LOS PROHOMBRES

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Análisis escénico con perspectiva psicoanalítica.

LOS PROHOMBRES

Por Jessica Canales (@JessicaCanales)
Fotografías: Cortesía de la Producción

“En casa no me hace falta nada.”

Dos hombres en escena; el sitio es una sala pulcra, ordenada, sin acentos, todo lo colocado ahí es funcional. Uno de los hombres está contenido, es neurótico, toma apuntes, acomoda, ordena, cuenta y analiza. El otro es desparpajado, confrontativo, indisciplinado, irruptivo, sexuado y triste. Los dos están solos.

“Todos estamos enfermos.”

El argumento dramático en “Los Prohombres” versa sobre la reunión de estos dos hombres con el objetivo común de “devorar y ser devorado”, el hilo conductor de la obra.  El texto es original de Noé Morales quien se basó en hechos reales, específicamente en el caso de Armin Meiwes, el caníbal de Roterburgo -Alemania en 2001-.

 “No me gusta recordar, si lo hiciera me la pasaría pensando.”

¿Perturbador? Sí, claro. Sin embargo, el desarrollo de la puesta en escena nada tiene que ver con los porqués o las razones de uno u otro. La obra se circunscribe a retratar a Frankie y Sepo como el devorador y el devorado, respectivamente.  Nada tiene que ver con  montar un juicio sobre la salud mental de los involucrados, los espectadores nos enfrentamos a un hecho posible: el devorar.





 “Puede ser tu último chance de traspasar la mediocridad.”

Los hombres se dan cita en el departamento del devorador. Ahí Sepo es pesado y vigilado en su dieta por Frankie. Conforme los encuentros se suman va provocando que éste sufra fracturas en su disciplina, deja de ser ordenado y pulcro. Frankie se va volviendo más laxo, menos obsesivo, llega hasta permitir y permitirse acercamientos físicos que antes le resultaban inauditos. Sepo sin embargo no manifiesta giros o fracturas en sus rasgos de personalidad.

“Yo no soy sacerdote ni pederasta, me gustan los hombres.”

El trabajo de Cesar Medina, como Sepo, es bastante contundente. Un psicópata franco sin preguntas ni cuestionamientos que se asume como fracasado sin más. Medina entra a escena con esa labor histriónica específica y la sostiene. Por otro lado Alan Blasco, quien interpreta a Frankie, el personaje que al exponerse al trato y la convivencia se va minando y es al final cruzado por el afecto y hasta trastocado en términos de sexualidad no va prestándose actoralmente a dichos cambios.

“Sino fueras tan ocioso sospecharías menos.”

En el trazo el director Geovani Cortés va marcando, con pequeños detalles como una venta abierta o un aseo menos impoluto, el giro que Frankie va sufriendo durante el desarrollo de “Los Prohombres”, pero Alan Blasco sostiene a su personaje sin giro de principio a fin lo que se contrapone a lo que la vuelta de tuerca le va dictando. El texto sí gira y lanza preguntas hacia la “crisis de valores, la soledad y el sedentarismo” y las perversiones que éstos comportamientos pueden traer consigo. El texto es crítico desde el título: “Los Prohombres” anunciándolos como sujetos de valía.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Los Prohombres”

DRAMATURGIA: Noé Morales Muñóz

DIRECCIÓN: Geovani Cortés

ACTÚAN: Alan Blasco y César Medina

DÓNDE: Círculo Teatral.

DIRECCIÓN: Veracruz 107 colonia condesa.

CUÁNDO: Miércoles  20:30 hasta el 11 de octubre.

COSTO: $150, aplican descuentos.

DURACIÓN: 70 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: El Circulo Teatral está junto al Parque España. No cuenta con estacionamiento o valet parking.

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1 Comentario

  1. Rebeca

    13 septiembre, 2017 at 9:30 am

    Interesante la descripción de los personajes vistos desde otro ángulo

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