EXCESO DE EQUIPAJE

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Para quienes quieren aplaudir la magia teatral que se consigue con tan sólo una maleta.

EXCESO DE EQUIPAJE

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)

Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (@RiAlCastillo)
 
“Sólo estoy tratando de ayudarla, es sólo una maleta.”
 

Ella se va de su lado para nunca volver, él viene llegando con el corazón destrozado. Lo único que él quería hacer era ayudarla, no convertirse en una carga, ella solamente quería comprar una maleta. Una cita a ciegas que nunca se concretará, un aeropuerto donde nadie tiene que declarar, una llamada telefónica que está a punto de convertirse en la gota que derramó el vaso y un viaje en tren entre una soñadora y un vivales. En una maleta caben muchas cosas: los recuerdos de toda una vida, lo esencial para un viaje de negocios, la ropa que nunca se volverá a usar o todo el lastre de una relación que ya no sirve para nada. No todos estamos cargando una maleta, pero en definitiva todos llevamos mucho equipaje.

“Nunca llevo más de lo que puedo cargar yo solo.”
 

Son tantas y tantas emociones las que se pueden guardar en el interior de una maleta: la emoción de un viaje, la esperanza de una nueva vida, el dolor de tener que abandonarlo todo, la promesa de cambio o la desilusión de haber fracasado. En esa maleta caben múltiples historias: amigos que se reencuentran, un matrimonio en crisis, un inevitable adiós, las razones por las que se necesita una mascota de apoyo emocional o hasta una simple revisión aduanal en un aeropuerto. Una maleta es capaz de hacer maravillas en el escenario, tal y como se demuestra en “Exceso de Equipaje” del dramaturgo Alberto Castillo Pérez.

“Sólo quiero una maleta, sólo una, sin historia.”
 
A través de quince viñetas, historias de no más de cinco minutos cada una, Castillo Pérez consigue que el asistente se conmueva, ría abiertamente a carcajadas, se vea reflejado en un espejo distorsionado y sonría con gusto al reconocer una rebanada de realidad presentada con gran creatividad o incluso poeticidad. El juego dramatúrgico que se propone en “Exceso de Equipaje” es exitoso tanto por el lenguaje franco y directo que se emplea, como por la franqueza con que se abordan cada una de las historias que conforman la obra, ya sea en tono serio o cómico. Aunado a esto, Castillo Pérez mantiene el flujo de las historias ligero, por lo que la historia de una amiga ilusionada con la promesa de tener en sus brazos al hombre de su vida se presenta justo después de que un mirrey critica duramente a su pareja por necesitar la compañía de un pez y precede a un hombre en busca de una última nueva oportunidad. Con cada nuevo giro, cada nueva mini historia, el espectador no puede dejar de sonreír ante lo divertida que resulta la experiencia.
 
“¿A ti te gustaría que alguien escudriñara tus secretos?”
 

La dinámica que presenta “Exceso de Equipaje” no es fácil, ya que con tantos giros en la historia se podría muy fácilmente convertir todo en un pastiche incomprensible y malogrado. Es la estupenda labor de Pilar Cercedo en la dirección lo que le da cohesión y unidad a la obra para gran beneficio de los espectadores. Apoyada por un imaginativo trabajo de escenografía de Hasam Díaz y una impresionante labor de vestuario por Óscar Vázquez Lozano, Cercedo logra que cada una de las viñetas se sostenga por sí misma, teniendo vida propia y un sabor distintivo, evitando así que el asistente se confunda, se canse o se disperse. Sin embargo, una mayor fluidez en las transiciones entre viñetas apoyará mucho a que el ritmo y la fuerza de la obra no decaigan en ningún momento, ya que la atención del público se atrapa desde la primera historia y no se suelta hasta el oscuro final.

“¡No quiero que cargue mi maleta!”
 

Sin duda, el encanto y corazón en “Exceso de Equipaje” se encuentra en el trabajo actoral tanto de Romina Coccio como de Miguel Conde. Ambos actores derrochan carisma sobre el escenario, elemento que saben y que no dudan en aprovecharlo, logrando ganarse al público a escasos segundos de haber empezado la función. Romina como una esposa fastidiada, una inocente viajera, una señora en busca de comprar una maleta o como la alcahueta de un amigo es tanto graciosa como profunda, consiguiendo que sus transiciones entre personajes, en cuestión de segundos, sean creíbles y sorprendentes. Miguel Conde es adorable en sus diferentes encarnaciones de un repartidor de maletas, un mirrey chocante, un zipi zapo inseguro o un hombre a quien recientemente le han roto el corazón. Transitando entre lo real y lo caricaturesco, lo dramático y lo fársico, resulta más que evidente lo mucho que ambos se divierten en escena y lo contagian al público quien se entrega por completo y entrega gustosamente una ovación una vez que termina la función.

“La maleta sí es pero nada de lo que está adentro es mío.”
 

Perdí mi oportunidad de ver “Exceso de Equipaje” hace más de un año cuando la obra tuvo una brevísima temporada en uno de los ahora inexistentes trolebuses escénicos. Desde entonces, siempre se me quedó la pequeña frustración de no haber podido presenciar lo que, a mi parecer, prometía ser un gran montaje. Ahora, tras haber aplaudido la obra con fuerza, sonrío ampliamente de satisfacción. “Exceso de Equipaje” es una joya escénica de gran calidad y enorme divertimento que merecen una larga vida, teatros llenos y ovaciones de pie por el simple hecho de recordarnos que la vida es muchísimo mejor cuando viajamos ligeros.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)
OBRA: “Exceso de Equipaje”
DRAMATURGIA: Alberto Castillo Pérez
DIRECCIÓN: Pilar Cercedo
ACTÚAN: Romina Coccio y Miguel Conde.
DÓNDE: Teatro La Capilla
DIRECCIÓN: Madrid 13, Colonia Del Carmen Coyoacán.
CUÁNDO: Martes 20:00 hrs.
COSTO: $150 entrada general, aplican descuentos.
DURACIÓN: 60 minutos sin intermedio.
DATOS DEL TEATRO: La Capilla tiene una extensa cartelera toda la semana. Les recomendamos revisar las demás opciones que ofrece. No cuenta con valet parking o estacionamiento.

 

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Juan Carlos Araujo

El mundo es un lugar horrible, horrible. Eso no significa que yo tenga que ser una persona horrible. EL JUEGO QUE TODOS JUGAMOS ALEJANDRO JODOROWSKI

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