LA VELOCIDAD DEL ZOOM DEL HORIZONTE

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Para quienes quieren ver una obra de ciencia ficción y suspenso a cargo de enormes talentos.
 

LA VELOCIDAD DEL ZOOM DEL HORIZONTE

Por Juan Carlos Araujo

Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (@RiAlCastillo)

“Es muy probable que esto sea lo último que escuchen de mí.”
 
Todo ya está listo para su celebración de cumpleaños… otra vez. ¿Cuántas fiestas sorpresa se han festejado desde esa primera vez que apareció? La respuesta se encuentra en el número de cuerpos acumulándose en alguna parte de la nave. La misión es clara, vital para el mejor entendimiento de toda una raza en evolución y debe prevalecer por encima de todas las cosas. Sin embargo, la vida en el espacio no es nada fácil y con cada nuevo amanecer los tripulantes se enfrentan no sólo a la monotonía sino también a sus más profundos monstruos internos. Afuera, navegando entre las olas del planeta Solaris, hay un ruido constante golpeando la nave, respuesta contundente a preguntas que tal vez nunca debieron de hacerse. Cuatro personas subieron a esa nave, hay siete pasajeros y los cadáveres se cuentan por centenares.
 
“¿Por qué nunca puedo tener una fiesta normal?”
 
La ciencia ficción es un género que normalmente se asocia con la literatura o el cine, rara vez encontrando voz  dentro del teatro, debido comúnmente a las complicaciones técnicas inherentes de llevar dicho género al escenario. Este hecho no fue impedimento para que David Gaitán, uno de los dramaturgos más interesantes dentro de la escena mexicana contemporánea, encontrara inspiración en la novela “Solaris” de Stanislaw Lem para crear “La Velocidad del Zoom del Horizonte”, una obra de suspenso fascinante que no sólo remite al filme de Andrei Tarkovsky, basado en la misma novela, sino a otros clásicos como “2001, Odisea en el Espacio” de Stanley Kubrick, “Alien, el Octavo Pasajero” de Ridley Scott o “Sunshine” de Danny Boyle.
 
“¿Tú crees que los grandes misterios se revelan así como así?”
 
Como buena obra de suspenso, revelar demasiado de la trama de “La Velocidad del Zoom del Horizonte” es arruinar gran parte del disfrute que conlleva verla. Basta con mencionar que Gatián ha escrito una verdadera exploración sobre lo que significa ser humano, el tener conciencia de uno mismo, así como las consecuencias que trae la voracidad por conocimiento, combinado con una historia que tiene a los espectadores en el filo del asiento a medida que la verdad se va revelando. Lo que podría confundirse como un texto pretencioso y sobre ambicioso en un principio, producto de una propuesta que exige y desafía al espectador, tanto por su lenguaje como estructura, se revela como un logro absoluto de dramaturgia,  que provoca verdaderas preguntas existenciales al mismo tiempo que consigue que se acelere el pulso de quienes han quedado completamente absortos por todos los horrores sucediendo dentro de una nave espacial.
 
“Me molesta discutir con algo que salió de mi cabeza.”
 
La dirección de Martín Acosta está en perfecta armonía con el texto de David Gaitán. Un ritmo pausado, de cadencia moderada, reminiscente de todas las películas de ciencia ficción antes mencionadas, consigue que “La Velocidad del Zoom del Horizonte” navegue en una aparente calma que encierra todo el caos dentro de cada uno de los personajes, antesala de todos los misterios que se irán revelando, desde la verdadera identidad de cada uno de los pasajeros hasta toda una serie de asesinatos que irán sucediendo en rápida sucesión.
 
“Los humanos no somos desechables.”
 
A nivel estético, “La Velocidad del Zoom del Horizonte” es una delicia visual en toda su simpleza. El diseño de iluminación y escenográfico de Miguel Moreno, el vestuario a cargo de Mario Marín del Río y el trabajo sonoro de Xicoténcatl Reyes se encuentran en perfecta sincronía con la visión que Acosta ha impuesto para su montaje, en un escenario que ha sido reducido a su expresión mínima requerida, acentuando la sensación de encierro en la que coexisten los tripulantes de la nave. Con tan sólo tres bancas blancas y un puñado de elementos de utilería, el director logra transportarnos a una nave espacial, a algún helado desierto, o al más profundo y oscuro rincón dentro de la mente de cada uno de los tripulantes. “La Velocidad del Zoom del Horizonte” no es una obra fácil de llevar a la escena y Martín demuestra toda su capacidad como director, presentando un montaje preciso, producto de un verdadero autor.
 
“Les entrego mi cadáver como prueba de mi lealtad.”
 
Tanto los diálogos que ha escrito Gaitán como la visión impuesta por Acosta requieren de un balance delicadísimo a nivel actoral que permita sostener el suspenso de la trama y  mantener el sentido existencialista detrás de ella. Es por ello que el reto para los ocho actores involucrados en “La Velocidad del Zoom del Horizonte” resulta enorme, producto de un cuidado constante al ritmo, tono y registro en cada uno de los diálogos para así evitar romper con la ficción o, peor aún, caer en inconsistencias que volverían ridícula toda la propuesta. Aun cuando el resultado de todo el elenco es loable y aplaudible, encuentro particularmente interesante la labor que realizan Úrsula Pruneda, Esmirna Barrios, Tomás Rojas y Raúl Villegas, cada uno dentro de sus propios personajes y parámetros. Sin embargo, resulta muy difícil elogiar a cada uno de ellos por separado, ya que “La Velocidad del Zoom del Horizonte” es exitosa gracias a una maquinaria exacta, que se maneja como una unidad, y no por elementos asilados. Mientras oía cantar a estos personajes perdidos en el espacio “Rocketman” de Elton John, pude darme cuenta de que estaba ante uno de los mejores ensambles con que me he topado este año.
 
“Rindo homenaje a lo que critico y me contradigo con mis últimas palabras.”
 

¿Cuál es la velocidad del zoom del horizonte? No lo sé. Tal vez no estemos destinados a saberlo jamás. Los humanos, como raza, cuestionamos constantemente todo lo que se encuentra a nuestro alrededor e incluso lo que está más allá de nuestro alcance. Preguntas sobre nuestro origen, nuestro propósito en este planeta, en esta realidad, nos atormentan, nos acercan o alejan de lo que hemos nombrado Dios y nos provoca un eterno sentimiento de insatisfacción ante la imposibilidad de encontrar respuestas reales a todo lo que quisiéramos saber. Muchos creen que las respuestas están en el espacio, en la ciencia, detrás de un microscopio o enterradas en el centro de la Tierra. ¿Yo? Mis respuestas las encuentro constantemente en el escenario, en el teatro, en manos de directores, dramaturgos y actores, en Acosta, Arrevillaga, Del Río, Escalante, Félix, Gaitán, Gidi, Villanova y un sinfín de nombres que me enseñan día con día lo que realmente significa ser un ser humano.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

 

OBRA: “La Velocidad del Zoom del Horizonte”
DIRECCIÓN: Martín Acosta
ACTÚAN: Úrsula Pruneda, Tomás Rojas, Raúl Villegas, David Gaitán, Esmirna Barrios, Antonio Alcántara, Jorge Escandón y Christian Cortés.
DÓNDE: Sala Xavier Villaurrutia dentro del Centro Cultural del Bosque.
DIRECCIÓN: Paseo de la Reforma y Campo Marte S/N.
CUÁNDO: Jueves y Viernes 20:00, Sábado 19:00 y Domingo 18:00 hrs.
COSTO: $150 entrada general. Boletos en taquilla y ticketmaster. Aplican descuentos.
DURACIÓN: 120 minutos sin intermedio.
DATOS DEL TEATRO: El Centro Cultural del Bosque cuenta con una extensa cartelera en sus diferentes teatros, les recomendamos revisarla. Cuentan con dos estacionamientos gratis al mostrar sus boletos para la obra.
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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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