donado por uno de los muchachos. Con cada nueva adición, un nuevo cubo se pondrá sobre el anterior, creando una especie de matrioshka donde cada nueva capa representa el siguiente nivel de exceso en el que han caído aquellos que buscan que Pedro baje del árbol. La dirección de Mariana Giménez en “Nada” consigue sacar un muy buen provecho del espacio disponible en el Teatro El Granero al convertir tres de sus esquinas en el árbol desde el que Pedro lanza sus pronunciamientos existencialistas sobre las muy impresionables mentes de sus compañeros quienes se encuentran en el centro del teatro sobre el escenario ya descrito. De igual manera, la manera en que utiliza a sus actores como personajes o como parte de una unidad coral consigue fortalecer la teatralidad sobre la que está construida la adaptación de Perrin. Ciertamente el magnífico diseño sonoro a cargo de José Manuel Delgado, que consigue llamar la atención al inicio de la puesta con los sonidos de una puerta sonriendo o el que produce una vieja escuela, son olvidados al poco tiempo, al igual que una iluminación que resulta irregular en su manejo, a momentos contundente como al crear la ilusión de un incendio, no tan efectiva al estar en un cementerio. No obstante, estos desaciertos no demeritan un todo global que muestra una buena visión de Giménez sobre tan macabra historia.





“¿Qué significado te queda después de venderte a ti misma?”

Al verse obligado a tener que desprenderse de su tapete de oraciones, un joven musulmán estalla en gritos de terror ante la inminente golpiza que recibirá de su padre. Estos mismos gritos se hacen presentes ante la reacción de un cristiano que debe profanar sus creencias o cuando un músico deberá perder la habilidad de tocar la guitarra. El elenco de “Nada” conformado por Lila Áviles, Lucía Uribe, Andrea Riera, Leonardo Zamudio, Pablo Marín y Raúl Briones inicia la puesta en escena en un lugar sumamente alto anímicamente. El resultado es, en algunos de los actores, que la única manera de crecer el desarrollo de los personajes es a través de elevar la voz dando como resultado una hipérbole interpretativa innecesaria. La exploración de matices, de variaciones tonales y emocionales, por parte de tanto actores como la misma directora, son necesarias para que la puesta en escena cobre contundencia y no nada más sea gritada.

“La nada de Pedro estaba por todas partes.”

Quizás el mayor tesoro con el que cuenta un adolescente es su sentimiento de invulnerabilidad. Nada puede detenerlo en su lucha por cambiar el mundo, por dejar una huella indeleble sobre la humanidad. Nada más devastador que el descubrimiento de su propia finalidad, su mortandad, su absurda inconsecuencia sobre el mundo. A mis 44 años yo sigo creyendo que estas palabras que escribo tienen algún significado. En algún rincón de mi mente sé muy bien que la obra sobre la que escribo va a terminar, se va a olvidar y todo lo que alguna vez he dicho se reduzca a… nada.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Nada”

DRAMATURGIA: Janne Teller

ADAPTACIÓN: Bárbara Perrín

DIRECCIÓN: Mariana Giménez

ACTÚAN: Lila Áviles, Lucía Uribe, Andrea Riera, Leonardo Zamudio, Pablo Marín y Raúl Briones.

DÓNDE: Teatro El Granero dentro del Centro Cultural del Bosque.

DIRECCIÓN: Paseo de la Reforma y Campo Marte S/N.

CUÁNDO: Jueves y Viernes 20:00, Sábado 19:00 y Domingo 18:00 hrs. Hasta el 29 de Julio.

COSTO: $150. Boletos en taquilla y en ticketmaster.

DURACIÓN: 100 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: El Centro Cultural del Bosque cuenta con una extensa cartelera en sus diferentes teatros, les recomendamos revisarla. Cuentan con dos estacionamientos gratis al mostrar sus boletos para la obra. Se encuentra detrás del Auditorio Nacional.

 

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años de experiencia en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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