LOS NIÑOS CABALLERO

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Para quienes desean enfrentar una dura propuesta infantil sobre la miseria en Guerrero.

LOS NIÑOS CABALLERO

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (RiAlCastillo)

 

“¿Quién puede añorar lo que nunca ha conocido?”

Papá se ha ido, Margarito está cada vez peor y el pequeño Felipe no sabe que hacer. Con el paso de los días la fiebre empeora, los nahuales acechan cada vez más cerca, es hora de ir al mar… a la clínica del mar. Atrás ha quedado la pobreza de San Marquitos, es tiempo de decir adiós a la miseria de su pequeño hogar, hay que enfrentar a La Bestia y al Jaguar si Margarito se ha de salvar. Esto no sucede en Guerrero, esto pasa en todo México, y pareciera que a nadie le importa. Al menos al gobierno no.

“Me da miedo dormir.”

Margarito de 14 años y Felipe de 12 emprenden una aventura por la sierra, por caminos que llagan los pies del menor obligado a cargar a su hermano mayor quien se encuentra enfermo. Deben hacer uso de la red de ferrocarriles mejor conocida como La Bestia, enfrentar vicisitudes reales e imaginarias con la esperanza de llegar a la clínica de salud donde la madre de los jóvenes, así como sus demás hermanos, murieron de la misma aflicción anteriormente. “Los Niños Caballero” del dramaturgo Antonio Zúñiga es una dura e incluso cruda obra de teatro donde una familia bajo condiciones de pobreza extrema ha sido diezmada a causa de la leucemia y las inconcebibles carencias en las que habitan, específicamente en una comunidad rural aislada en el estado de Guerrero.




“Nadie quiere ser el número uno de la pobreza.”

Descripciones por demás gráficas sobre los estragos de la leucemia en el cuerpo de Margarito, incluyendo menciones a sangrado de nariz y encías, un humor negro que premia a la familia de los chicos por ser la más pobre de la comarca y un toque de misticismo prehispánico donde un animal sagrado tratará infructuosamente de salvar a un niño de ascender a las estrellas. A pesar de presentarse en un horario enfocado en las jóvenes audiencias, “Los Niños Caballero” no es una obra infantil. Tanto por su innecesariamente obvia denuncia en contra del sistema, como por la perturbadoramente honesta manera en que se toca el tema de la enfermedad y la muerte, el texto de Zúñiga apela a un público adulto necesitado de una toma de conciencia muy necesaria en nuestro país. Esto no se debe tomar en ningún momento como un aspecto negativo sobre la dramaturgia, la cual es bella en sus palabras, contundente en su mensaje, si no en una necesidad de enfocarla a la audiencia equivocada por el mero hecho de que sus protagonistas son menores de edad.

“Yo me llamo Leucemia como todos en la familia.”

Mientras que Margarito está postrado en su petate, sufriendo de fuertes dolores en todo el cuerpo, un globo plateado y uno dorado surcan por el escenario representando a la luna y al sol; en su camino hacia la clínica de salud, los hermanos deben enfrentar a sus pesadillas, representadas por tres nahuales escenificados con máscaras en manos y cabeza del actor que interpreta al padre; títeres de exquisita manufactura representan a los dos hermanos en su camino, en su viaje en el tren de la muerte o a la hora de que Margarito se pose en un manto de estrellas. Apoyado por un muy buen trabajo en el diseño de escenografía y vestuario por Mario Marín del Río, así como por la iluminación de Edgar Mora y la realización de títeres de Héctor Patiño, el director José Uriel García Solis dota a “Los Niños Caballero” de una estética terrible y bella a la vez, capaz de enfatizar la precaria condición en la que existen no sólo los protagonistas de la obra, sino muchísima gente en Guerrero, al mismo tiempo que encanta y fascina con elementos encantadores como los títeres y una simple estrella fugaz que surca los cielos en manos del enfermo Margarito. Es a partir de algunos de estos últimos elementos que las audiencias más jóvenes podrían sentirse atraídas, aun cuando la poética de la obra sea incisivamente adulta.




“Todos tenemos una forma de pelear cuando estamos vivos.”

Felipe está exhausto de caminar por tanto tiempo con su hermano trepado en sus espaldas, sus pies sangran y lo llenan de dolor. Ante esa realidad, el cada vez más enfermo Margarito le extiende una de las últimas pastillas contra el dolor que le quedan en espera de que el joven de 12 años obtenga algo de alivio. Bella Nava y Erick Herrera Borja realizan un trabajo actoral bien llevado a lo largo de “Los Niños Caballero”, alcanzando a momentos escenas de verdadera fractura emocional, como cuando relatan la manera en que los demás miembros de su familia perecieron por la misma leucemia que padece Margarito. De igual manera, es notable que en los momentos más ligeros de la obra, sean capaces de dejarse llevar por el juego, por el canto de un gallo o por jugar a las corridas de toro, para momentos después regresar a la tan dura narrativa escrita por Zúñiga. El elenco lo completa de manera solvente Eric González como el papá ausente y las bestias mágicas con quienes los niños se enfrentan antes de alcanzar el destino en el mar.

“¿Tienes dolor?”

Entiendo perfectamente la necesidad de crear un teatro infantil que se aleje de las botargas y de los programas televisivos de moda. También comprendo el deseo de explorar y de empujar los límites de lo artístico en una búsqueda por nuevos lenguajes escénicos que reflejen las dolencias de una sociedad. Sin embargo, no encuentro una verdadera justificación para que un pequeño de cuatro años se enfrente a un montaje que habla de la muerte a causa de leucemia por culpa de la miseria que impera en Guerrero. No pido princesas ni ratones parlantes, no espero condescendencia ni mundos de caramelo y fantasía, pero debe de haber un justo medio entre Peppa Pig y un niño de 14 años que muere con las encías ensangrentadas.

 

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Los Niños Caballero”

DRAMATURGIA: Antonio Zúñiga

DIRECCIÓN: José Uriel García Solis

ACTÚAN: Bella Nava, Erick Herrera Borja y Eric González.

DÓNDE: Teatro Sergio Magaña

DIRECCIÓN: Sor Juana Inés de la Cruz 114, Colonia Santa María la Ribera. Cerca de Metro San Cosme.

CUÁNDO: Sábado y Domingo 13:00 horas. Hasta el 21 de Octubre.

COSTO: $149 Entrada general. Aplican descuentos. Boletos en taquilla.

DURACIÓN: 50 minutos sin intermedio.

DATOS DE LOS TEATROS: No cuenta con valet parking o estacionamiento.

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años de experiencia en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

2 Comments

  1. Antonio Zuñiga

    4 octubre, 2018 at 10:02 pm

    No estoy de acuerdo en el juicio. Los niños no sólo se divierten sin pensar. Y son absolutamente capaces de comprender está realidad, que no crees para ellos. Un día pregunte a la maestra Maribel Carrasco que como podíamos saber que una obra era para niños (ojo es una obra para niños no infantil Que es muy diferente y en ese desconocimiento esta el error del juicio) y justamente me dijo: sea como sea si trata de niños es de niños.

    • admin_entretenia

      5 octubre, 2018 at 2:06 pm

      Respetamos por completo tu opinión Antonio. Gracias por compartirla y esperamos con ansias aplaudir tu próximo trabajo escénico.

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