LA OBRA QUE SALE MAL

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Para quienes quieren carcajearse y ovacionar la muy accidentada obra “Asesinato en la Mansión Haversham”.

LA OBRA QUE SALE MAL

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (@RiAlCastillo)

“Hemos logrado montar una obra como se debe.”

Los miembros de la Agrupación Dramática de la Universidad Tecnológica de Tlalpan están listos para estrenar su más reciente producción “Asesinato en la Mansión Haversham”. Debido a un pequeño malentendido administrativo esta puesta en escena no levantará el telón en el auditorio del plantel universitario como se había planteado, sino en el teatro principal del Centro Cultural Helénico. El reto es monumental, la ineptitud de todos aún mayor, pero bajo la premisa de que el show debe continuar cada uno de los involucrados, desde los pésimos actores hasta la más ambiciosa de las tramoyistas, hará hasta lo imposible porque la obra llegue a su final. Claro, si no es que la escenografía los termine matando primero.

“No sé ni en qué página vamos.”

Ganadora de varios reconocimientos internacionales a la mejor comedia del año, incluyendo el premio Lawrence Olivier en 2015, “La Obra que Sale Mal” de Henry Lewis, Jonathan Sayer y Henry Shields llega a nuestro país como una réplica exacta del montaje que actualmente se presenta tanto en Broadway como en el West End de Londres. Bajo la premisa de que una compañía teatral amateur consigue por error la oportunidad de presentar una clásica obra de misterio a nivel profesional, todo, y cuando digo todo me refiero a absolutamente todo, lo que podría salir mal sale mal y mucho peor para verdadera hilaridad de todos y cada uno de los asistentes.





“¿Cómo podré seguir ahora, ella llora?”

Un hombre asesinado, varios sospechosos incluyendo a la hermana del occiso y el mayordomo, un detective con sus propios secretos y un disco de Timbiriche desaparecido. A pesar de que las razones por las que el montaje es un verdadero desastre de proporciones épicas nunca son explicadas de lleno, mucho menos el por qué ninguno de los participantes decide parar la puesta en escena ante la más que evidente catástrofe en la que todos están involucrados, “La Obra que Sale Mal” es sencillamente exquisita en su capacidad de llevar la clásica comedia de puertas y enredos a lugares insospechados de oligofrenia. Se podría decir que esta es la versión cómico-teatral de una película hollywoodense de desastres donde los actores corren peligro de muerte en todo momento, no por un terremoto o una invasión alienígena, sino por un escenario que pareciera empecinado en acabar con todos ya sea con un whisky altamente corrosivo o con un segundo piso a punto de colapsarse en cualquier segundo.

“¡Este pinche set nos va a matar!””

Con precisión exacta al segundo puertas se abren o se traban, camillas se rompen, cuadros colapsan al suelo, elevadores explotan y relojes de pie deciden recostarse en un diván. No cabe duda que la verdadera estrella detrás de la comicidad de “La Obra que Sale Mal” se encuentra en la espectacular escenografía diseñada por Nigel Hook, la cual es explotada hasta sus últimas consecuencias bajo la dirección de Mark Bell, director de la puesta original en Londres. Combinando elementos clown en las actuaciones, manejando un ritmo vertiginoso pero que al mismo tiempo es exacto en cada uno de sus pasos, entendiendo cabalmente lo que conforma la comedia física tanto en tono como en ejecución, el trabajo de Bell y Hook es clara muestra de que el teatro a veces puede llegar a sus puntos más altos y exquisitos cuando simplemente busca provocar carcajadas sin criticas ni denuncias, simplemente buscando una celebración y homenaje a todo aquello que hace del teatro un trabajo de alto riesgo.





“El primer acto no salió exactamente como lo planeamos.”

Maximiliano Benett, un actor homosexual con aires de diva y que tiende a ilustrar cada palabra que dice con movimientos exagerados de sus manos, se deleita cada vez que escucha risas desde las butacas por algún chiste que su personaje Cecil Haversham ha dicho durante la obra. Por su parte, la asistente Annie debe de entrar al escenario a cubrir de emergencia el personaje de Florence luego de que la actriz titular tuviera un ligero percance con una puerta. Tras probar por unos minutos las mieles de la actuación, la mujer decide que hará hasta lo imposible para nunca más volverse a bajar del escenario. El elenco de “La Obra que Sale Mal” conjunta una cantidad de talento extraordinario tanto en sus capacidades físicas como histriónicas que consiguen llevar la comicidad de la propuesta a niveles maravillosos. Ya sea Juan Carlos Medellín como el muy malherido Toño, Daniel Haddad logrando proezas del malabarismo para poder contestar el teléfono o Artús Chávez perdiendo por completo la razón al no poder encontrar un libro de contabilidad, cada uno de los involucrados son partes esenciales del engranaje que conforman tan divertido montaje. Sin embargo, no cabe duda que las palmas las alcanzan Luis Rodríguez “Guana” y Ari Albarrán como los antes mencionados Max y Annie, siendo que ellos consiguen llevar a sus personajes a lugares todavía mas altos de los que consigue el resto del elenco que también incluye a una muy golpeada Irene Azuela, un muy muerto Iván Carbajal y un Adrián Vázquez empecinado en matar a todos a base de whiskeys. Sin el muy comprometido y admirable trabajo de cada uno de los actores involucrados, este montaje sería sencillamente imposible de lograr y me quito el sombrero ante cada uno de ustedes simplemente por el hecho de poder dar seis funciones a la semana de una tan evidentemente extenuante puesta en escena.

“Esta es la peor noche de todas nuestras vidas.”

Mi película cómica de todos los tiempos es Noises Off, basada en la obra de teatro del mismo nombre. En ella, se ve el mismo primer acto de una puesta en escena tres veces desde diferentes perspectivas y momentos, siendo cada una más graciosa y desaforada que la anterior ya que, por culpa de las personalidades de cada uno de los actores, todo empieza a salir mal. “La Obra que Sale Mal” lleva esta premisa aún más lejos y convierte el teatro en un campo de batalla donde cada momento es perfecto para que un nuevo accidente ocurra. Hacía mucho tiempo no me reía tanto y tan seguido en una obra de teatro, que no salía tan satisfecho de haber presenciado un producto tan perfectamente bien elaborado con la única intención de hacerme llorar de la risa. En tiempos tan difíciles como los que estamos pasando en nuestro país, eso se agradece y se agradece muchísimo.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “La Obra que Sale Mal”

DRAMATURGIA: Henry Lewis, Jonathan Sayer y Henry Shields.

DIRECCIÓN: Mark Bell

ACTUAN: Juan Carlos Medellín, Artús Chávez, Iván Carbajal, Daniel Haddad, Adrián Vázquez, Irene Azuela, Luis Rodríguez “Guana” y Ari Albarrán.

DÓNDE: Teatro Helénico dentro del Centro Cultural Helénico.

DIRECCIÓN: Avenida Revolución 1500, Colonia Guadalupe Inn.

CUÁNDO: Jueves y Viernes 20:30, Sábado 17:00 y 20:30, Domingo 17:00 y 20:00 horas. Hasta el 26 de Agosto.

COSTO: $600, $500 y $350.  Disponibles en taquilla y Ticketmaster.

DURACIÓN: 120 minutos con un intermedio.

DATOS DEL TEATRO: Cuenta con valet parking y estacionamiento.

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años de experiencia en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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